miércoles, 5 de octubre de 2011

DESDE MI TORRE: LAS COSAS AMABLES DE INTERNET

Enrique Barrero Rodríguez

Comencé esta página de casualidad, por idea de mi hija Myriam, que estaba preocupada, como casi todas las hijas, por si me iba a adaptar, después de cerca de 44 años de una actividad intensa laboral, a esa otra vida de la jubilación, que por cierto, como ustedes saben, viene de júbilo. Jamás me he sentido más feliz desde aquel 1 de julio del año 2009. Tenía muchos proyectos que hacer, muchos papeles que revisar, muchos libros por leer y muchas películas por visionar, mucha pasión por la bicicleta, mucha por escribir, mucha por tomarme una cerveza cuando me diera la gana sin la vigilancia de nadie, mucha por pasear sin prisas deleitándome en estos hermosísimos ponientes de Córdoba, y muchas ganas de vivir, vivir, vivir sin otro yugo que el voluntario del amor y el de las circunstancias que la propia vida te ofrece. Recuerdo en este punto aquellas célebres "sevillanas" de mi gran amigo y poeta, tristemente desaparecido, Paulino González Jiménez, que jamás se olvidarán de mi memoria: Libre el potro que corre/ por las marismas/ que no sabe de yugos/ cuerdas ni bridas./ ¡Ay, quién pudiera/ ser como el potro, libre/ por las arenas.  

Y así nació este blog que mi hija diseñó para -según ella- que su padre no se aburriera. No lo hice con ánimo o desánimo..., digamos que me dejé llevar por sus consejos. ¡Y cuánto me alegro! ¡A cuántas personas que han pasado por aquí no conocía y hoy son ya como hermanos míos! Son, digo yo, las cosas amables de esta revolución de comunicación instantánea y directa llamada internet.

Hoy, la torre cobalto de Santa Ana, la veleta de la fe de los trianeros, ha fijado una torre paralela en muchos sitios de Estados Unidos, Francia, Venezuela, México, Colombia, Alemania, Argentina, Chile y Perú, enraizando los poemas de los hombres de esta tierra, sus cancioneros, sus costumbres, tradiciones y problemas, sus esperanzas y sus desiluciones. Por medio de este blog, he conocido a gente a la que no conocía y estaba en mi misma onda. He descubierto a personas que habían nacido en mi mismo corral, como José Luis Jiménez; me han llegado las voces de nietos de Manuel Oliver; he podido degustar las palabras de Olga María Ramos; de los hijos de "Los Incansables de Torreblanca"; del gran poeta Juan Cervera Sanchís, y de otros muchos poetas, artistas, periodistas y bohemios que, por estas casualidades de la red, se metieron en ella: en la red de la "cuchara" de la barcaza que por la orilla de la calle del Betis te acerca a las retinas esa torre cobalto que marcó mi existencia desde la infancia a la vejez.

El último que ha caído en la red de esta página abierta, pero de cuyo cedazo nadie se escapa, es el profesor de la Universidad de Sevilla, Enrique Barrero Rodríguez, expertísimo en materia marcantil y, además, genial poeta con una finura y sensibilidad que se me asemeja mucho a mi querido Juan Sierra, aquel que hacía sus versos, entre buganvillas y jazmines, en el mínimo espacio de su patio delantero de la barriada de San Gonzalo.

Contactó conmigo hace unos días y ya hablábamos el mismo lenguaje. Anteayer, recibí en casa un paquete lleno de libros, pero más lleno de amor y de sentimientos. No me gusta el oro, no llevo jamás pulseras ni medallas, y hasta me estorba el reloj. El mejor regalo que se me pueda hacer es el envío de un libro, y cinco son los que me ha dejado este nuevo amigo para que lo vaya conociendo un poco más a través de su interesante y premiada obra. Hoy, tengo el pan candeal de sus versos sobre mi mesa, cinco hogazas para disfrutar y calmar mi hambre de poemas, y para aprender de ellos: "Cien sonetos de amor", "Poética elemental". "Fe de vida", "Liturgia de la voz abandonada" e "Instantes de la luz", su última obra y premio por el Ateneo Jovellanos de Gijón. De la misma manera, ayer cumplimenté un envío para él, en agradecimiento a su desinteresada entrega.

Internet tiene estas cosas amables, amabilísimas. Por este conducto nos llegan cada día los poemas frescos de Juan Cervera Sanchís desde México. Por este medio, todo el mundo sabe ya que Triana es algo más que un nombre. Por esta cosa moderna de internet, son más compartidas las tristezas y las alegrías, los números de amigos y la cultura más amplia y diversa.

Agradezco a mi amigo Enrique Barrero este envío, que me ha dado pie para dar las gracias a todos los que se han acercado a este blog alguna que otra vez. Termino, en plan de guasa, con un lema que hizo célebre el Real Betis Balompié: "Si eres bético, que Dios te bendiga. Si no lo eres, que Dios te perdone". ¡Aplíquenlo a este blog que con tanto cariño e ilusión hacemos cada día!


10 comentarios:

  1. Amigo Emilio, qué sorpresa. Gracias por tus amabilísimas palabras. Tu hija Myriam nos hizo a todos, desde luego, un gran favor con su inquietud por tu jubilación, realmente jubilosa para Triana y la Poesía, aunque en relación con tu broma final y tu credo futbolístico creo que Dios tiene más razones para perdonarme que para bendecirme, lo cual no importa, porque cosas más importantes nos vinculan. Un agradecido y fuerte abrazo.

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  2. Me alegro. La verdad es que este blog ha unido a mucha gente interesante.
    Lo del fútbol no importa, yo me lo tomo siempre por el lado de la guasa pura.

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  3. Este blog, querido Emilio, ha sido un milagro que no podemos dejar de celebrar; gracias a Myriam.
    Cada día nos da la oportunidad de ir conociendo a gentes y versos maravillosos como las décimas de Espinelete, al que aprovecho para mandarle un saludo.
    Y, Emilio, ya va siendo hora que organices un encuentro de blogueros, pero en Triana por favor.

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  4. Yo no sé si es un milagro, pero a mí me ha dado la vida. La oportunidad de conocer gente que va en tu sintonía es algo maravilloso. Hoy todos hablan de Messi, de Ronaldo y poco más. Nosotros tenemos un espacio abierto para deleitarnos, para conocernos y para dejar nuestros mensajes.
    Soy muy mal organizador. Te dejo a ti la organización del encuentro y la búsqueda del local.

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  5. Enhorabuena por tanto... Emilio. También por esta nueva amistad. Enrique Barrero es hijo de uno de los presidentes más activos de nuestro Ateneo sevillano; ahí están las innumerables obras de todo tipo, editadas u organizadas durante su fértil mandato.
    Magnífico poeta, desde luego y, como tú, dominador de la hermosa ciencia del soneto.
    Nunca olvidaré -aprovecho para contarlo- el gesto que Enrique Borrero (padre) tuvo conmigo al enviarme, no hace mucho y tras una revisión de los viejos papeles de la Docta Casa, copia de una carta de agradecimiento de los alumnos del "José María Izquierdo" por el paso de la Cabalgata por las calles de Triana y la visita de Sus Majestades al centro escolar. Estaba fechada en enero de 1958 y firmada por tres alumnos... uno era yo.
    Nada recordaba de esta carta que hoy guardo con el mayor cariño.

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  6. Yo, Ángel, he escuchado hablar mucho del padre, pero ha sido la época de mi exilio. Hermoso gesto el de esa carta maravillosa que te pondría los vellos de punta. ¡Hermosísimo!
    Yo no sé si Enrique hijo se parece al padre, aunque todo apunta a que sí, porque a mí, en dos días me ha demostrado su seriedad, su cariño y su inmensidad como poeta, del que había leído algo sin situarlo físicamente.
    Es del "Sevilla F.C.", como tú, pero claro que no se puede ser perfecto.

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  7. Gracias a ambos, Ángel y Emilio, por vuestras palabras, y por esa curiosa anécdota referida a mi padre. Aunque no conozca a Ángel personalmente he deambulado mucho con él en sus paseos por Sevilla en aquel inolvidable programa de Sevilla TV. Reconforta, además, saber que por aquí pueden entrar los sevillistas sin mayores problemas. Un abrazo para ambos.

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  8. Pues un día os tendréis que conocer por fuerza. Esperaré para ir pronto por Sevilla para hacer el triple encuentro. Además, como también es "palangana" os vais a acoplar bien.

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  9. Pido disculpas por haber escrito Borrero en vez de Barrero en una ocasión; cosas de los dedos y las teclas. Tuve un almanaque en el que Enrique Barrero ("Espinelete") ponía el adorno de un soneto a cada mes y que, naturalmente, leía y relía. Y como admiro a su padre que, por cierto, contó con mi hija Sonia para una serie de entrevistas a personajes sevillanos, no olvido que una tarde en el Círculo Mercantil tuve la ocasión de estrechar su mano; si he olvidado quien nos presentó, porque fue uno de esos gestos sociales en un encuentro breve y ocasional.
    Y algo que agradeceré siempre: que el presidente de la Docta Casa contara conmigo para firmar la reseña biográfica de Don Cecilio de Triana en uno de los tomos del "Diccionario de Ateneístas", una obra extraordinaria que siempre agradeceremos los amantes de Sevilla.
    Y un breve apéndice balompédico: El Sevilla y el Betis nos ha servido, y sirve, a Emilio y a mi, para reírnos con las cosas que se nos ocurre en nuestros ataques y contraataques con salvas de colores.
    Un fuerte abrazo para los dos.

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  10. Pues hoy he tenido yo la suerte inmensa de saludarlo personalmente. Me esperó en Santa Justa y tuvimos la suerte de compartir un rato, aunque breve por una reunión que yo tenía, con la compañía de Elisa y José Luis. Por supuesto, tú saliste a la palestra de nuestra conversación y nos hemos prometido que tenemos que estar un día juntos.
    Me maravilla esta juventud, como la de Enrique, con tanta sabiduría y, por supuesto, con tanta sencillez.
    Mañana empezamos con él en el blog, en el apartado de "El poeta de la semana". Espero que a todos os guste, y muy especialmente a él, tanto los poemas que he elegido, así como las ilustraciones.
    Lo del Sevilla y Betis es otra cosa, una muletilla que elegimos cuando se tercia para espantar a los fantasmas.

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