domingo, 1 de enero de 2012

DESDE MI TORRE: UN AÑO ABIERTO A LA ESPERANZA


Pocos podremos olvidar las muchas y grandes tristezas con las que quiso obsequiarnos el año que ayer expiraba. Sin hablar de los grandes sucesos internacionales, como la gran inundación que sufrió Australia nada más iniciarse 2011, nuestro país se ha visto tambaleado en muchos flancos. Por el lado humano, con la gran sacudida del terremoto de Lorca, que dejó ocho muertos y una ciudad devastada que tardará muchos años en recuperarse. Jamás nada será igual allí desde aquella tarde del 11 de mayo, máxime cuando el dolor se va enfriando en el corazón de los políticos y se van olvidando por días de las ayudas prometidas. 

En otro orden de cosas, con la decisión, demasiado anticipada, de Zapatero de no presentarse a las próximas elecciones generales, España se encontró con un desgobierno que nada bueno prometía, quedándose nuestro barco totalmente al pairo desde el 2 de abril al 20 de noviembre, día en el que el Partido Popular consiguió la mayoría absoluta, pero también una herencia de cinco millones de parados y las arcas vacías. Nos trajo este año para olvidar la presencia de Bildu en las elecciones municipales del 22 de mayo, un gol por toda la escuadra que encajó el Tribunal Constitucional. Todos los nervios estaban a flor de piel por la crisis económica, por los oscuros manejos de los políticos, por el descontrol total del partido en el Poder, por la merma abusiva de los derechos de los trabajadores y, muy especialmente, por la corrupción. Las calles se llenaron de un movimiento espontáneo, "Democracia real YA", que fue rebautizado con el lacónico 15-M, ya que fue en mayo, y en esta fecha, cuando miles de hombres y mujeres tomaron las más céntricas y conocidas plazas del país, dejándose oír y contagiando con su protesta a varios países del mundo. José Luis Rodríguez Zapatero era por estas fechas un hombre de paja, y su voz apenas si era tomada a chacota por los propios miembros de su partido, haciéndose sentir desde el 28 de mayo -después de la renuncia a candidata de Carme Chacón- la de Alfredo Pérez Rubalcaba, que de nuevo, imitando a Alfonso Guerra, amenazaba desde sus púlpitos con la llegada de la derecha, lo que el pueblo, siempre sabio, jamás creyó, contestándole en las urnas.

Aparte de la crisis, avivada por los devoradores trust económicos mundiales, la mayor desgracia que ha tenido que soportar España en 2011, aunque el tema venía de largo, ha sido la de la corrupción globalizada. A principios de julio, un nuevo caso sorprende a la sociedad  con la llamada "Operación Saga", en la que se detienen a altos directivos de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), con su director Teddy Bautista a la cabeza, por delitos societarios. A Francisco Camps lo arrolla el caso Gurtel; comienza a correrse la voz -por medio del diario El Mundo- de que Iñaki Urdangarín, el esposo de la infanta Cristina, aparte de un excelente jugador de balonmano, es un experto en negocios sucios a través de la Fundación Nóos. Se multiplican por día las corruptelas de los ERE en Sevilla y su provincia... El pueblo pide que se acabe con esto, que se haga algo, que alguien vaya a la cárcel. Cinco millones de parados y cinco de nuevos ricos no hay balanza que lo mida.

Para colmo de males, para ponernos peor de los nervios, en los primeros días del mes de septiembre, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, nos amenaza con una recesión inminente y con una intervención sobre España. Sólo una noticia buena, que la gente se cree a media, vino a alegrarnos con el anuncio, el 20 de octubre, del cese definitivo de la violencia por parte de la organización criminal  ETA. ¡Menos mal!

2011 ha sido un año para olvidar, un año en el que hemos ido viviendo de sobresalto en sobresalto, de desgracia en desgracia. Hoy se nos muestra un 2012 abierto a la esperanza. Esperemos que este nuevo gobierno sepa hacer las cosas y, aunque el panorama está crudo, poco a poco todos vayamos saliendo del atolladero en el que nos han metido unos aprendices de gobernantes que no han venido a servirnos, sino a servirse, que no llegaron para intentar enriquecer a la sociedad española, sino para enriquecerse con sueldos, lujos, prebendas y mucha corruptela. Esperemos que la economía se enderece, y que esa insoportable legión de parados vaya encontrando su hueco laboral. Esperemos que la sociedad española, tan valiente en muchos trances, pueda recuperarse, aprenda la lección de a qué nos ha llevado el derroche y la vida ficticia que hemos tenido durante varios años y encuentre de nuevo su sitio, que recomponga sus perdidos valores, la mayoría de ellos morales, y que todos seamos capaces de sentir que es posible la recuperación. Lo hicieron nuestros padres tras una guerra que dejó a España derrumbada y derruida, y fuimos capaces de hacerlo los de mi generación en una posguerra de hambre y calamidades. Hoy, nuestra sociedad está bastante mejor preparada. Si a mitad de los años sesenta supimos del milagro de la resurrección ¿no vamos a ser capaces en nuestros días de vencer al desaliento que nos ha invadido y creer en un futuro esperanzador? ¡Claro que sí! Tengo el pálpito de que este recién estrenado 2012, con el esfuerzo común, nos va a ofrecer las suficientes alegrías para decir, a voz llena, que vivir merece la pena.

2 comentarios:

  1. Yo también anhelo un futuro esperanzador, pero me surgen las dudas cuando he visto como se consigue una mayoría absoluta sin decir siquiera lo que se va a hacer.
    Cuando aún no he escuchado por ningún sitio que se va a perseguir el fraude fiscal terminando con lo de... ¿lo quiere sin IVA?, ¿Necesita factura?
    A lo mejor estoy sordo y ciego, pero todavía no he captado que se vaya a tomar ninguna medida que afecte en sus intereses económicos a los más pudientes.
    Escuchen a los Sres. representantes de los empresarios, esos que nunca quedaron satisfechos en ningún acuerdo y que siempre piden más y más medidas en contra del trabajador, no sería de extrañar que exigieran el derecho implícito al despido de -una buena patada en el culo- y a los que siempre ha apoyado éste partido que ahora tenemos en el Gobierno que por cierto, ya nos anuncia otra nueva Reforma Laboral; lógicamente con la consiguiente pérdida de derechos para los de siempre.
    Quizá parezca lo que nunca he sido, un pesimista
    Pero la verdad es que considero que no he cambiado y sigo viendo la cruda realidad.
    Un saludo.

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  2. La verdad es que esta gente no ha mostrado ni siquiera su programa, y por eso nos hemos llevado la primera sorpresa desde el primero de año con la subida de impuestos que se nos prometió no subirían.
    Yo hice mi campaña del voto en blanco, y por lo tanto puedo contarme entre aquellos que nos los he votado, ni a unos ni a otros. Quiero que este voto sirva para demostrar mi descontento con la clase política.
    No dude que el próximo despido será el de la patada en el culo, como bien dice. No somos pesimistas: somos lo suficientemente inteligentes para darnos cuenta de la realidad.
    Ya tienen mayoría: ¿qué harán? Pues lo que todos: intentar salir reforzados en sus carteras hasta las próximas elecciones.

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