viernes, 18 de noviembre de 2011

DESDE MI TORRE: MI DEFINITIVO VOTO PARA EL 20-N


Como ya se ha terminado la larga campaña, que más ha parecido la de África que la de unas simples elecciones democráticas, y mañana es día de reflexión, yo también termino mi mínima y particular cruzada independiente insistiendo en mi opción del voto en blanco y harto de escuchar a politicastros que tienen la justa cultura para arrear pavos en un cortijo, y no para querer gobernarlo (este cortijo que es España).  Dicho esto, y como ya son muchos los palos que he recibido desde las primeras elecciones democráticas, y he visto, como todos ustedes, a un falangista haciendo la transición -que le salió bien-, y que legalizó al PCE para que un tal Carrillo se pudiese quitar la peluca para pasar la frontera, pero que, más tarde, se creía como el inventor de la democracia, siento no creerme nada de nada de la política. Soy en esto un auténtico agnóstico. De sus tejemanejes, claro.

Nos llegó el salvador PSOE -al que llaman Partido Sevillano Orondo Español-, ese invento de un joven abogado laboralista, llamado Felipe -cuyos discursos se le iba en criticar el Sindicato Vertical, cuando él montó, con su multimillonario ministro Boyer, la mayor cantidad de sindicatos amarillos-, y de un tal Alfonso, esperpéntico director teatral y lector del gran Machado, que se leyó muchas veces aquello de que una de las dos Españas habría de helarnos el corazón, sin pensar, o pensando, que él formaría parte principal de un triunvirato de heladas, a saber por las habilidades de su "henmano" Juan, que tenía tanto frío que todo se lo llevaba calentito.

Y nos llegó, a la voz de: ¡Váyase, señor González!, un señor de carácter patético, llamado Aznar, que nos metió en un lío gordo contra el que todo el país estaba en contra y que, por ese capricho, dejó de nuevo paso a los yuppies de Hugo Boss y la rosa.

Claro, y ésto es que no hay quien lo entienda cuando un partido que se dice de izquierdas hace una política de derechas, cuando un partido franquista de toda la vida dice que es del más puro centro y totalmente democrático, y cuando un partido que tuvo que quitar la adjetivación "comunista" a sus siglas, se quedó en una Izquierda Unida, que ya me explicarán ustedes lo de la Unidad, con un Julio Anguita, "El Califa Rojo", defenestrado y una Rosa Aguilar -tan lista como el águila- que dejó plantados a todos sus compañeros al grito de: ¡Coge la pasta y corre!

Evidentemente, si me voy a la genética de estos partidos, me encuentro con Franco; con un Pablo Iglesias que no ha existido nunca en la mente de los reinventores del socialismo; con una Fraga Iribarne (AP) que todo lo hacía por las bravas diciendo la calle es mía, y que decía defender con su vida la unidad de España hasta que le ofrecieron un trozo de la tarta autonómica; con las raíces de una Rusia dividida y destrozada..., y con mucha mierda, mucha, para que engañarnos.

Y ahora vuelven a pedirme mi voto. ¿Para qué? ¿Para seguir viviendo ellos en esa nueva clase millonaria que se ha instalado entre nosotros? ¿Para que cuando les de la gana me pongan temblando con el copago de la sanidad, las pensiones, la subida del IVA...? En esta ocasión no voy a ser fino, no voy a intentar ser comedido, no me puedo aguantar. Voy a votar, claro que sí, porque es sencillamente mi derecho, pero que conste que no mi obligación, como parecen querernos indicar cuando les convienes. Voy a votar, pero en BLANCO. No me interesan ninguno de estos señores ni sus partidos, ninguno: ni el de aquí ni el de allá, ni el que me vaya a regalar un piso ni el que quiera agobiarme: NINGUNO. Desde el año 1977 ya me han engañado bastante, aunque quedan aún más bobos para que caigan en la trampa. Serán esos los que les den el Poder, o la segunda parte del Poder, o las migajas del Poder. Yo me limito tan sólo, porque es lo que merecen, lo que se ganan cada día con sus declaraciones de vecindonas, no aptas para una persona que se precie, a mandarlos a la mierda. Y jamás me gusta utilizar términos malsonantes. ¡Miren si estaré harto de estos malos cómicos de la legua!

1 comentario:

  1. Seguro que vamos a ser muchos más. Lo ideal es que cambien la ley electoral para que esos votos de los descontentos contra una u otra opción del bipartidismo, sirva para rebajar el número de diputados, y para que el Senado, que no vale para nada absolutamente, desaparezca.

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