domingo, 23 de octubre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (45)


Podría traducirse la frase que este joven lleva estampada en la retambufa de sus calzonas deportivas, como el mejor ataque es una buena defensa, o la defensa siempre gana. Creo que por muy segura que sea o deba ser una defensa, lo mejor de lo mejor es asegurarse bien, y ni siquiera hacer reclamos de esta índole, ya que las popas son siempre delicadas y, muy especialmente, en macroconciertos, autobuses en horas punta, días feriales y en las clásicas bullas de la Semana Santa.

Por mi trabajo, he tratado a personas con  leves y grandes pérdidas de aceite, pero, desde que la norma de salir de los armarios se ha impuesto, hoy día hay que tener mucho cuidado, ya que  quien creíamos un vecino de gran bigote, muy serio, y registrador de la propiedad, puede que un día se te abalance para registrarte otras cosas, y no precisamente el bolso. Y así, andando, andando, hay que tener mucho cuidadín con todo aquel que te viene por la retaguardia. Se forraría en nuestros días quien invente las gafas con retrovisor, que nos daría la opción de girar la diana en el momento preciso. No olvidemos nunca aquel dicho antiguo: ¡Tires por donde tires, te folla don Benavides! Al menos, queridos amigos, tomemos nuestras precauciones, que todas son pocas, si es que no queremos vernos como los alcauciles: rellenitos de carne.

Se decía antes que por ahí ni el bigote de una gamba, pero han cambiado tanto los tiempos que hay que cuidarse, y mucho, porque capaces son de meterte una caja. Estamos rodeados, y mejor que esa frase en la retaguardia es hacerse con una buena chapa de hierro, de esas que hace Marvizón para tapar las alcantarillas callejeras. Aunque hay chaperos que hacen con ellas encajes de bolillo.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

2 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes23 de octubre de 2011, 18:03

    Ante tan "delicado" tema, sólo os recuerdo la réplica bufa que alguien hizo de la célebre "La casada infiel" y que dice:
    Que yo me la llevé al río
    creyendo que era mozuela,
    y resultó que era un tío
    que por poco me la cuela.
    Por mi cuenta la he continuado a mi torpe modo, pero no voy a ponerla a la vista por vergüenza torera, no quiero, querido Emilio, que terminéis defendiéndose de mí con buen ataque.

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