martes, 4 de octubre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: RAFAEL SÁNCHEZ SEGURA (4)


DESDE EL ARCO DE LAS ROSAS

Se murió Pepe Marchena,
y el viento golpeó en la piedra
con su lengua de lija humedecida.

Y se hizo el silencio.

El Arco de las Rosas,
se estremeció como una madre herida
corneando la tierra con su aroma.

Y se hizo el silencio.

La rosa, el tulipán y la amapola,
lloraron el rocío de la tarde,
porque era ocaso
y la noche se hacía página negra,
junto al árduo declive del destino.

Y se hizo el silencio.

Sólo una guitarra herida
lanzó un grito de alambre caldeado,
sobre el renglón final de su existencia.

Los ruiseñores se quedaron grises.

Las calandrias cárdenas.

Los canarios violetas.

El cromático grito del faisán,
se hizo sombra en el hueco de una rama.

Y todo era silencio.

Las murallas, los campos y las tejas,
eran como una cuna abandonada,
y la tierra se hizo catarata
de madre lacerada en su infortunio.

Y todo era recuerdo,
como una goma larga que se estira
y da su latigazo lacerante.

No hace falta decir cómo fue un día,
porque era distinto a lo distinto,
sublime a lo sublime.

No hizo arte brutal,
tan sólo melodía de rosa lastimada
con temblor de mocita casadera,
o suspiro de niña adolescente.

Las rosas que hoy lo lloran desoladas,
triunfaron de esplendor en su garganta.

Por eso hubo silencio.

Por eso la delicadeza
se ha vestido de luto eternamente.

Por eso el cante llora,
hecho algodón y bruma por los siglos,
en cada aniversario de tu ausencia.

Rafael Sánchez Segura
"Poemas flamencos"

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