martes, 1 de mayo de 2012

MIS MEMORIAS DEL FLAMENCO (2)

CON LA PRIMERA BAILARINA DE "ANTONIO", ALICIA DÍAZ

Tal como decía ayer, fue apasionante mi primera etapa periodística en el diario vespertino "Nueva Andalucía", en el que ya no sólo escribía mi página flamenca, sino artículos de problemática social, de temas sevillanos, reportajes de pueblos... Debo, pues, a Javier Smith y a la dedicación para ilustrar y corregir mis páginas de Paco Anglada el haber entrado por la puerta grande del flamenco a través de la prensa. Aun siendo un diario de la tarde, sus páginas se esperaban con ilusión por aquello de la valentía que en ellas solía uno encontrarse. Eran cosas de la edad, de la juventud, en la que uno no sabe ser diplomático y va siempre con la verdad por delante. Todo fue bueno para mí en aquellos años que recuerdo con gran emoción. Empezaron a contratarme para dar conferencias por toda Andalucía, me llamaban para presentar los festivales más importantes del momento: "El Gazpacho de Morón", "El Festival de la Mistela de Los Palacios", "La Caracolá de Lebrija", "El Potaje Gitano de Utrera", "El Juan Talega de Dos Hermanas"...; se sucedían los ciclos flamencos en colegios, peñas y universidades...

En este medio le hice mi primera entrevista, en páginas centrales, a Antonio Mairena, publicada el 4 de agosto de 1977. A partir de ahí, aunque ya nos conocíamos de antes, surgió una fértil amistad que duró hasta su muerte. Ya hablaremos de él largamente en estas páginas. Precisamente por su labor en ellas, por la divulgación del Arte Flamenco, tuve el honor de recibir el Premio Nacional de la Cátedra de Flamencología de Jerez en 1978 y, en el mismo año, ser nombrado Socio de Honor de la Peña Flamenca "Torres-Macarena", que me impuso su insignia de oro. Al año siguiente, me distinguieron con el mismo galardón la Peña Flamenca de Huelva y la Tertulia Flamenca "El Gallo de Morón", año en el que el alcalde de la Ciudad de Sevilla, Luis Uruñuela, me impuso el escudo de oro del ayuntamiento de la ciudad por mi participación activa en el nombramiento de Antonio Mairena como Hijo Adoptivo de Sevilla.



Fue pródigo en alegrías el año 1979, ya que, además de placas y reconocimientos, me ofrecieron el honor de pregonar la Feria de Abril de este año, que tuvo lugar, con la presencia del alcalde, en la Caseta de Parques y Jardines. Fue también el año en el que, tras largas conversaciones y ánimo a los cantaores, pude llevar a tres artistas trianeros en el anonimato: Antonio "El Arenero", Manuel León "El Teta" y Márquez "El Zapatero", que aunque de Villanueva del Ariscal se considera un trianero más, al Aula Magna de la Facultad de Veterinaria de Córdoba, acto propiciado por el entonces alumno, también trianero, Antonio Fernández Cachero, que fue presentado por el gran pontanés Luis Melgar Reina y en el que fue acompañante en la guitarra Rafael "Merengue de Córdoba". A partir de ahí, y gracias a esos intentos, las llamadas "soleares del Zurraque", antes prácticamente desconocidas, fueron poniéndose de moda. Con esta conferencia: "La Triana del Zurraque", y con los mismos protagonistas, a excepción de la guitarra, recorrimos en aquel año un montón de peñas, ciclos de entidades de ahorros y universidades. ¡La que se lió con estos cantes melodiosos que nadie apenas conocía...!


Cuando "Nueva Andalucía" echó el cierre, un buen día me convocó a su despacho el padre José María Javierre, que había tomado de nuevo las riendas de "El Correo de Andalucía". Acudí acompañado por Luis Caballero, gran cantaor, escritor y amigo. Javierre apenas si me dejó hablar e imperante me dijo: -A partir del próximo jueves quiero un suelto de ocho páginas dedicado al Flamenco. No te tengo que decir cómo lo tienes que hacer ni que nombre quieres ponerle. Tráenos los originales el próximo lunes. -Pero mire usted, padre, es que eso lleva su tiempo, y tengo que llamar a amigos que quieran colaborar y.... -¡El lunes, el lunes próximo, tienes que tener aquí los originales, y ya hablaremos! ¡Tozudo aragonés!

A partir de ahí inicié una nueva etapa de mi vida. Apenas si tenía tiempo para nada. Mi trabajo diario como miembro del estudio de artística de unos grandes almacenes, las conferencias que no paraban, los actos flamencos..., y encima, ahora, ocho páginas semanales, que era el mayor reto que se había hecho en la prensa nacional en relación al Flamenco. La juventud que tenía fue lo que me salvó del colapso. Me puse en  contacto a la mayor celeridad con los más próximos amigos: Luis Caballero, Joaquín Herrera Carranza, Manuel Bohórquez, Manuel Martín, Manuel Ríos Vargas, Francisco Vallecillo... El suelto semanal empezó a salir los jueves y cada semana se iba consolidando más y más hasta lograr su total aceptación por parte de los buenos aficionados.

En este punto, hay que contar la anécdota que me ocurrió con el cura Javierre y que habla de nuevo de su tozudez. A la página la llamé como "Correo Flamenco" y a pulso le hice un "mono" de diseño de la cabecera para que los publicistas lo hicieran en condiciones. Cual fue mi sorpresa al ver el primer número con la idea que yo le había enviado pero sin corregir por los publicistas. Lo llamé y le dije que si no tenían tiempo yo haría una cabecera digna ya perfectamente terminada, a lo que me contestó, en su marcada machaconería, que no, que a él le había gustado esa improvisación y que así se quedaba. Recurrí a mis amigos artistas para que me hicieran, más o menos con esa idea, una buena cabecera. Me entregó una excelente Luis Marín, director de Alas publicidad, otra mi compañero y gran artista Manuel Gandul, y una más Juan Valdés. Las tres eran hermosas. Se las llevé personalmente al "Correo", las miró sin ninguna devoción y me volvió a contestar que no, que se quedaba la primera, el boceto, el "mono" que yo le hice. Y así salió la página hasta la número 960, sin duda una buena cifra hemerográfica para los amantes del Flamenco.


No fue una etapa fácil. Las envidias y los celos de los que sabían la importancia que aquellas páginas estaban teniendo en la opinión flamenca, quisieron minar sus cimientos. No lo lograron. Mi juventud pudo más, bastante más. Jamás me di por vencido en aquellos años en los que seguía con la labor que me propuse de divulgación y promoción del Flamenco desde las páginas de "El Correo", la revista "Sevilla Flamenca" y el programa diario de Radio Popular "Ser del Sur". Cada día era apasionante y me traía su propio afán. Quizás de lo único que no me he arrepentido en mi vida ha sido el volcarme totalmente en un tema que comenzó en mí como un divertimento, como una afición, y que terminó consagrándose en una auténtica vocación que, me parece, cumplí con creces. 

Mañana seguiremos.

RETRANSMITIENDO EL FESTIVAL "JUAN TALEGA" DE DOS HERMANAS

5 comentarios:

  1. Para mí quisiera ese curriculum, querido Emilio. Uno ama lo que ama y ha sentido el flamenco desde pequeño, pero ante tamañas autoridades en este dificil arte, me descubro. Un saludo y mi respeto.

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  2. Para mí siempre ha sido lo de menos eso del currículum. Me ha gustado sentirme feliz haciendo las cosas y disfrutando con ellas. Jamás, puedes creerme, las he hecho para acaparar puntos.

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  3. Pues te dio más de un soponcio... y era lógico. No hay más que volver a leer tu primera entrega flamenca. Estupenda la foto de la entrevista y lo de las soleares del Zurraque es para grabarlo en la memoria.
    Mucho bueno nos espera.

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  4. ... y el técnico que te acompañaba y pinchaba los discos de tu programa, Juan José Román, es uno de los altos jefes de Canal Sur desde su inauguración. El te sucedió ante los micrófonos. Si tú hubieras elegido ese camino...

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  5. Bueno, algún sustillo si me dio tanto trabajo. Son cosas que ya iremos comentando.
    También contaré el camino de mi compadre Juan José Román, al que yo animé para que se fuese a Canal Sur, y también contaré por qué yo no me fui cuando vinieron a buscarme.

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