jueves, 5 de enero de 2012

DESDE MI TORRE: MI CARTA A LOS REYES MAGOS


Queridos Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar: Aunque soy un niño y apenas entiendo de estas cosas, sé que el tema está jodido y que lo están pasando mal, tan mal o peor que vuestro colega Juan Carlos, que las está pasando moradas, con lo poco que le gusta por historia ese color. Yo no quiero juguetes, porque ¿para qué si sólo con lo que está pasando en mi país me divierto todo el año? Basta poner la tele para jugar a policías y ladrones, o escuchar la radio y saber del "Monopoly" más que Botín. Me aburre ya hasta el programa del Soberas ese "Atrapa un millón", cuando hay tantos y tantos que atrapan más sin ponerse malos de los nervios y sin tener que contestar a preguntas que no sabe responder ni el responsable del Espasa.

No, no quiero juguetes, que, además, todos vienen de China, y si te pegas un corte con ellos te tienen que poner la inyección del tétano. Pero, guardando la tradición, les escribo mi carta, que espero reciban en cualquier lugar de Oriente, aunque tampoco sé, como está allí la cosa, si el correo funciona. En España, existiendo monarquía, funciona fatal. Desde que murió el de las botas largas, que en paz descanse, como dice mi agüelo, hasta los carteros rinden menos. Hoy le ha llegado a un primo mío una carta que eché en las oficinas centrales el 7 de diciembre. Bueno, de todas formas la escribo y llegue cuando llegue, aunque prefiero que sea lo antes posible, ya que mi petición es casi imposible de cumplir por muy magos que ustedes sean. Lo del incienso, el oro y la mirra lo hace cualquiera. El incienso y la mirra lo tienen en cualquier herboristería, y el oro..., bueno, el oro quizás lo tenga todo el FMI, los grandes banqueros y algunos ministros socialistas y populares de los que no me sé los nombres.

Pido para mi padre y mi madre un puesto de trabajo, y también para mis tíos, mis primos y mis hermanos, para los maridos de mis hermanas, para los padres de mis amigos, los tíos de mis amigos y los primos, hermanos y cuñados de mis amigos. Están todos más parados que el reloj de la audiencia, majestades. Si pueden conseguir lo que les pido, en las próximas elecciones no duden de que habrá una tripresidencia en el gobierno de mi país, porque es que todos los vamos a votar.

También les pido, y este regalo va a ser aún más difícil de encontrar, y de que me lo concedan, de que los corruptos en España vayan a la cárcel. Sí, sí, ya sé que toda España sería una cárcel, pero hagan el favor, porque es que mi padre se pone malo de los nervios cada vez que ve el telediario. Si eso no puede ser: que a todos los corruptos les corten las manos. También sé que si eso pasa más de media España estaría manca. Pero hagan lo posible, lo que verdaderamente puedan hacer. Con que entren en chirona tres o cuatro de los grandes, grandes, la lección sería excelente. ¡Qué gran regalo este si me lo pueden traer!

Y un tercer deseo: ¿Si ustedes son tres para todo el mundo, cómo en España hay, aparte del rey principal y del presidente del país, 17 reyes autonómicos que nadie sabe para qué sirven, con 17.000 pajes, 4.000 coches oficiales, millones de móviles de alta gama, recogecosas, abrepuertas y pelotas...? Les pido, por favor, que eliminen a tanto indeseable como pulula por el país, porque es que a mi padre le va a dar algo...

Como verán, no he pedido nada para mí. No me hace falta y nada me llama la atención. Los juguetes están para los niños pijos, esos que los cogen tres minutos mañana por la mañana y los dejan tirados en cualquier sitio. Los niños como yo queremos conocer a nuestros padres, que es que siempre, menos el mío que está en el paro, siempre están trabajando, que vienen cansados, que no juegan al escondite con nosotros, ni a la pelota, que no nos enseñan a bailar el trompo, y que están amargados las veinticuatro horas del día. Sólo espero que arreglen lo que he pedido para los demás, porque ustedes se creen que con repartir juguetes ya tienen el cielo ganado. Y eso no es. Ahonden en la miseria y en la insatisfacción de las personas, infórmense, pregunten, pateen las calles y acérquense a los problemas humanos. ¡Es el mejor de los regalos! ¡Arreglen esto, urgentemente, si es que de verdad son magos! Y si no lo son, si ustedes -ya que los reyes son nuestros padres- sólo son una ilusión óptica, una especie de leyenda para distraer nuestros sueños de niños, váyanse a la porra con los demás.

¡Crecer para descreer!

4 comentarios:

  1. Ja, ja, ja...me he reído mucho con la carta a los reyes magos. Un sentido del humor que te hace sonreir mezclándose con la realidad y la crítica social. ¡Estupendo! Alegra el día.

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  2. Emilio hay que ver lo difícil que le has puesto las cosas a los Reyes Magos; a lo mejor hubiera sido más fácil para ellos hacer que el Betis gane este año la liga; porque la Copa del Rey ya no es posible.
    Espero que Sus Majestades de Oriente sean extremadamente dadivosos contigo y colmen tus pretensiones.

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  3. Enhorabuena, Emilio; imposible ser más ocurrente e ingenioso. No sé qué hace El País o El Mundo -bueno, éste lo dejamos de momento-; porque si esta carta sale en una de sus páginas sería motivo de conversación nacional con la risa de adorno.

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  4. No os he contestado por aquello de haber estado con mis hijos y nietos. A todos os agradezco el que os haya gustado esta carta escrita a mi manera. ¡Felices Reyes!

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