martes, 4 de octubre de 2011

GALERÍA DE PERSONAJES POPULARES DE SEVILLA: VICENTE EL DEL CANASTO


Sin duda, esta es la fotografía más conocida de aquel hombre al que nadie conoció en Sevilla como Vicente Orozco Moreno, que así era su gracia, como se decía antiguamente, sino con el nombre de "Vicente el del canasto", un pobre suicida entre los coches de Sevilla que corría con su canasto de mimbre a cuestas, como los antiguos mariscadores, por entre la Puerta de Triana, El Postigo, la Casa de la Moneda y el Paseo Colón, cercano a su pobre domicilio de la orilla sevillana, tras las naves del Barranco. Algunos blogs, pero sobre todo el maestro Burgos, se han preocupado de contarnos la leyenda que todos sabemos: que se entremezclaba entre los coches mirando por las ventanillas en su interior, con su mano a modo de visera, en busca de una novia que se fugó con otro hombre, o buscando a su padre que, en la "época de la guasa", se llevaron los falangistas en un coche para fusilarlo. ¡Quién sabrá...!

Lo cierto es que Vicente no cesaba de caminar a grandes zancadas, con su canasto lleno de garrapiñadas, almendras y cacahuetes, canasto que los bromistas sin gracia le escondían cuando entraba en los bares y que le robaban en muchas ocasiones. No le importaba, porque cogía una caja de cartón o un cubo que se encontrase a mano y allá que se iba, para no vender nunca nada, en busca de esa novia infiel o de ese padre que desapareció un buen día de su vida, jugándose en la busca la suya entre los coches, aunque no lo mató ninguno y, según Burgos, murió en un asilo de la localidad de Pilas de muerte natural, o de cansancio, ¡yo qué se!, o de la locura de haber andado tantos y tantos años sin encontrar aquella silueta buscada.

Gracias a mi buen amigo y colaborador, José Manuel Holgado Brenes, tenemos otras fotografías de Vicente, unas huyendo del objetivo que parece haber adivinado en la cercanía de la antigua cantina de la parada de los autobuses de "Tranvías de Sevilla", casi anexa a la estación de Damas de toda la vida, en el edificio del Almacén de Maderas del Rey, y otras demostrando su sensibilidad regando unas latas desabridas de clavellinas y hasta los jaramagos que ponían verdes a su existencia.


Sale de la parada de la calle Arjona para su chabolilla, frente por frente de sus pasos. Ya no lleva canasto, sino un cubo de plástico que no sé sabe qué contiene, pero que sustituye a esa batea de mimbre que algunos "graciosos" sevillanos le robaban en noches de vacileo y machismo barato. Busca su refugio, jugándose de nuevo la vida en arteria tan concurrida, pero ya está ahí su puente de Triana, y de fondo el caserío del Paseo Virgen de la O, su Capillita del Carmen, la vida de la orilla en la que buscó su habitat.


Camina rápido, como siempre, con esas zancadas imposibles para un avestruz poco avezado. Su cigarro en los labios, su pantalón recogido en la cintura por una doble vuelta, pero... sin su canasto. Cualquier cosa sirve como disculpa para andar las calles en busca de no se sabe qué. ¿Qué llevará Vicente en el cubo? Quizás la basura de esa Sevilla mínima que se cachondeaba de él y le robaba su canasto en los centros tabernarios, la Sevilla canalla que le robaba por la cara sus paquetes estuchados con primor de frutos secos... ¿O tal vez la desilusión, después de tanta mirada perdida, de su novia y de su padre?


Huye Vicente, pero seguro que no de la cámara de Holgado, sino de la Sevilla que le gasta broma y se cachondea de él, que le grita desde el interior de los coches, que se mofan: -¡Aquí, Vicente, aquí llevo a tu novia! ¿No la buscabas? Pero él nunca hablaba, participaba como una religión de los inmensos silencios de Sevilla, jamás se enfrentaba a las ofensas, él, en contra de lo que opinaban los demás, sabía lo que buscaba. ¡Soy loco -que no lo era-, pero no soy tonto! Y lo pensaba así: en la Ciudad de las grandes tonterías, en la de la Inquisición frontal a su chabola, en la de Rinconete y Cortadillo, en la del crimen de las estanqueras sin más pruebas que los cojones del régimen, en la del don Guido machadiano, en la de Joselito y Belmonte, el Sevilla y el Betis, los rojos y los azules, los ateos y los capiroteros... ¿Qué sentimientos tenía Vicente?


Lo vemos ahí, camino del asentamiento suburbial que ocupaba en la orilla izquierda del Río Grande. ¡Qué gran mirador para tanta miseria alrededor! Al fondo, se recorta la silueta del "mechero" que Aníbal González construyó para que fuese fielato de la fe de los trianeros, y se alzan los primeros perfiles del Altozano, donde Juan se entrenaba de niño, para quedarse más tarde inmortalizado en bronce por las manos de un salmantino como Venancio Blanco.


Este es su sitio, nada le estorba, aunque como un tic de tanta búsqueda, su mano izquierda cubre sus ojos para tener mejor enfoque. Este es su lugar, con la mayor pobreza del mundo en el mejor sitio del mundo. ¡Ya daría yo dinero para ver a Triana de frente, señora y dueña mía! Pero observen que lleva un lata en su mano diestra, que no está llena de vino, ni de monedas, sino del agua que hará crecer sus flores: tres latas mal dispuestas, pero que es su propio jardín vivo frente a tantas horteradas que se ven en los balcones del centro de flores de plásticos y telas, y en los nichos del cementerio de San Fernando. Él sabe que sus plantas están vivas, que necesitan su cuidado. Y, una vez dejado en la casa su canasto, su caja o su cubo, se enfrenta a la naturaleza pobre para que reviva en su recinto.


Ahí lo tenéis, amigos del blog, marcando sus huellas, su territorio, como sólo lo hace un gato que se precie, regando unos pobres jaramagos que van a delimitar su terreno de intimidad, su propiedad, la marca de su reino de taifas: -De aquí hasta allí corre las calles "Vicente el del canasto". Desde ese trozo de tierra para acá, vive Vicente Orozco Moreno, el más cuerdo de los locos de Sevilla.


Texto: Emilio Jiménez Díaz
Fotografías: José Manuel Holgado Brenes

20 comentarios:

  1. Buenas, ¿tiene este Vicente alguna relación con el de la canción de Silvio, Crawfish (camarones), del disco 'En misa y repicando'?
    Saludos

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  2. Yo, particularmente, no lo sé, porque estoy un poco apartado de la música que hacía Silvio, pero dejo su pregunta abierta por si algún entendido en la materia puede ayudarle y ayudarme a tener más conocimientos de él.

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  3. Increíble el reportaje fotográfico de José Manuel; en unas pocas imágenes nos ha contado cómo era este personaje. Fotos y textos lo han dicho todo sobre Vicente el del canasto. No sé si es de José Manuel otro retrato en el que se le ve saliendo de la abacería "El Faro", frente a la Capillita. Por lo visto allí se proveía de sus chucherías.

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  4. José Manuel Holgado Brenes5 de octubre de 2011, 0:19

    ¡Gracias, Emilio, más que nunca... el reportaje, como dice Ángel, no está mal, pero tu texto es verdaderamente magistral! Lo cierto es que el personaje, Vicente Orozco Moreno, se lo merecía.

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  5. Sensacional el reportaje de José Manuel. Ignoro, Ángel, lo que me preguntas de la fotografía de la abacería "El Faro". Quizás Holgado pueda sacarnos de esa duda.

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  6. Gracias Emilio y José Manuel por este bello homenaje a uno de los personajes entrañables de nuestra Sevilla que guardaré como parte de su historia.
    Al bloguero Jean Sol Partre le ratifico que la canción "Camarones", del genial e inimitable Silvio, es un homenaje a "Vicente el del canasto". La letra es de Pive Amador y la composición musical es una recreación de una canción de Elvis Presley de la película King Creole. Para más información le recomiendo el libro que sobre la vida y obra de Silvio escribieran ALfredo Valenzuela y Pive Amador: "Silvio.Vengo Buscando Pelea". El libro es del año 2004 de la editorial "Andalucia Abierta".
    Si tiene problemas en encontrarlo le facilito mi correo para mayor información: jimenez@decur9.com.

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  7. Todo solucionado, Jean Sol, gracias a uno de nuestros blogueros más insignes. ¡Ay, la maravilla de la técnica!
    Muchísimas gracias, José Luis, por tu excelente aportación.
    Como decía "Juncal": -¡Tomo nota!

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  8. A mi de niña me regalaba bolsitas de garrapiñadas y a mi pobre madre de repente le gritaba puta y entonces huíamos a paso rápido.

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  9. En el fondo todos estos personajillos patéticos que algunos sevillanos se dedican a entronizar absurdamente son unos perturbados y unos desequilibrados (y quienes los entronizan son unos catetos y unos nostálgicos del Franquismo).

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    1. Y tu eres un cobarde y un imbecil aunque despues de tantos años para responderte quizas estes con el en el mas alla recogiendole las chuches q se les caiga.mi nombre es jose manuel espinosa. No tengo perfil

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  10. Gracias por sus "piropos", amigo. Con personas como usted, los enemigos sobran.
    Usted -ya que nos acusa así- sí que de seguro será un cateto. Lo del franquismo ya nos lo ha demostrado acusándonos sin escucharnos.

    Cuando se escribe escondiéndose en el anonimato...

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  11. Cuando se escribe escudándose en el anonimato, se dice lo que verdaderamente se piensa, en toda su crudeza, mientras que cuando se firman los escritos, salvo raras excepciones, se habla de cara a la galería. Yo también se ponerme muy "fisno", oiga, no es algo tan difícil ni tan exclusivo de una supuesta élite de sevillanitos decadentes. Ya me gustaría a mí conocer el verdadero rostro de tanto facha y tanto meapilas que infectan la ciudad (la fachada ya la conocemos todos perfectamente: es verdaderamente bochornosa).

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  12. Me parece que usted está peor que estaba el pobre de Vicente.

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  13. ¿El pobre de Vicente? Una persona ha comentado por ahí que insultaba ("puta") a su madre. Esa pobre señora sí que merece ese calificativo. Me pongo de parte de las víctimas, no de los verdugos.

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  14. Me da igual que borres mis comentarios, lo que quiero es que los leas tú, el resto del personal me da exactamente lo mismo (tampoco creo que esta inmundicia la lea mucha gente).

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  15. El Srto. Anónimo -lo digo porque lo supongo muy joven- ni conoció a Vicente, ni a Franco ni estudió urbanidad. Probablemente es victima de su juventud, de la LOGSE y de leer poco y mal. Ahora, eso sí, maneja estupendamente las nuevas tecnologías y las viejas (decrépitas) formas de odio insustancial de antes de la caída del muro de Berlín. Por cierto...¿Se habrá enterado?

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  16. Dejémoslo así. Vicente tenía bastante más categoría que este cobarde que se esconde tras un anónimo. ¿Vale?

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  17. Salvador Muñoz Martinez23 de agosto de 2013, 21:29

    Anonimo odiador porqué esa manera de insultar y desmerecer a todos los que sentimos a Vicente como parte de nuestra propia historia,en tu vida al igual que en la todos seguro que hay algún personaje peculiár al que le tengas en tu memoria con cariño;No se trata de echar de menos tiempos de dictadura ni de fascismo,sino de recordar a seres humanos en su momento muy presentes en el paisaje urbano de nuestra ciudad.
    Tú que sabes cuanto han hecho muchos de nosotros para que tú puedas decír lo que dices aquí,cuantos perdimos parte de nuestra libertad por ello
    No sé si eres muy joven como han dicho por hay por tu falta de conocimiento al juzgar con tanta ligereza,o si eres de esas personas que por sistema ofende a los demás para sentirse mejores,porque no creo que no tengas recuerdos de alguien peculiar fuera de lo corriente vinculado a tu vida,y si así fuera que lástima.
    Creo que con el tiempo quizá dejes de pensar así y respetes las vivencias opiniones de los demás por tu bién personal.

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  18. Salvador Muñoz Martinez23 de agosto de 2013, 21:39

    Anonimo odiador porqué esa manera de insultar y desmerecer a todos los que sentimos a Vicente como parte de nuestra propia historia,en tu vida al igual que en la todos seguro que hay algún personaje peculiár al que le tengas en tu memoria con cariño;No se trata de echar de menos tiempos de dictadura ni de fascismo,sino de recordar a seres humanos en su momento muy presentes en el paisaje urbano de nuestra ciudad.
    Tú que sabes cuanto han hecho muchos de nosotros para que tú puedas decír lo que dices aquí,cuantos perdimos parte de nuestra libertad por ello
    No sé si eres muy joven como han dicho por hay por tu falta de conocimiento al juzgar con tanta ligereza,o si eres de esas personas que por sistema ofende a los demás para sentirse mejores,porque no creo que no tengas recuerdos de alguien peculiar fuera de lo corriente vinculado a tu vida,y si así fuera que lástima.
    Creo que con el tiempo quizá dejes de pensar así y respetes las vivencias opiniones de los demás por tu bién personal.

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