viernes, 10 de agosto de 2012

DESDE MI TORRE: EL "CURIOSITY" Y LA BARBARIE


Se besan, se abrazan, lloran, probablemente hicieron el amor comunitario para celebrar el gran éxito de que ese robot espacial, llamado Curiosity, aterrizase o, en este neologismo que ya he leído por ahí, "amartinase" en el planeta rojo, esta obsesión, preferiblemente americana, para saber si hubo vida allí o no, o si es posible que la haya, que es lo interesante para los que ni siquiera saben ni han sabido ni van a saber arreglar el mundo que habitamos: nuestro mundo.

Las siglas de la NASA no significan "Ningún alma sin alimento". No, qué va. Ellas te dicen que son la "National Aeronautics and Space Administratión", que es como decir, en palabras de "El loco Amaro", que todo el espacio es suyo, como es suyo también, por aquello de la globalización, los trabajos de todos los trabajadores de nuestro planeta, las carteras y los pocos ahorros de todos nosotros: sus esclavos.

Es curioso que minutos antes del aterrizaje de esta chatarra espacial, que ha costado -"pecata minuta"-, la cantidad de 2.500 millones de dólares, los protagonistas del proyecto dijeran que fueron siete minutos de auténtico terror porque tenían miedo de que la operación fracasase. ¡Qué gran terror, amigos míos! No, no es un terror, de ninguna manera, lo que está pasando en Siria. No, no es terror ver la siguiente imagen sin poder aguantar la necesidad de maldecir a los grandes poderes de un mundo que está buscando otro nuevo para explotarlo..., el terror del mundo es que el Curiosity no se posase bien en Marte. ¡Qué sarcasmo!


El terror era que esta maquinaria pudiera desintegrarse sin alcanzar el objetivo final y la gloria de los que han intervenido en este proyecto, en el que nuestro paupérrimo país también ha colaborado. El terror no nos lo ofrece África, el gran Continente de donde provenimos, de ese Tercer Mundo que los poderosos y magnates del primero, del segundo y del tercero..., sus dueños, han convertido en campo de miles de muertes a cada segundo, en la que niños escuálidos mueren sacando la última gota de nada al pecho de una madre que no sobrevivirá más que él, y que, además, no tiene gana alguna de seguir existiendo. No sé si esta imagen la han visto todos los presidentes de gobiernos del mundo, o los grandes millonarios, y los hijos de esos millonarios, las mujeres de esos tantos millonarios sin escrúpulos, sus amantes, sus asesores religiosos... Me cuesta creer que esta imagen, que ha dado la vuelta al maltrecho orbe, no la hayan observado con profunda atención y con sentido de culpabilidad aquellos que manejan nuestros frágiles hilos: los poderes fácticos de este mundo, los presidentes de los que algunos llaman como la "culta y sensible Europa"... Me da miedo pensar que esta imagen sólo pueda herirnos a los hombres y mujeres que siempre hemos soñado con un mundo mejor y que vemos cómo se desmorona segundo a segundo por el Poder, la Avaricia y la Gloria de unos pocos.

Ignoro si estos poderosos podrán dormir bien con la imagen de estos niños sirios acribillados o si verdaderamente lo que quieren es que la veamos nosotros para que aprendamos del ejemplo. No, no estamos en la Prehistoria, ni en la Edad Media, ni en la época de la locura del nacionalsocialismo de Hitler... ¡Estamos en la segunda década del siglo XXI, cuando la sociedad intuía que todo iba a cambiar para mejor: para dignificar al género humano, tan harto ya de guerras por intereses ajenos; para alcanzar la paz de Dios, de siempre prometida, y de la que el propio Dios se ha olvidado, porque nunca ha dado señales de vida ni siquiera a través de sus representantes en la tierra! Nadie debe morir, pero si fuesen los hijos de... Me recuerda la letra de Paco Moreno Galván, el gran morisco de La Puebla de Cazalla, cuando hacía un símil con el señorito andaluz, copla a la que ponía voz Menese: Señor que vas a caballo / y no das los buenos días; / si el caballo cojeara, / otro gallo cantaría.

Esto que vemos es un crimen de lesa humanidad. Esto es un auténtico horror en los tiempos que vivimos, un mal sueño contra el que todos debemos luchar aunque puedan matarnos en la contienda. ¿No tienen bastante los poderosos con lo que tienen para provocar masacres que se llevan la vida por delante de millones de seres humanos, entre ellos -¡qué horror!- de miles y miles de criaturas? Claro está que no son sus hijos...


No he visto al Papa Ratzinger pronunciarse, clamar su voz sobre la de todos los Estados y dictadores. No le he visto levantar el grito de ese Cristo hecho hombre, del que la propia Iglesia dice que murió por todos nosotros. Siempre mi iglesia es oscurantista y demasiado prudente para los tiempos que corren. Quizás es que no quiera que le echen en cara el nivel de vida de sus nuevos apóstoles, la pederastia que ha acunado en su seno, la dejadez en la caridad, o la ayuda que prestó para poder cobijar y evadir a algunos criminales del Tercer Reich...


Este niño africano va a morir en pocos segundos. Ya está el ave carroñera esperando su último aliento. Estas imágenes se repiten cada día, pero poco hacen por evitarlo los que tienen en sus manos el Poder del mundo. Mientras cada segundo mueren miles de niños como él, una gozada para la ciencia y para el gobierno americano, el Curiosity, que ha costado 2.500 millones de dólares, se ha convertido en la gran noticia del día. ¿No sería la mejor noticia de toda la historia de la Humanidad cuando ni un solo niño muriese por inanición o por disparos de guerra?

Pero, claro está en que hablaríamos de humanos, de personas con la sensibilidad suficiente, como nosotros, para llenarnos de lágrimas y rabia cuando contemplamos estas imágenes. Mientras, ellos, los ricos, los poderosos, los que jamás se cansan de amasar dinero -¿para qué?-, los que nos han hecho sus esclavos en pocos años, miran para otro lado para que no se les desboque sus conciencias, si es que la tienen. Lo malo es que los hijos de estos dictadores, superpoderosos y supermillonarios van a ser -tan sólo por infame genética- los amos de nuestros queridos nietos.

¡Y lo peor es que Dios sigue sin aparecer para cambiar la historia!


4 comentarios:

  1. TIenes razón en todo eso sí, añadiría un par de matices: cuando los jóvenes empezaron a trabajar sin sueldo "por el curriculum" de esto ya va haciendo más de veinte años y cuando los horarios laborales desaparecieron de esto hará unos quince o menos ¿nadie lo vio venir? Cuando yo a los treinta dije en mi grupo de investigación que me negaba a dar una sola conferencia más gratis, que quería cobrar aunque fuera simbólicamente, todo el mundo se escandalizó. ¡Eran los noventa! Pues de aquellos polvos...
    Escribo desde Madrid, la primera víctima en esta confrontación con el Robo de la Autonomía y luego con el Faraón suelto y desbocado.
    Un abrazo

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  2. Estimado Joaquín: Conozco toda la gran problemática laboral, ya que me he llevado 43 años y medio trabajando, y de gordo. Pero lo de hoy día es un robo descarado. En el año 1971 pude comprarme mi piso, amueblarlo y casarme en marzo del 72. Le pude dar carrera a mis tres hijos y me iba con ellos y con mi mujer todos los años de vacaciones, podía bajar con ellos a tomarnos unas raciones y ser felices...
    Eso ya es imposible. Entonces había trabajo, ganas de trabajar y podías cambiarte de tajo cuando quisieras, y siempre para bien. ¿Quién puede hacer eso ahora?
    Ya he dicho muchas veces en estas páginas que la culpa ni siquiera la tiene Rajoy, sino los cuatro grandes grupos económicos que son los auténticos amos del mundo. Y siempre se hará lo que ellos quieran. Cualquier día, por nuestro trabajo, nos darán un vale para que compremos en sus propias tiendas, como pasaba en la minería del campo de Cartagena a finales del XIX y bien entrado el siglo XX.
    Yo, como tú, me niego a dar una conferencia gratis. Otros, para hacerse notables ante la comunidad lo han hecho. Yo no. Te remito a un dicho antiguo andaluz:

    Si quieres que te cante...,
    la pasta por delante.

    Pues eso.

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  3. La dureza del texto se queda en pañales con el de las fotos. No he podido fijarme en ellas, Emilio; demasiado para la sensibilidad de un abuelo por partida doble. Podrían estar, entre otras, bien enmarcadas en los despachos de los políticos y que se impregnen de ellas cuando salen a la calle, con o sin su familia.
    Sólo se me ocurre esto...

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  4. Son fotografías para hacernos pensar. Lo malo es que a estos cabrones ya no les apetece mirar fotos, y menos sin son estas fotos, de las que ellos son auténticos responsables

    Nunca he sido violento, pero ojalá se crease una....

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