viernes, 10 de agosto de 2012

DELICIAS DEL EROTISMO: FÉLIX MARÍA DE SAMANIEGO


Y TRECE

Con un robusto fraile carmelita
se confesaba un día una mocita
diciendo: "Yo me acuso, padre mío,
de que con lujurioso desvarío
he profanado el sexto mandamiento
estando con un fraile amancebada,
pero ya de mi culpa me arrepiento
y espero verme de ella personada".
"¡Válgame Dios!, el confesor responde,
encendido de cólera. ¿Hasta dónde
ha de llegar el vicio en las mujeres,
pues sacrílegos son ya sus placeres?
Si con algún seglar trato tuviera,
no tanta culpa fuera,
mas con un religioso... Diga, hermana:
¿qué encuentra en él su condición liviana?"
La moza respondióle compungida:
"Padre, hombre alguno no hallare en vida
que tenga tal potencia:
Sepa Su Reverencia
que mi fraile, después que me ha montado
trece veces al día, aún queda armado".
-¡Sopla! -dijo admirado el carmelita.
¡Buen provecho, hermanita!
De tal poder es propio tal desorden;
de once... sí... ya los tiene nuestra orden
cuando alguno se esfuerza...
¡pero, trece!... Jerónimo es por fuerza.

Félix María de Samaniego
(1745-1801)

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