lunes, 10 de octubre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (42)


Que conste, desde este inicio, que no tengo nada contra las obesas, y menos si ellas se encuentran contentas con ese tipito que ya parece plaga por nuestras calles, por las de aquí y por las de Nueva York, por la calle Betis o por la Fihn Avenue, esa arteria principalísima de Manhattan, que tiene el nombre de una de las más celebradas sinfonías de Beethoven.

Tanto cuidado hay que tener ahora al hablar de las mujeres, porque enseguida te enchironan y te mandan a dos kilómetros de distancia de la costilla, que mido mis palabras con el escalímetro de los buenos delineantes,   o con el calibrador de un buen orfebre, o con la prudente sabiduría de quien no sabe, ni le importa, si zorra es un animal, es un adjetivo cariñoso a la pareja, o es llamarla, distraídamente, puta. Por lo tanto, viendo una y otra vez esta imagen de Holgado, sólo calibro que las dos -¿madre e hija?- están cortadas por el mismo patrón, y que, según el refranero de muchos países, dejarían mucho que desear como atención de los apetitos sexuales, ya que se cita en los dichos populares gallegos que "De muxer flaca, coño vaca", traducción un poco libre, aunque así rece en muchas ocasiones, de "Muller delgada, de vaca buceta". Es decir, que al final, para estos menesteres, ganan las canijas; perdón, perdón, perdón... las delgadas, he querido decir.

Ya se sabe que en tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera, pero muy, muy difícil lo tendría que tener un servidor como para guarecerse en esas cuevas, no por otra cosa, malpensados, sino porque la calor, sencillamente, me asusta...


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

9 comentarios:

  1. Emilio, estas dos mozas bien merecen una serrana de aquellas que escribía el Marqués de Santillana:

    "Moza tan fermosa
    non vi en la frontera
    como una vaquera
    de la finojosa..."

    La guerra es la guerra.....

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  2. Están alimentadas como aquella de la que habló el Marqués, pero estas creo que se han criado a la puerta de "Casa Marciano".

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  3. José Manuel Holgado Brenes10 de octubre de 2011, 18:37

    Pero los dos habéis contemplado a las mozas, que están como algunos dicen, "bien puestas", pero el envolvente de la hija, es que ¿no es llamativo que dicha prenda en los días que vivimos se pueda considerar vestible y, más aun comprable? No hace mucho cualquiera la hubiera tirado a los primeros desgarrones sin esperar a ser este pingajo. Además debe ser dificilísimo ponérsela, yo no acertaría jamás, seguro que le ayuda su mamá para sacar la cabeza por el sitio preciso.
    Tal "veste" me recuerda las chupas que inventaron nuestro ínclitos Tercios de Flandes, que para aprovechar la ropa ganada en botín al enemigo, las cortaban en pecho y brazos a fin de que les cupiera bien, hasta crear una moda inclusive, los trajes acuchillados que llevaron en el siglo XVII señores y hasta las señoras; se pueden ver en célebres pinturas de la época.

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  4. Creo, José Manuel, que "estarán bien puestas" en las puertas de La Maestranza para que no se cuele nadie en días de Feria. ¡Qué horror! Lo dicho: ni en tiempo de guerra.

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  5. Yo más que gorditas las veo fortachonas, y hasta me parecen que van camino del ring donde la esperan otras dos "prendas de horror" de esas que alternan con los esperpénticos "enmascarados" en los combates mixtos de lucha libre.
    Holgado no tuvo valor de ponerse por delante... ¿a que no?

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  6. Al que le guste esta obesidad, que la consiga, Es curioso que en Córdoba, donde se da la mayor densidad de mujeres guapas y buen tipo de toda la Península, he visto a chavalillos de muy buen ver -a muchos, no es una anécdota- arracimado a una obesa, muy obesa. Me quito el cilicio de la lengua: Gorda, gorda y gorda... ¿Cómo? No sé. Hay gustos para todos. Se ve que el mío no es del gusto de esos. ¡Con lo excelente que está una mujer en sus justos contenidos...!

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  7. José Manuel Holgado Brenes11 de octubre de 2011, 0:47

    Querido Ángel, no es que no tuviera valor para retratarlas por delante, es que me interesaba más el estalaje vestuario.

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  8. Pues yo no me hubiera puesto delante de las dos buenas señoras con la cámara enfilándolas por nada del mundo.
    Yo es que creo, José Manuel, que eso de reportero de guerra no te va mucho. Por la retaguardia se anda mejor, ¿verdad? Ahora que como nuestras amigas vean las fotos y lean los comentarios a ver hacia donde vamos a correr...

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  9. La culpa bien sabes que siempre es del fotógrafo, ja, ja, ja...

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