jueves, 5 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (5)


EL ALFARERO

Es mi amigo Juan Marín, en su antiguo y desparecido taller de la calle Antillano Campos del barrio de Triana, trabajando en su viejo torno totalmente manual. La alfarería, aunque hubo un tiempo en que decayó el oficio, sigue manteniéndose como puede, aunque, evidentemente, los tornos ya son eléctricos y cómodos, y otras las circunstancias laborales. En mi barrio, afortunadamente, parece que ha vuelto a resurgir esta hermosa labor de la alfarería y son muchos los artistas jóvenes que se han incorporado a revitalizar este oficio que estuvo a las puertas de la extinción, y al que cantó el poeta -me parece que fue Antonio Machado- en unos versos que siempre se recuerdan:

Oficio noble y bizarro,
entre todos el primero,
porque en la industria del barro
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro.

Muchas son las localidades andaluzas en las que la alfarería es trabajo principal: Úbeda, Andújar, Bailén, Purullena y Guadix y, muy especialmente, la localidad cordobesa de La Rambla, que tiene a este oficio como su prioritaria actividad. En mi barrio, no nos podemos olvidar que aún existe una calle, en la que he vivido mis últimos años sevillanos, llamada Alfarería por sus muchas personas dedicadas a ella, y en la que se alternaban alfareros, ceramistas y barreros. Son nuevas las técnicas, pero el oficio permanece. ¡Menos mal!

Antiguamente, y yo he llegado a conocerlo, alfareros de La Rambla y de Lebrija pasaban por las calles con sus borriquillos, portando en sus serones de esparto búcaros, cántaros y tinajas que vendían de puerta en puerta. Ya ésto se ha perdido. Con la aparición del "Duralex" por los años 60, toda la vajilla rudimentaria de casa, pero enormemente efectiva, fue cambiándose por el nuevo vidrio francés que había nacido en 1945. Se fueron eliminando de las alacenas los tazones y platos vidriados, las jarras para agua, las escudillas, las orzas y los botes de las legumbres. Atrás quedaron, tan sólo como un recuerdo, los tiempos en que yo iba con mi abuelo a la puerta de La Cartuja para cargar en su carro de inválido los platos y tazones desechados por algún pequeño defecto. Eran otros tiempos, tiempos en los que la necesidad nos obligaba a arañar la imaginación en busca de elementos para subsistir.


6 comentarios:

  1. Mi padre, ya jubilado, trabajó alguna temporada en el torno de Marín, en el tejar de Conchita, el último de los antiguos de Triana. Crecí viendo cómo una pella de barro se convertía en maceta o en un par de tejas -al final del proceso- y paseándome en el torno cuya madera había hoyado mi padre con sus pies...
    Mis hermanos mayores también fueron alfareros.
    Así que gracias por traernos este viejo oficio que por verdadero milagro aún se practica en Triana.

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué lástima del tejar de Conchita! Ya me acuerdo que me dijiste que tu padre trabajó algunas temporadas en él. Me da mucha alegría que la alfarería se haya revitalizado en nuestro barrio gracias a una juventud que ha seguido con el oficio, aunque tremenda pena el cierre de Montalván.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  5. en realidad como todo el mundo estais confundidos con lo que es una alfareria y una tienda de ceramica.alfarerias desde hace mas de veinte años,solo existe en triana,el taller de alfareria antonio campos que esta en la calle alfareria. el alfarero es el que hace vasijas de barro con el torno o a mano .el que pinta, es decorador de ceramica y el que esta detras de un mostrador, es vendedor de ceramica de todo esto hay en triana actualmente.con lo cual habria que especificar una cosa y otra para no confundir al lector. Antiguamente ,en las mismas instalaciones,se concentraba todo y se llamaban alfareria. Hoy dia cada cosa funciona por separado,tenemos que aclarar como esta actualmente la ceramica en triana. Porque que se haya revitalizado la alfareria nada de nada

    ResponderEliminar