domingo, 16 de octubre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: MANUEL FERNÁNDEZ CALVO (2)


VIEJOS AL SOL

A Juan Delgado López

Pardos de pana y pardos
de vegetal silencio,
con la paz de las manos en el curvo
sopor de la garrota,
estáis al borde del camino
sentados,
sin espera
ni desesperación.
Estáis
como álamos
al borde
sencillamente,
Estáis.

Y en la sutura gris
de vuestros ojos
-vivo presente oscuro
que iluminan
sesentaimuchos años de horizontes-
se remansa la vida como un lago.

Camino atrás,
las horas
devengaron sus lágrimas, su río
desbordándose en fuga de alegrías.
Pero siempre el latido
de la ilusión
promete
la feliz arribada de otro tiempo
redentor de las penas.
Y seguimos andando
sin reposar la historia.

Ahora que las horas
ya no tienen poder sobre vosotros,
que no os flagelan sueños
las que siempre
ni os aceleran fiebres
las que nunca,
¿cómo miráis
a los que todavía
tenemos la costumbre en esperanza?

Pardos
como la tierra en vegetal silencio, 
como la tierra en paz
y fruto antiguo
dejando que los años recuperen
su tiempo en vuestras venas,
como la tierra en donde los mastines
de vuestra sangre
duermen,
dueños ya de la vida,
miráis en el envés de vuestros ojos
el misterio del hombre
y acomodáis el alma para el sueño
definitivo, al borde del camino,
mientras el sol de mediodía os lame.

Manuel Fernández Calvo
"Églogas en el agua del regreso"
1981

4 comentarios:

  1. Buen poeta el que has elegido para esta semana, Emilio, y que a mí me resulta extraordinariamente familiar por mi vinculación con la Colección Ángaro, aunque lo tratara muy poco. Hablé con él pocos meses antes de su muerte, en una visita que le hicimos con ocasión de un estudio sobre su obra que estaba haciendo nuestro común amigo Pepe Cenizo, junto con Víctor Jiménez y Francisco Mena. Estaba ya muy anciano y con las facultades francamente mermadas, pero se adivinaban su intensidad y su fuerza lírica, como demuestran estos poemas que tan oportunamente rescatas ahora. . Siempre me pareció espléndida, y muy variada, su poesía. Te mando el comentario como anónimo porque me da problema la cuenta.

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  2. Aunque lo mandas como anónimo por problemas en la cuenta, creo que eres Enrique por la fotografóa que tenéis junto a él en la visita que me comentas y por aquello de la vinculación con Ángaro.
    Por mi cortedad, en aquellos tiempos maravillosos de mi campamento en El Copero, no me decidí a acercarme a él y decirle mis cosillas y que era amigo de mi padre.
    Creo que ha sido un gran poeta, de una obra amplia y modélica.

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  3. Soy Enrique, en efecto, Emilio. El ordenador de la Facultad me daba problemas con la cuenta para mandarte el comentario. Un abrazo.

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  4. Los ordenadores, como los hombres, también tienen algunas veces sus horas bajas.

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