lunes, 23 de enero de 2012

EL SONETO NUESTRO DE CADA DÍA: LA TARDE


LA TARDE

La tarde se ha vestido de tristeza
con un sayo de nube sin costura
y esta humilde, plomiza vestidura
la envuelve con su aroma de pobreza.
También su corazón tiene certeza
de esta severa y lóbrega amargura,
cilicio que le ciñe la cintura
sembrando de penumbra su pureza.
Sobre el tálamo rojo del poniente,
un viajero de oro, enamorado,
a la tarde dejó de sombra encinta.
La tarde se gangrena lentamente
como la herida en guerra de un soldado.
La tarde va anegándose de tinta.

Víctor Jiménez
"El tiempo entre los labios"
2009

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