lunes, 3 de octubre de 2011

GALERÍA DE PERSONAJES POPULARES DE SEVILLA: ANTOÑITO PROCESIONES


Sevilla ha dado personajes geniales, populares, únicos, como sacados de las obras de Mateo Alemán o de Cervantes. Personajes irrepetibles que llegaron a gozar del amor de la Ciudad por mostrarse sin ambigüedades, como ellos eran, en una Sevilla en la que el hambre y la pobreza agudizaba los perfiles. Aunque hoy, por una extraña genética, nacieran personajes como aquellos, ya no tendrían el favor en este parque de atracciones en el que han convertido a la ciudad antiguamente llamada de "las justas proporciones". 

Por mis 18 años trabajando en pleno corazón de la Plaza del Duque, he podido conocer a "Jierro", que siempre iba y venía, a grandes galopadas y enormes gritos, desde allí a Puente y Pellón; al inolvidable "Vicente el del canasto", con su mano en los ojos a modo de visera buscando a su novia perdida; al serio, enjuto y refinado "Sarasate", tocando -a modo de los versos de León Felipe- un viejo y roto violín; a "El Pollito", que entretenía al personal con un pañuelo del que salía en una estampida un pollito inexistente; al que se apostaba, en las puertas del Catunambú o de Casa Marciano, cantando sin parar el repetido tarareo "que buen cafelito tiene, que buen cafelito tiene..."; el que se hacía llamar don Fermín, con abrigo de paño en invierno y en la alta canícula agosteña, que hacía juegos malabares con las cajas de cerillas que vendía en los aledaños de un gran almacén, y que contaba a todo el mundo que era novio de la vedette Addy Ventura... Pero ninguno atrajo tanto el amor y el cariño de Sevilla como este hombre grandullón, subnormal bondadoso con cara de niño, llamado Antonio Sanz Ramos, al que su ciudad conoció siempre con el gran título de "Antoñito Procesiones".

Su mejor biógrafo y exégeta sentimental ha sido sin duda Antonio Burgos, uno de los contribuyentes paganinis semanales de un real para la sociedad unipersonal "La Gloria de España", cuyo fundador y cobrador era el mismo Antoñito para el alto fin de la compra de sus cigarros puros. Burgos, en una de sus páginas inolvidables de ABC, que además publicó en su excelente libro "Sevilla en cien recuadros" (Espasa Calpe. 1990), con el título "Amargura" para Antoñito, nos lo fijó eterno, en una prosa poética envidiable, en una Sevilla eterna que está dejando de serlo, cuando en aquel mes de agosto de 1989 la Reina de los Reyes quiso fundirlo en sus varales, que llevarían el olor inconfundible del incienso de sus farias mezclado con el de los rosáceos nardos.

No había banda de música que no sintiera la presencia, al lado del guión, de Antoñito Procesiones. Cuando el Corpus era el Corpus, en esa mañana gloriosa en la que Dios sale a pasear por sus calles y la banda del Regimiento de Infantería Soria 9 rendía sus honores, allí estaba Antoñito, con su traje oscuro, su chaleco, su camisa blanca y su corbata negra, acompañando al director, don Pedro Gámez Laserna, para que todo saliese según el protocolo de las cosas grandes. Y así con el asturiano don Pedro Braña, su amigo, cuando Antoñito se quedaba embobado escuchando los sones de la Banda Municipal. No había banda que se preciara si no iba con ella, ufano y saludando, unciendo en su mano un puro, el gran Antoñito, el que recibió el apelativo cariñoso de Antoñito Procesiones o Antoñito Cofradías. Tanto amor le tenía a un tambor y una corneta, a un trombón o un clarinete, que cuando estaba impedido, cuando ya no tenía fuerzas para andar con sus enormes zapatos de pies planos, Sevilla, la Tertulia Cofrade "El Cañonazo", en 1982, le organizó un desfile de bandas por su calle Chicarreros, en la que no podía faltar la composición "Amargura", esa que él tarareaba, con sus mofletes inflados, cual si fuese Font de Anta pasando su inspiración al pentagrama.

Se fue Antonio Sanz Ramos, "Antoñito Procesiones", y con él se nos fue parte de una Sevilla que ya no volverá, porque está mutilada en sus esencias, en sus perfiles y en sus hombres.

Genial es la anécdota de la célebre conferencia de don Esteban Bilbao Eguía en el Ateneo. Pero prefiero que la lean de primera mano en el recuadro de Burgos, del diario ABC, correspondiente al 14 de diciembre de 2005. No tiene desperdicio. Pueden encontrarlo, con gran rapidez, en su página www.antonioburgos.com

Pues, como esta fotografía que le realizó José Manuel Holgado, sin duda en tiempo de Semana Santa, iremos buscando por ahí la de algunos personajes de esa Sevilla rancia que se nos murieron en las manos de un tiempo perdido, pero jamás en la memoria, aunque ninguno de ellos llegasen a la bonhomía y genial clase de este hombre al que recuerdan todos los hombres de mi generación.

Texto: Emilio Jiménez Díaz
Fotografía: José Manuel Holgado Brenes

8 comentarios:

  1. Esta nueva serie promete ser interesante. La fotografía de Antoñito Procesiones habla por si sola. Me acuerdo perfectamente de su cara, de sus gestos y de esa forma de desfilar tan peculiar que tenía. Una buena manera de escribir una Historia particular de Sevilla; esperamos impaciente el próximo personaje.

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  2. Mañana sale el próximo personaje, tan poco hay tantos como Antoñito Procesiones. Aquí si que no tenéis excusas para no opinar y aportar datos. Espero que estas historias os gusten.

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  3. José Manuel Holgado Brenes3 de octubre de 2011, 20:35

    Y quiero añadir al magnífico comentario de Emilio Jiménez, una cosita más de Antoñito: Que, cuando ya en sus adioses estaba recogido en la residencia del Pozo Santo, al visitarla el Sr Cardenal, don José María Bueno Monreal, siempre le llevaba un buen cigarro puro, para que disfrutara con sus humos, que el fumar no sólo no es pecado, sino "un placer genial, sensual", que cantaba la del "Último cuplé".

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  4. Y que al médico -con barbas- que le atendió le dijo con su gracia natural: -¡Que yo soy Antoñito Procesiones! ¡Oleeeee..., como esos largos que se le daban a mi Curro cuando se estiraba en la media verónica!

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  5. Antoñito , personaje impagable de la Sevilla eterna , también aguantó lo suyo por culpa de la guasa de esta Sevilla " señorita " y cobardona que se reia de las almas buenas y no tenia eso que hay que tener para enfrentar la desverguenza de los niños de papá , que estaban en el " machito " .
    Mas de una vez y mas de dos se tuvo que beber una copa de vinagre creyendo que era solera fina , para que se lo pasaran " de risa " los " señoritos " que lo invitaban , abusando de que no tenia paladar y no se daba cuenta del cambio , y mas de una vez salía por una puerta de un establecimiento haciendo su marcha " Amargura " , con los mofletes hinchados , y volviendo a entrar por otra de las puertas era recibido a merengazos limpios para la misma diversión de semejantes impresentables .
    El , como era mas señor y noble que todos ellos , se limitaba a limpiarse la cara con sus manos y comerse el merengue que le chorreaba por los mofletes y a tomarse a " chufla " la mala baba de los ... , como otro " piyayo " vivo .
    Dios lo tiene que tener con él , porque es imposible que haya querido que se pierda esa alma tan buena .

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    1. D . Francisco Leal bonito comentario dedicado a nuestro sin par Antoñito recuerdo de chaval las cosas que a escrito usted de esta persona tan Sevillana buena y humilde y que Dios lo tenga en su Santa Gloria junta a el tocandoles sus marchas que era con lo que difrutaba el gracias D. Francisco

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    2. D . Francisco Leal bonito comentario dedicado a nuestro sin par Antoñito recuerdo de chaval las cosas que a escrito usted de esta persona tan Sevillana buena y humilde y que Dios lo tenga en su Santa Gloria junta a el tocandoles sus marchas que era con lo que difrutaba el gracias D. Francisco

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  6. Jiménez días FARMACIA CENTRAL nada de corral de hambrientos

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