viernes, 4 de noviembre de 2011

DESDE MI TORRE: MI VOTO PARA EL 20-N


Siento que desde el día 26 del pasado octubre haya estado dando caña con la opción de mi voto para las próximas elecciones, desconociendo -¡Ay, qué malito eres, Emilio, qué diablillo!- que hasta las cero horas de hoy no empezaba la campaña electoral. Bueno, a decir verdad, yo no estoy haciendo campaña electoral de ningún partido ni pido el voto para nadie. Sólo defiendo la oportunidad que la Constitución y las leyes me ofrecen de votar en blanco. Pero, me ha dado un reconcome, un latigazo de esfínteres, un apretón de urgencia, el darme cuenta de que he salido -y es que las botas "Gorila" corren mucho- antes del disparo oficial de salida. Y, haciéndome un profundo examen de conciencia, bajo la atenta dirección espiritual del padre Arrupe, o del padre Sobrino, que al fin y al cabo iban cogidos de la mano, me he puesto a cavilar que, sin querer, o queriendo, un tío de la calle Torrijos pueda desastibilizar al gobierno de la nación. ¡Qué gran pecado mortal el mío!

Pido perdón, sinceramente, por haberme adelantado a la fecha oficialista, aunque no creo que este blog, afortunadamente, cree caudales políticos de clase alguna. Y, entre otras cosas, pido perdón por decir la verdad de lo que pienso, para que no me pase lo que a Ángela Murillo -que tiene apellido trianero-, Presidente/a de la 4ª Sección de lo Penal de la Audiencia Nacional, a la que le va a caer la gorda por decir a micrófono cerrado -pero que estaba abierto- lo que piensa el 99% de los españoles: ¡Pobre mujer, pobre mujer. Y encima se ríen los cabrones!, mientras estaba juzgando al asesino y criminal Javier García Gaztelu, alias "Txapote". Esto, señora mía, a partir de este momento querida Ángela, es tener un buen clítoris bien puesto y no los cojones vanos de esperma que tienen casi todos nuestros políticos, que todo se les va en el bla, bla, bla..., y que en nada copian al caballo del Espartero, que al parecer se llamaba "Mecano", como el conjunto de chapitas que me echaban por Reyes, o como el grupo ese que, a veces, con la hermosa voz de Ana Torroja, no se quería levantar.

Yo tampoco me quiero levantar hoy cuando escucho que la pueden procesar y retirar de su cargo por decir esa gran verdad que a usted y a nuestro país han hecho más grande. Se quedó usted corta en esa opinión que compartió, doliéndose, con su compañero de mesa. Era para decir que a ese tío lo quemaran vivo como hizo con su víctima, con sus siete víctimas. Era para decir no que era un cabrón -que al fin y al cabo son muchos los que llevan sus cuernos sin saberlo, y aún aprobándolos por aquello del pago de la hipoteca-, sino que era un auténtico hijo de la gran puta, un mal nacido, una escoria de esta sociedad, un niñato asesino. Merecía usted, por su afirmación, el Premio Nobel de la Vergüenza, esa que le falta a todos los dirigentes del mundo. En mi corazón, junto a Tomás Pavón -al que usted no conocerá- tiene usted mi altar.

Mientras, nuestros dirigentes, esos que hicieron las leyes que a usted quieren condenarla no por un insulto, sino por una definición, me piden el voto. Blanco, blanco, blanco, tan lleno de pureza y sinceridad como sus palabras. ¡Viva su coño, Señoría!

2 comentarios:

  1. De los políticos españoles me niego a opinar, desgraciadamente estoy asqueado, hastiado y totalmente desencantado.

    La Sra. Murillo sólo ha expresado lo que el resto de españoles de bien piensa. Este es el Maravilloso Estado de Derecho que permite que continuen vilipendiando y ultrajando a las familias de las víctimas y acrecentando el dolor y el sufrimiento.

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  2. Esta, querido amigo, es la promesa de la retirada de ETA. Cuando no acerquen a los presos o no los dejen, canallamente en la calle, volverán al uso de las armas. ¡País!

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