miércoles, 12 de octubre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ (5)


LA LUZ DE LA NIEVE

De la luz de la nieve yo recuerdo tan sólo
un asedio de invierno como alondra callada,
los tejados de adobe, las calles como heridas
que alumbraban, a oscuras, las albas balaustradas.

De la luz de la nieve dos ojos de inocencia
emergen nuevamente y aguardo en una plaza
con todo el mar a cuestas sintiendo cómo el viento
se cuela en las rendijas y besa las murallas.

De la luz de la nieve mis ojos sólo han visto
aristas de su olvido, el filo de su daga.
De otros soles mis labios perdidos en la nieve
soñando entre los sauces la flor de la albahaca.

No sé por qué la nieve regresa, vuelve a veces
y yo me digo a solas: la nieve sólo es agua.
Mi verso si recuerda la nieve es solamente
caricia de la nieve disuelta en las campanas.

Enrique Barrero Rodríguez
"Instantes de la luz"
2011

7 comentarios:

  1. Música, música y música en estos extraordinarios alejandrinos que tanto utilizase Rubén Darío. Excelente, una vez más, este soneto.

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  2. Me he levantado con demasiadas legañas -¿serán lagañas?- esta mañana. Donde he dicho soneto quise decir, y reafirmo ahora, poema en métrica alejandrina. Claro quede siempre lo claro.

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  3. Pues yo, al iniciar la lectura de los versos, he retrocedido hasta aquella mañana blanca de 1954. Cuando los niños pudimos tener en las manos y bajos nuestros pies la nieve que conocíamos por el cine y, especialmente, a través de las viñetas de los almanaques de Navidad de Pulgarcito, La Risa o el mismo TBO.
    A veces la poesía te lleva por caminos impensados. Ya ves, Emilio, a mi el poema de Enrique me ha sonado a villancico.
    Pido disculpas al autor por mi despistada mente.

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  4. Nada de disculpas, Ángel. Yo no viví aquella mañana blanca ni he visto la nieve, salvo un anunciado y luego casi imperceptible amago hace algunos años, en Sevilla capital, pero me alegra que mis versos te traigan ese recuerdo y te suenen a villancico. Escribí estos versos con el recuerdo de una descomunal nevada en Ávila, pero la nieve es siempre una y la misma. Emilio, era evidente que lo de soneto era un lapsus intrascendente y mañanero.

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  5. La nieve la conocí yo por vez primera el mismo día que tú. Yo vivía en El Turruñuelo, y me acuerdo de ese día de gran felicidad. Con cinco añitos, la nieve fue para mí un milagro que no he visto repetirse en una ciudad hasta la gran nevada de Córdoba.
    Sí, no sé por qué, la nieve siempre te recuerda a la Navidad. El año pasado me cayó una nevada gloriosa en un mediodía zamorano, pero ya no era lo mismo.
    Lo del dormitar mío de esta mañana no tiene perdón, Enrique.

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  6. Emilio, tú tenías apenas cinco años; yo, nueve, la edad justa para coger una medio pulmonía jugando en el Campillo con la nieve. La mitad de mis amiguillos acabamos el día tiritando en la cama. Recuerdo la noche anterior; mi padre mirando por la ventana avisándonos de la caída de la nieve y mis hermanos y yo acurrucados en la cama con media tonelada de ropa encima.
    Pues sí,Enrique, ya ves tu nieve de Ávila hasta donde ha llegado... hasta para iniciar un guión de "Muchachitos", nueva versión de la famosa película.

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  7. ¿Por qué será, habiendo pasado ya tantos años, que nunca se nos olvida ese día a los que conocimos la nevada?

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