martes, 24 de julio de 2012

DELICIAS DEL EROTISMO: FRAY DAMIÁN CORNEJO

Esta mañana, en Dios y enhorabuena

salí de casa y víneme al mercado;

vi un ojo negro al parecer rasgado,

blanca la frente y rubia la melena.


Llegué y le dije: “Gloria de mi pena,

muerto me tiene vivo tu cuidado,

vuélveme el alma, pues me la has robado

con ese encanto de áspid o sirena.”


Pasó, pasé, miró, miré, vio, vila;

dio muestras de querer, hice otro tanto;

guiñó, guiñé, tosió, tosí, seguíla;


Fuese a su casa, y sin quitarse el manto,

alzó, llegué, toqué, besé, cubríla,

dejé dinero y fuime como un santo.



Fray Damián Cornejo

(Siglo XVI)

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