lunes, 9 de enero de 2012

DESDE MI TORRE: LA LOCURA DE LAS REBAJAS


Por mi antigua profesión trabajando en unos grandes almacenes, soy un experto en cómo se montan las rebajas, llámense de enero o de julio. 84 chaparrones se ha llevado mi cuerpo entre unas y otras durante más de cuatro décadas de trabajo. Cada uno se ha ganado y se gana la vida como puede. Ayer pude enterarme por los periódicos que fue de locura el día de inauguración de este nuevo ciclo que sigue a las largas fiestas navideñas. La verdad es que el personal no se cansa. Hablan de crisis, y es cierto de que existe, pero me quedo un poco fuera de juego cuando veo los estadios de fútbol a reventar, los cines, los teatros, las ferias y las plazas de toros, pensando, inocentemente, que lo que deben estar llenos son los parques y bulevares de las ciudades: los niños jugando y los padres tomando un cafetito en una terraza. Cierto es que no todo el mundo está tan tieso como la varilla de un cohete, y que hay muchos que tienen el suficiente poder adquisitivo para llenar lo que se tercie, pero es que cuando llegan las ansiadas "rebajas" se apuntan todos: los cortitos y los potentados. Esto nos habla de que los menos favorecidos por la pasta es el público general de estas promociones, pero también nos dice que aquellos que dejaban esas "ofertas" para que las disfrutase el pueblo llano, hoy también acuden a ellas como recurso por aquello de los tiempos que corren.

Decía la prensa que todos los comercios eran una feria. Eso es bueno cuando las cosas no han ido todo lo bien que nos imaginábamos. ¿Y quién deja irse de la mano una ocasión, sea pobre o menos pobre?

Pero esto de las rebajas me da un pie excelente para pedirle al gobierno que también la practique, y que la ponga en marcha desde hoy para siempre como excelente medida de austeridad. Me explico: Tenemos monarquía, con un coste de ocho y pico de millones de euros, tenemos un presidente del gobierno, dos televisiones públicas gubernamentales, un congreso elegido por votación popular. ¡Lo justo..., aunque con alguna benevolencia! Si los grandes almacenes y comercios llegan a una rebaja sobre el artículo de hasta un 50% ¿No podría el gobierno bajar también este tanto por ciento en asesores, directores generales, gastos suntuosos y de representación...? ¿No podría ordenar que sólo se quedarán vivas las dos cadenas de televisión oficiales, cargándose por decreto todas las autonómicas? Y hablando de autonomías: ¿no podrían suprimirse todos los gobiernos autonómicos que, además de no valer para nada, son los que gastan alegremente el dinero público, que tanta falta hace para muchos otros menesteres? Esto en verdad sí que serían rebajas que todos íbamos a agradecer. Haciendo esto no habría necesidad de subir más puntos del IRPF, ni de freírnos a impuestos, ni de que el pueblo malviva tal como está pasando en la actualidad. Las autonomías sólo han servido -al caso de Andalucía me remito- para que la corrupción habite en ellas. Cuando un gobierno tiene la mayoría absoluta, debería demostrarlo dando un golpe de timón. Hagan estas rebajas y ya verán que España sale de la crisis de la noche a la mañana.

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