sábado, 14 de enero de 2012

DESDE MI TORRE: ALGO SE MUERE EN EL ALMA


Nos lo decía la sevillana eterna de nuestro querido amigo Manuel Garrido: Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Y algo, mucho, se nos murió ayer a todos los flamencos al enterarnos del fallecimiento, de su huida a los cielos azules del recuerdo, de Antonio Centeno Fernández -primero por la izquierda en esta antigua fotografía-, gran amante de la amistad y un trabajador nato en su labor diaria y en todo cuanto fuese de provecho para su Peña Flamenca Torres-Macarena, de la que su hermano Manuel fue presidente en varias ocasiones.

Lo conocí allá por 1975, cuando la Peña era una pequeña habitación en la calle Torres, un pequeño cuchitril que tuvo un padrino de lujo como Antonio Mairena. Era un hombre cariñoso y afable, buen amigo de todos sus amigos y desprendido hasta el límite. Recuerdo que en una ocasión fui con mi mujer para ver pasar desde su balcón de la calle Parras, número 5, a la Esperanza Macarena, Aún lloro de emoción cuando desde tan estratégica atalaya pude tocar con mis manos las bambalinas del paso de tan excelsa Señora, la gran Esperanza de todos los sevillanos. No faltaba en la mesa nada de nada: café y tostadas, mantecados y alfajores, torrijas caseras y las clásicas botellas de ponche, anís y coñac. Fue para mí un momento imborrable que muchas veces reaparece en mis recuerdos: el mirar a la Macarena tan de cerca y el disfrutar de una compañía que jamás olvidaré.

Mucho se me ha muerto hoy en el alma al enterarme de tan triste noticia, como me ocurrió cuando le pasó a su hermano en una abrileña mañana de 1994. Uno y otro dejaron en mí profundas huellas de amistad, consejos y ejemplos edificantes que me han servido mucho en este triste valle de lágrimas.

Descanse en paz  persona tan ejemplar. Y mi sentido pésame a su familia y a la gran familia flamenca de la "Torres-Macarena".

2 comentarios:

  1. Los Hermanos Centeno han sido de las mejores personas que he conocido en mi vida. El concepto de "Cabal" quien lo creó lo hizo pensando en ellos. De la foto que acompañas a tu Entrada solo quedamos vivos un servidor y Antonio Bayon (padre de la gran bailaora sevillana Isabel Bayón). Malos tiempos estos en que los ausentes de nuestras fotos más entrañables los son a perpetuidad. Un abrazo.

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  2. Emilio Jiménez Díaz14 de enero de 2012, 15:32

    Tristísima fotografía en realidad. ¡Qué grandes hermanos, tan llenos de esa humanidad de la que hoy nos encontramos tan huérfanos!
    Antonio Bayón y tú, queridos amigos que debéis mantener esa fotografía añeja por muchos años.
    Otro abrazo fuerte para ti.

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