REYES MAGOS
A mis padres.
Les debo, cada año, la impaciencia
de mi asombro de niño en la ventana,
la radiante ilusión de una mañana
soñada con ingenua vehemencia.
El desvelo les debo, la creencia
evocada y fugaz, bella y cercana,
de que una generosa caravana
perseguía una estrella con urgencia.
Les debo la ilusión de tanto empeño
y quien diga que nunca han existido
proclama una mentira envilecida.
Les debo la constancia de mi sueño.
Les debo, simplemente, haber nacido,
y el modesto tesoro de mi vida.
Enrique Barrero

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