sábado, 7 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (7)


EL BARRENDERO

No es el de barrendero un oficio desparecido en nuestros días, pero sí de la forma que nos ofrece esta fotografía del Archivo Municipal de Córdoba. Hoy, por avenidas, calles y barriadas, ya vemos pasar una serie de camiones muy sofisticados que a base de rodillos y succionadores dejan calles y aceras limpias en un momento, y aunque se mantienen los barrenderos de a pie para espacios reducidos, la mayoría mujeres, ya llevan un carro de plástico de linea moderna, una escoba mucho más actual que aquellas antiguas de palma y su pequeño y estudiado recogedor, más sus productos limpiamanos, etcétera.

Es de los oficios que más se han adaptado a la modernidad, tras años y años en los que se podían ver a estos empleados de los ayuntamientos aguantando los crudos rigores climáticos. Gracias a que los tiempos cambian, para bien en esta ocasión, un barrendero puede realizar bastante y más eficiente trabajo, y con mayor comodidad. Poco tajo en grandes espacios podían hacer los barrenderos en aquellos años de mi niñez y juventud, cuando tenían que cargar con estos pesados armatostes desde la central -en mis años estaba en la calle Torneo sevillana- hasta la parcela o calles que les correspondía en el cuadrante y, además, con tales herramientas, sueldo y... ganas de sudarlo.

Sí se han perdido las clásicas felicitaciones navideñas que entregaban a mano casa por casa para recoger un modesto aguinaldo : "El barrendero de esta calle le desea una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo". Entonces nuestras madres podían conocerlo en persona, ya que durante el resto del año a estos empleados públicos parecía que se los hubiera tragado la tierra.


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