domingo, 1 de enero de 2012

OFICIOS PERDIDOS, COSAS Y COSTUMBRES DEL AYER (1)


Comenzamos el año 2012 con una entrega que, creo, va a ser gratificante para todos los seguidores de este blog, tal como así fueron las páginas que dedicamos en su día al cancionero. Por cierto, las más leídas y de más seguidores durante estos dos años de existencia. No es un trabajo fácil, pero me gustan lo retos de divulgar aquellas cosas que he tenido la suerte de vivir y que han ido desapareciendo poco a poco, a medida que el hombre ha avanzado en sus conocimientos y otra forma de vida se ha impuesto en la sociedad. 

Yo soy de los forofos -¿se puede decir así?- de la modernidad bien entendida. Si no existiese esta maravilla del ordenador, que te guarda, corrige, borra, copia, envía y te ofrece mil opciones, sería imposible que hoy estuviésemos escribiendo esta página para todos los lugares del mundo y con tanta comodidad. Estaría anclado, todavía, a la máquina de escribir, como Cervantes lo estuvo a la pluma de ave mojada en tinta, cuyo proceso de cambio duró casi cuatro siglos, o como nuestros abuelos y padres lo estuvieron a la pluma estilográfica -¡qué gran invento!-, y nuestros más cercanos al bolígrafo "Bic" y a la "Olivetti", servidor incluido. Hoy todo es más fácil, más rápido, es sólo cuestión de adaptarse a los tiempos que corren, que sólo son el principio de la era de la comunicación. Ya se habla a esta máquina y escribe tus palabras con el reconocimiento de voz del programa "Via Voice". Mañana..., cualquiera sabe hasta para qué vale escribir y qué sentido va a tener el que lo hagamos. El mundo de la tecnología, al menos en nuestro Planeta, aún está en pañales, en su cunita de chips que cada día son más sofisticados y pequeños, tabletas que están gibarizadas para ofrecernos la posibilidad de cosas desconocidas un año anterior...

Claro que echo de menos mi famosa "Lettera 36", y todos los escritores que, años más arriba o más abajo, casi formamos una generación clave. Los folios se parían con esfuerzo, con mucho tipex o cinta correctora, con muchos tachones o con notas al pie de la página, o al margen. Hoy, gracias a esta modernidad, puedes corregir los textos, guardarlos, enviarlos a su destinatario, cambiarlos de letra automáticamente, de tamaño, incluirles fotografías..., la Biblia en pasta.

Mismamente ha pasado con los oficios, de los que habría que hacer un parque temático, mayor y más importante que el de Isla Mágica, para enseñar a los críos cómo sacaban sus bisabuelos el agua de un pozo; cómo, con ayuda de un burro o un mulo, regaban sus tierras; cómo roturaban las mismas de idéntica manera que lo hacían los agricultores romanos; cómo se hacía la siembra y la recogida de las cosechas; cómo era la parva del trigo, la vendimia en los antiguos lagares, o el proceso lento del aceite en las almazaras. Fue ayer, casi ayer. Tengo de ello memoria clara, cuyas imágenes no se borran. No va a ser éste un trabajo de antropología -materia de la que poco sé-. Sólo va a pretender acercaros una época pasada que he alcanzado a vivir. Julio Caro Baroja fue el maestro en estos menesteres. Mi visión va a ser diferente: contaros de primera mano qué sentí al ver aquellos trabajos, qué emociones y recuerdos me evocan...

Como la vida es una noria, algunos de estos oficios, juegos y costumbres del ayer, vuelven casi de la misma manera que antaño, pero siempre hay algo importante que los diferencia en el tiempo. Cuando llegó la revolución industrial y agraria, las cosas ya no podían ser como eran. Las máquinas quitaron mucho trabajo al hombre, pero también quitaron a muchos hombres de sus trabajos. Donde antes hacía falta una cuadrilla de cien personas para la recogida del algodón, por ejemplo, llegó la desmotadora y dejó a todos en el paro. Los pueblos se fueron despoblando hacia las grandes capitales, y la mano de obra agraria se dedicó casi en su mayoría al oficio de la construcción, evidentemente también muy mecanizada.

Pero no es este problema social del tema el que vamos a tratar en estas páginas. Nos limitaremos a poner una fotografía de aquellos oficios desaparecidos haciendo un comentario de cada una de ellas. Sí me gustaría de los seguidores de este blog que me recuerden oficios y juegos de los que tengan memoria. Con la colaboración y comentarios de todos, de seguro que podremos hacer una página llena de vitalidad, sustentada por el andamiaje de la nostalgia.


4 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes2 de enero de 2012, 0:48

    Querido Emilio:
    1º.- Feliz 2012, lleno de venturas.
    2º.- Yo también tuve una Lettera 36, roja por más señas.
    3º.- Yo he vivido la tiza, el pizarrín, la pizarra de pizarra, un simple carboncillo de cisco picón, el lápiz, los lápices de colores Alpino, la plumilla Corona con palillero grosella bastísimo y con palillero lujoso, el tintero de tinta Samas y Pelicán, el papel secante, la plumilla de cristal, la pluma estilográfica con gomilla que se picaba y con cartuchitos, la pluma Parker 21, la 51 no la caté jamás, los bolígrafos importados desde Gibraltar, que también se salían y te manchaban la camisa y la camiseta, los bolis BIC, los rotuladores de todas clases, los de dibujo, aquel artilugio con un tornillito que había que cargar con una gotita de tinta china, tinta que se hacía con agua partiendo de una pastillita negra que te ponía los dedos perdidos y a cuya mezcla se le echaba unas gotitas de vinagre o limón, para que no se corrompiera, la antedicha máquina de escribir y también, en los Juzgados, el armatoste grandote, hoy de museo, que se llamaba Royal y finalmente llegué a este segundo ordenador, porque el primero me lo cargué, pero en el Arzobispado vengo usando un PC de pantalla y CPU aparte... Como en el Tenorio, "desde la que pesca en ruín barca, hasta la princesa altiva, yo he recorrido toda escala social" de la escritura.
    4º.- Una sección como esta de oficios y profesiones ¿no se inició antes y yo contribuí con fotos?
    5º y lo más importante: 2012 servirá para ampliar y engrandecer nuestra eterna amistad.

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  2. Voy punto por punto como respuesta a tu mensaje:
    1.- Sabes que yo también te deseo lo mejor de lo mejor para este 2012, tanto para ti como para tu familia.
    2.- ¿Quién no ha tenido una "Lettera 36". Era fabulosa. Al menos yo le saqué mucho partido.
    3.- Me has recordado de nuevo las cosas perdidas del ayer. Aquel artilugio al que aludes era un "tiralíneas". Te ponías perdido con él. Menos mal que fueron sustituidos por los "Rotring".
    4.- Debes ver tu correo porque lo tienes averiado desde hace tiempo. Ángel Vela también lo notó. Nos devolvían todos los correos que te envíamos. En uno, precisamente, te decía que iba a comenzar con esto de los oficios, de los que tú en una ocasión me enviaste unas fotos que evidentemente irán saliendo.
    5.- Ni que decir tiene que nuestra amistad siempre será mayor y más consolidada.

    Un fuerte abrazo, y mira lo de tu correo.

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  3. Qué buena y completísima la enumeración de objetos de Holgado. Solo han faltado los rotuladores Carioca, el bloc azul Senator, los lapices de cera Manley, la escuadra y el cartabón, los Juegos Reunidos, aunque quizás todos estos fueran –no lo sé- de época posterior. Espléndidos los cambios en el blogg, con esas nuevas secciones de los oficios, el soneto del día y las citas. A lo mejor esto de los objetos de toda la vida ya perdidos te puede dar otra buena posibilidad de desarrollo, independiente aunque en cierto modo paralela a la de los oficios... Un abrazo en este recién estrenado año.

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  4. La lista de objetos de Holgado no puede ser más completa, le ha faltado la goma "Milan" y el lápiz de cedro al que llamábamos "guachindé".
    Tengo la suerte de guardar -lo hizo mi padre- mis primeros libros escolares y los primeros cuadernos con sus notas. Cosas de estas, como bien dices, pueden ir paralelas con los oficios.
    Gran parte del cambio del blog se debe a tus consejos. Seguiremos cambiando.
    Otro abrazo en este año que ya ha comenzado con impuestos de toda índole.

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