miércoles, 5 de octubre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: RAFAEL SÁNCHEZ SEGURA (5)


HIROSHIMA

Elevose la luz
a sumo grado,
y se hizo tiniebla,
y la tiniebla eterna,
y eterno este dolor
que flota y llega,
porque se aleja el tiempo
y no el recuerdo.

Cuántas uñas
partidas por el aire,
que al hundirse en ciclones
suenan lejos,
como eternos lamentos 
de la Historia.

Aquel abecedario
allí en la nube
hoja de un libro
que soñó besanas,
y se cruzó de espaldas
con la muerte,
en el empuje altivo
de la nada,
para quedar bandera
de lecciones.

Cada ocaso
es un grito
de desgarrados vientres,
que perdura en la voz
de tantas madres,
que gimen en la nada.

El manto negro
del carbón que quema,
jamás se borrará con el asfalto.

Aquello fue,
este sueño inextinguible
en el dolor eterno.

Primera piedra
de una luz que surge,
como antorcha violeta
de lecciones.

Talanquera
de voces en silencio,
de lágrimas resecas
por la nieve,
de rocíos sin albas
que se exprimen,
bajo un azul sin soles.

Qué importa una oración
o justificaciones,
cuando la piedra es tierra
y la carne tierra.

Qué importa
un ataúd para un cadáver,
si es cadáver
por el rígido índice.

Y ante este cielo
que absorbiera cenizas,
y ante este mar
que babeó las nubes,
con una piedra hendida
en las entrañas,
yo pongo la corona
de mi triste poema.

Rafael Sánchez Segura
"Sueños de doma"
Sevilla, 1973

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