martes, 18 de octubre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (44)


Esta fotografía la tomó José Manuel Holgado,en El Puerto de Santa Maria, hace muchos años, y en ella puede verse a una mujer mayor, pero no lo muy bastante, a la que la vida le ha cercenado las dos piernas y la ha sentado para siempre en una silla de ruedas. A pesar de esa profunda desgracia, no sabemos si más lejana o cercana en el tiempo, ella sonríe beatíficamente, montadas sus largas manos una sobre otra, mientras un joven gato blanco y negro, estatuario, parece hacerle guardia al amparo de la sombra. A su lado, otra mujer madura, totalmente enlutada y sin ningún abalorio que pudiera poner algo de alegría a su estampa, con la salvedad de un minúsculo zarcillo que para nada distrae las miradas. Ella mira al infinito. Ni siquiera parece estar teniendo conversación con su hermana, su madre o su vecina, ya que no sabemos el posible grado de parentesco o paisanaje con su compañera. El entorno es pobre, sumamente pobre: tres lebrillos de barro, unos cajones, una cuña hospitalaria sobre una silla, una especie de sofalito de mimbre y un cubo debajo de un mueblecito desvencijado. Sólo la cal parece poner algo de bondad a la escena...

¿En qué pensarán, si es que en algo piensan? ¿En que pasen los días como si segundos fuesen? ¿En los tiempos en que la felicidad entró alguna vez por sus casas? ¿En el hoy, en el mañana, en el ayer trágico? La escena es triste, como sacada de la llamada España profunda, una España que, si por pocos años ha estado vestida de color, vuelve hoy a ser de blanco negro, trayéndonos imágenes como esta que hoy nos muestra Holgado para que nunca se nos olviden los contrastes..., y para que pensemos.

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

4 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes18 de octubre de 2011, 14:18

    Magnífico marco para tan triste foto, Emilio.
    Pienso que al presente ninguna de las dos vivirá y el Señor les está dando una vida mejor, la inválida por lo que ha sufrido, la de negro, por las obras de amor que estaba realizando... "Bienaventurados los que sufren, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Y bienaventuradas las dos porque son pobres y de ellas es ya, ahora, el Reino de los Cielos"

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  2. No me aventuré a decir de memoria los años que tenía la fotografía. Me parece que me dijiste que unos 36. Ya sí, probablemente estén las dos en el Reino de los Cielos, al que todos nos resistimos visitar.

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  3. Es verdad, Emilio, da la triste impresión de que la vida ya pasó de largo de estas dos pobres mujeres. La desoladora estampa me recuerda a un rincón cualquiera de un corral de vecinos de nuestra Triana donde tanto se practicaba la cristiana costumbre de acompañar al necesitado de calor... Nada tienen que decirse; ya se lo dijeron todo. Sólo eso: la calor del amor de verdad.

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  4. Es la clásica estampa de una imagen de la posguerra. Podría ser en cualquier rincón de un corral trianeo, o de El Cerro, o de la calle Arrayán... En esos tiempos que nos tocó vivir, y hasta mediados de la década de los 60, España era de blanco y negro.

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