miércoles, 4 de enero de 2012

EL SONETO NUESTRO DE CADA DÍA: LA CALLEJERA


LA CALLEJERA

Se le entraba la noche traicionera
como un cuchillo frío por la espalda;
parpadeó una estrella en la esmeralda
de cristal de sus ojos, prisionera.

Taconeó en el borde de la acera,
y modeló unos pliegues en la falda:
en el cielo pintaba una guirnalda
el alba, con su hoz, fría y certera.

Ni un deseo en la carne, fría el alma,
sin un día de paz, ni noche en calma,
llena de burla soez, su vida rota,

sedienta de un amor y de luz clara,
a la muerte se entrega, que la ampara,
sin un gesto, ni un grito, ni una nota...


Leopoldo Salvador
"El aire iluminado"
1970

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