martes, 21 de febrero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (40)


LOS LACEROS

Ya apenas si se ven perros vagabundos por las calles, e ignoro si siguen existiendo esos empleados municipales, diestros en manejar el lazo, que cogían a los perros para llevarlos a la perrera. En mis tiempos de niño, allá por El Turruñuelo, era muy habitual verlos de vez en cuando a la caza de esos perros vagabundos que tantas enfermedades transmitían. Para los críos, la llegada de los laceros era todo un espectáculo. Nos apostábamos en las puertas y no pestañeábamos mientras duraba la caza del pobre animal, que iba a parar a un carro como el de la fotografía. Los chillidos de esos pobres vagabundos cuando se veían atados y posteriormente encerrados en el carromato, aún no se han podido olvidar de mi mente. La operación era cruenta, muy cruenta, pero los niños, a falta de otros distraimientos, lo pasábamos en grande.

Hoy, la adopción y compra de perros se ha multiplicado de una forma gigantesca. No podría decir con exactitud cuántos hay en mi bloque, pero forman legión. De siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre, y así parece ser por la cantidad que existen en todas las ciudades. Lástima que la mayoría de sus dueños sean tan guarros y tan incívicos que no recogen nunca sus excrementos. Deberían volver los laceros, pero para echarle el guante a estos ciudadanos que no saben vivir en sociedad.


8 comentarios:

  1. Muchas gracias, me alegro que te gustara el video.

    ¿Lacero? ¡Qué bueno! Nosotros los llamábamos los perreros, no sabíamos que el nombre era lacero. Aquí desaparecieron hace un tiempo. Nosotros habíamos ido muchas veces a buscar nuestros perros a la perrera. Cuando paseábamos a los perros si había alguna perrita en celo, te desaparecía el perro y lo recuperábamos al día siguiente que ya lo había atrapado el "lacero".
    Ahora por las calles pasean un montón de perros desorientados, no creo que sean todos abandonados, creo que a veces se han escapado o se han perdido dando un paseo. Sí no fuera porque a los tres días de estar en la perrera los mataban, me gustaría que estuvieran los laceros para poder recuperar a los que se pierden.

    Las fotos, ¡auténticas! Nunca he visto estos carros. ¡Son geniales!

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  2. Tal como explico, se les llamaban laceros por su habilidad en echar el lazo a los perros vagabundos, con rabia o infectados de cualquier mal. Ya no se ven por las calles, aunque no sé si es gremio desaparecido o que cumple su función a otras horas.
    Me encantan los perros, pero siento no tener tiempo para cuidarlos y, además, no me gustan en los pisos. Tuve el gato más longevo de Andalucía: "Azulón", que duró cerca de 24 años, un siamés precioso que han conocido todos mis amigos. Su muerte me hizo desistir de comprar otro. Tuve 100 canarios, y al final me quedé con tres. El mejor timbrado lo tenía yo. Le puse de nombre "Messi" y murió a los tres meses de comprarlo. Ya, por lo tanto, no quiero más animales de compañía. "Azulón" falleció muy viejo y "Messi" recién nacido. ¡No más lágrimas!

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  3. Bueno, yo lo veo un poquito diferente. Cuando se me murió miperro lloré y pensaba que era el mejor, insustituible, maravilloso, y me juré a mi misma que nunca iba a tener otro. Luego un día me encontré un mierdecilla de perro, lleno de garrapatas, pulgas y con heridas que le sangraban. Pensé ¿quién puede querer a un perro así? Y me sorprendí diciendo "pues yo" y me lo llevé a casa. Otra vez encontré a otro famélico pero con una mirada dulce se me acercó...

    Así que ya nunca digo que no voy a querer porque sufriré...porque siempre hay alguien que necesita que le quieras o que busca eso de ti, te lo pide a gritos.

    Cuando alguno se va, aparecen otros y no son sustitutos, son otros que también querrás y alegran otra vez la vida.

    Pues mire que casi pienso al revés que usted. Casi diría que no hay mejor terapia para una pena grande que un animal de companía.

    Un saludo Emilio, y cuídese mucho.

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  4. Yo también recuerdo a los laceros recorriendo mi calle. Los pobres caninos vagabundos eran espectáculo para los chiquillos en dos ocasiones, cuando quedaban "pegados", y aquí la inocente crueldad infantil achuchándolos, mientras los animales ladraban desesperadamente tirando cada uno para un lado hasta que lograban liberarse para salir despavoridos. Y la visita de los laceros: se acercaban al perro sigilosamente, casi siempre por detrás y, ¡zas!, el lazo al cuello y a chirona. Y nosotros sentados en los bordillos de la acera contemplando el espectáculo.
    Los dueños de perros conforman una plaga de la modernidad; los hay de todo tipo: desde esos guarros a los que se refiere Emilio a los que parecen enamorados del can. A veces pienso que muchos de ellos aman más a los perros que a los niños. Siento ternura por los que hacen que los ciegos se sientan seguros, por los que son única compañía de viejos y solitarios, pero no me gustan ni como juguete ni como capricho "chocho", ni mucho menos de "amigo" guardaespaldas de algunos muchachotes incivilizados. Y, francamente, no sé cómo se puede mantener un perro en un piso.
    La calle está de llena de perros -es la moda- y no digo nada de sus "huellas"... Cuando paseo con mi nietecillo él me va avisando: "¡Abu, caca de peggo...!".
    Me encanta la idea de laceros para ciertos dueños (o dueñas) de perros... Tome nota el Ayuntamiento. ¿No faltan puestos de trabajo?

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  5. Para "Anónimo": Cuando uno ha sufrido tanto con alguna muertes es lógico que se piense como yo, aunque hay que tener las puertas abiertas por si se me cuela un canario por la ventana o me entra otro "Azulón" por las puertas. Pero a todo hay que darle tiempo. Quizás por eso me he expresado como lo he hecho.

    Gracias por el ánimo.

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  6. Para Ángel: De acuerdo en todo, Ángel. En este mismo blog pudiste leer la carta en sonetos que le envié a la entonces alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, en relación al tema "perruno" de los dueños: ¡Muy ilustre Ciudad de las caquitas!

    Quien quiera perros, que los tenga, pero con todas las obligaciones que ello conlleva: la principal, sin duda, la del cuidado, la seguridad y la limpieza.
    En invierno, cuando llueve -este año no, desgraciadamente-, o hace mucho frío, y voy a coger el coche, resulta que me veo a varios vecinos paseando sus perros para hacer "pis" y "pos" en el propio garaje. ¿Serán guarros? Y eso que la mayoría de ellos son militares, médicos, abogados...

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  7. Muy bueno... gracias por este documento. Quizás podamos diferenciar al Lacero al especialista que se encarga de la captura del animal, diferenciándolo del perrero, el cuidador en una perrera. Saludos desde Galicia...
    Paseador anino Antonio Nogueiro
    Dog Walkers Galicia

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  8. Gracias a ti por leernos.
    Saludos desde Andalucía.

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