viernes, 13 de abril de 2012

LIBROS PARA RECOMENDAR: SORIANOS EN SEVILLA


La poeta sevillana, María Sanz, ha editado en Guadalturia su cuarto libro en prosa, en esta ocasión sobre los emprendedores sorianos en la ciudad de Sevilla, entre los que se encuentran sus ancestros familiares. Este libro en prosa, se une a la modalidad que ya la poeta inició con "Las mujeres de don Juan" (1989), "La luz no usada" (2010) y "Jardines de Murillo" (2011), versión prosada de su mismo título poético, editado en 1989.

Con un lenguaje cálido, María Sanz recoge en este volumen singular -aunque demasiado mínimo- algunas conversaciones mantenidas con familiares de aquellos primeros hombres que buscaron a nuestra ciudad como meta para dar riendas a sus ilusiones comerciales. Montañeses, sorianos y gallegos, se hicieron querer en una Sevilla espoleada por la guerra. Ellos con gran esfuerzo, trabajadores como pocos, lograron abrirse camino en tiempos de grandes penurias económicas. Pero su afán se vio compensado con creces.

Nos cita María a Antonio Hernández Villar, quien creó el emporio de "Arrocerias Herba"; a Isaac Galán Fernández, fundador de la célebre "Camisería Galán"; de la tienda de ultramarinos y bodega que en el barrio nuevo de El Porvenir, por aquellos años, erigiese en Sevilla Blas Palacios Martínez, como "Casa Palacios"; de su propio abuelo paterno, Benigno Sanz Antón, quien tras establecerse en las calles Gallos e Imperial, monta su definitiva tienda de ultramarinos, "Casa Sanz", en la avenida Menéndez y Pelayo el año 1930; nos descubre toda la historia de la célebre tienda "El Bacalao" y de la fama que le dio Jesús Sanz Fernández; nos describe la llegada de la modernidad en otro gremio con Industrias Plásticas Giralda, a cuyo frente se encuentra Elías Aguliera; no pasa por alto una librería que fue seña de identidad en la calle Sierpes, "Librería Sanz", fundada por Tomás Sanz y Sanz, negocio que continuaron sus hijos; nos habla del constructor Ramiro de la Hoz Abad, que tanta barriadas populares alzase en la ciudad; y nos cuenta la tienda de ultramarinos y bar "Casa Santos" al que he dejado como espacio último por haberme traído la nostalgia de 18 años continuados de bocadillos en su solar, cuando aún lo regentaba el bueno de Juan Recio y que más tarde traspasó a Santos Chamarro, a quien Juan y su mujer habían tratado siempre como a un hijo. No he visto un camarero más trabajador y rápido en mi vida, aficionado al Numancia como buen soriano, pero forofo del Real Betis Balompié, y gente cordial y amable.

Son unas semblanzas sencillas, pero cuajadas de la poesía y la bondad de su autora, que con este libro ha querido homenajear a aquellos hombres que vinieron un buen día de las tierras sorianas para quedarse por siempre en la ciudad de acogida.


6 comentarios:

  1. Me ha encantado tu reseña sobre estos sorianos, algunos de los cuales he conocido ahora con gran alegría para mí, compañeros de mi abuelo en su lucha por la vida y ejemplos de seriedad y honradez. Gracias de nuevo, Emilio, un abrazo.

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  2. Me diste una alegría muy grande con tu libro, son nombres que había que reunirlos como tú has hecho. Y aún mayor alegría tuve cuando vi a mi amigo Santos en él. ¡Gran persona!

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  3. Interesante libro sevillano que hay que leer.
    Conocí y traté, en su última etapa vital, a Tomás Sanz (hijo); fue uno de los invitados especiales en aquella exposición de 1986 que promoví titulada "Sevilla en la tarjeta postal". La librería Sanz fue uno de los editores de postales más importantes de cuando este medio de comunicación era nexo sentimental y vehículo cultural en el mundo civilizado y, por ello, objeto de colección muy apreciado. Tomás Sanz fallecería al poco tiempo.

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  4. Un dato muy interesante para anotar el de que Tomás Saz, hijo, colaborase en esa exposición que recuerdo con mucho agrado nostálgico, cuando se hacían muchas cosas en nuestra Ciudad, muchas de ellas ideadas por ti.

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  5. Tomás Sanz me facilitó datos fundamentales sobre el desarrollo de la tarjeta postal en nuestra ciudad; fue una suerte conocerle, pues, además de un sabio en la materia, daba gusto hablar con él por su sencillez y enorme sevillanía. El libro "Sevilla en la tarjetografía postal" lleva mucho de su experiencia como editor y antiguo comerciante de la singular Sierpes, calle muy "postalera".
    El Monte apolitizado de entonces estaba abierto a toda Sevilla con ideas; entraron los que creíamos nuestros amigos, los socialistas, y acabaron con todos los colaboradores anteriores sin preguntarles siquiera por el lado por donde se escoraban. Otra historia, Emilio.

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  6. ¡Qué pena la pérdida de aquellas exposiciones de El Monte!

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