miércoles, 21 de diciembre de 2011

DESDE MI TORRE: GRIÑANITIS


En esta fotografía -me parece que de la agencia EFE-, no acierto a saber si el Presidente andaluz indica con su dedo índice si él es el número uno, si Andalucía es la primera región que encabeza el paro y el subdesarrollo, si el Betis le ha metido un gol al Barcelona -tan imposible como que nuestra región alcance la prosperidad que merece-, o si defiende ante su Parlamento que sólo uno de sus hombres ha sido acusado de corrupto.

En esta tierra nuestra, tan menospreciada por el franquismo -al igual que ocurrió con Extremadura-, y a la que veíamos una esperanzadora recuperación cuando los socialistas sevillanos llegaron al Poder, la gente siempre ha venido a aprovecharse de ella: los reyes feudales, los caciques, los condes y marqueses, los bandoleros de Sierra Morena y la Subbética, muchos de los nativos y foráneos y, por último, los políticos. No creo que se olvide de la memoria del pueblo el caso de Juan Guerra y la tapadera que sobre sus escándalos puso su hermano Alfonso y, por amistad, el propio Presidente González, al que le costó la cabeza política. Pero no pasó nada: nadie fue a la cárcel, nadie pagó sus desmanes, nadie devolvió el dinero desaparecido. La corrupción había entrado en Andalucía como en otros tiempos se afincó en Sevilla la escuela de Monipodio descrita por Cervantes. Y es que por estos lares parece que es fácil meter la mano sin temor en arca ajena. En aquella primera ocasión superconocida, el gobierno, en vez de cortar de raíz con otro intento de seducción al dinero ajeno, hizo oídos sordos, y sigue, y sigue... ¡Y así nos va!

Han sido más de 30 años de despropósitos socialistas -como bien denunció Francisco Rosell en su libro "30 años de nada", refiriéndose a la nula gestión de Manuel Chaves-. ¿Nadie va a venir algún día a esta hermosa tierra a trabajar para ella, en vez de forrarse de ella? ¿Nadie ocupará la presidencia de la Junta para servir a su pueblo, y no para ser servido? ¿Nadie va a entrar en Ranilla?

Hace dos días, con cierto rubor, y mucho estupor, leí en la prensa que el señor Presidente andaluz, en contraoferta al PP andaluz, con el que va a reñir las próximas elecciones autonómicas, iba a destinar mil millones de euros, mil -tradúzcanlo a pesetas- para los pequeños y medianos empresarios andaluces en su campaña por "El cambio de Andalucía", o algo parecido. ¡Qué gran cinismo volver a prometer lo que ya prometió hace tres años y jamás cumplió!

Ante esta propuesta, me gustaría dejar clara mi postura. En más de treinta años de gobierno socialista en Andalucía, no sólo esta región no ha prosperado, sino que ha caído a pique en la desconfianza, en la desesperanza y en el desengaño a los políticos. De cinco millones de parados del país, uno lo pone Andalucía, siempre tan dadivosa. Los mayores latifundios de una región con más de ochenta y tantos mil kilómetros cuadrados se dan en sus fronteras; lo que no sería malo si ofreciera un empleo y un salario justo, lo contrario de lo que predica el señor Martínez de Irujo. Menos mal que ayer, ante la metedura de pata de hace una semana, ha pedido perdón. Menos es nada. Los gerifaltes ni lo piden.

Los mayores escándalos de corrupción han tenido y sigue teniendo como protagonista a esta Andalucía, de siempre apuñalada por los ocho puñales de sus provincias: caso de las facturas falsas del distrito Macarena, los ERE, los casos de la manifiesta y continuada depravación en algunos ayuntamientos de la Sierra Norte -y de la Sur, Este y Oeste, que para meter la mano valen todos los puntos cardinales-, los enchufismos, el nepotismo, la falta de claridad y colaboración con la Justicia ante las reiteradas peticiones de documentos de la jueza Alaya, los sobrecostes desorbitados de las obras públicas -tal el caso del Palacio de San Telmo, por citar sólo un tema-, los avisos de sirenas -no las del mar, precisamente- ante las cuentas que no cuadran, los papeles perdidos, las cajas vacías, la ruina que se ha propiciado a tantas pequeñas y medianas empresas... Esas a las que ahora el señor Presidente, en un lapsus, en un sueño, o en otra gran mentira de las suyas, quiere ayudar con la inyección de mil millones de euros. ¿De dónde los va a sacar si debe... hasta de callarse, si hay empresas que llevan más de cuatro años para que la Junta les pague sus facturas, llevándolas a la ruína...?

Quien quiera dejarse engañar, que lo haga. Yo soy lo suficientemente mayor para tomar mis precauciones. La hepatitis, la colitis, la flebitis, la gastroenteritis, todo lo que termine en "itis" no deja de ser una enfermedad, gravísima en muchos de los supuestos. Está claro que yo no quiero padecer "griñanitis". Nada debo al partido socialista ni nada me debe. Bueno sí, como andaluz, me debe una explicación de por qué ocurren tantos desmanes en mi tierra. Pero, como en el anuncio publicitario de "Media Markt" -y lo he repetido en varias ocasiones-: yo puedo estar loco, pero no soy tonto.

2 comentarios:

  1. A un presidente de la Junta de Andalucía hay que pedirle un poquito de carisma, también que sea andaluz y le duela en las raíces, también que, si es futbolero, prefiera un equipo de nuestra geografía, no al Atleti de Madrid... Pues ya le he puesto el marco a tu retrato, Emilio.
    Tú no eres tonto, ni los que le quitan las pelusas de encima tampoco, aunque sea otra clase de listeza. Ya ves, nuestra Susana, la que iba a destrozarse por su barrio y en cuyas manos dejé -inútilmente- todo el argumentario del peso de Triana cuando fue elegida delegada, será senadora, según he leído por ahí. ¡Qué nivel! Ya estuvo en el Congreso, debió entonces hacer allí una labor de auténtica líder... ¡Madre mía!

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  2. Las cosas están así. Susanita ha ya ha hecho su carrera: lo que quieren todos, situarse gracias a una política a la que no se le exige nada.
    El Presidente, ya lo ves, prometiendo lo mismo que hace cuatro años no supo o no quiso hacer después de prometerlo.

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