sábado, 15 de octubre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (43)


No, no es la primera vez que José Manuel nos ofrece una imagen como esta, tan triste como esta. Ya se ha repetido en muchas ocasiones, y más que, sin duda, volverán a repetirse como todo siga así: la dejadez de nuestras autoridades en materia de ilegales, el desarraigo de muchas familias y esa crisis que está haciendo más estragos que aquellas de la peste y el cólera en pasados siglos, no tan distantes a este.

 La ironía de esta fotografía, que Holgado tomó en la sevillana calle Reyes Católicos, reducto últimamente de multitud de mendigos y pedigüeños, no está sólo en esos carteles que ofrecen en sus misivas publicitarias créditos para la reforma de la vivienda o para la compra de un nuevo coche. El gran sarcasmo de la instantánea es que el anónimo individuo se tapa del frío con las sábanas del Servicio Andaluz de Salud, el célebre SAS.

 Da para pensar en muchas cosas esta imagen. Por una parte, la primera, que en el llamado país de la modernidad, en la tan cacareada "Ciudad de las Personas" del extinto Monteseirín y su Partido, cualquier persona duerma en zaguanes de bancos, agencias y comercios a su libre albedrío sin que haya unas disposiciones que inviten a lo contrario. O las hay y no se cumplen, con lo cual es una absoluta dejación de responsabilidades. Por otra, no sé cómo salen de una ciudad sanitaria los ajuares de la misma. Sabemos que de estos sitios han desaparecido a diario muchas menudas cosas, aunque en grandes cantidades: Betadine, paquetes de algodones y gasas, cajas de jeringuillas de un solo uso, alcohol..., pero eso es otra historia que habría que investigar, y que no suelen ser los de la calle los que la propician. 

Pero sí es curioso que no es la primera vez que he visto sábanas del SAS en transportes de muebles, obras, etcétera, o, como en este caso, en una vía pública, lo que sin duda puede confundir a mucha gente: o no hay camas en los hospitales, y así vamos a acabar todos con esto de la restricción sanitaria que plantean, o las puertas de personal de estos centros están demasiado francas y sin control de seguridad las veinticuatro horas del día... Aparte de lo que yo siempre digo: "Al guarda, ¿quién lo guarda?".

Yo ya he pensado bastante por el día, y mal. Ahora os toca pensar a vosotros.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

4 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes15 de octubre de 2011, 10:11

    Y además los carteles del banco dicen: "Reformas en casa. Coche nuevo". ¿Reformas en la casa de este infeliz? ¿Cuando perdió él el coche viejo?
    Tengo conocimiento también que son muchísimas las pérdidas en el SAS y no sólo los elementos citados por nuestro Emilio, sillas de rueda, mantas, hasta camillas, el desmadre es enorme. ¿Cuánto nos cuesta? Y todo por falta más que de vigilancia, de civismo, de educación, de honradez, en resumidas cuentas de valores morales que se perdieron hace tiempo en esta sociedad que tiene como ejemplos a los que nos debían dirigir. En Grecia se llamaba "aristocracia" al gobierno de los mejores, pero ¿donde están hoy los mejores?

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  2. Lo que se escapa de allí es incontable. Tengo varios amigos/as enfermeros/as que, además se ríen por estos "hurtos sin importancia". Cuando me pongo serio achantas sus cabezas y procuran cambiar la conversación. Se creen que ese material que se paga con nuestros impuestos, es de ellos.
    La honradez, querido José Manuel,es una palabra que hace años que ha desaparecido de los diccionarios. A los que nos sentimos honrados nos toman por tontos.

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  3. Y no sólo en los hospitales y en Sevilla. Recuerdo que en Cádiz no había un pintor de brocha gorda que no "luciera" un mono de los Astilleros; y las herramientas estaban más perdías que los monos de trabajo. Contra estos elementos rapiñeros nunca "guerrillearon" los que tanto gustan de las batallitas.

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  4. Eso es lo que todos estos elementos llaman, para no darle importancia, el "chocolate del loro". O hay muchos loros o hay mucho chocolate, porque las arcas públicas también suelen vaciarse de esa forma. En materia de seguridad del personal, deberían aprender de mi antigua empresa.

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