martes, 11 de octubre de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ (4)


XIX

¿Qué quedará mañana de mi vida
cuando esté bajo tierra y haya muerto
y una tumba desnuda a cielo abierto
dé fe de mi existencia consumida?

Quedará el mundo con su vieja herida
que amé de la esperanza al desconcierto.
Mis hijos quedarán. Quedará el cierto
aluvión de esa sangre renacida.

De esta vida escindida y tan honrada
sobre el crisol del tiempo silencioso
quedarán unos versos por testigo.

Quedará mi memoria sepultada
y cada vez más vago y más borroso
el recuerdo fugaz de algún amigo.

Enrique Barrero Rodríguez
"Liturgia de la voz abandonada"
2009

6 comentarios:

  1. Creo que son los poetas jóvenes los más apegados a la muerte en sus versos, como si ésta en verdad los cercara. Parece que, en general y como una humana manía, somos más trágicos y pesimistas cuanto más llenos de vida estamos... y al revés. Cosa de psiquiatría, supongo.
    Ya advertí de la clase de sonetista que había en Enrique Barrero.

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  2. Yo creo que el poeta piensa siempre en la muerte. En la juventud se piensa en ella con miedo porque no se quiere perder la vida en esos años. En la vejez, se piensa en ella como liberadora.

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  3. Creo, Emilio, que en la juventud se piensa en la muerte romanticamente o heroicamente, para que haga efecto en el entorno (ahora no me refiero a los poetas, sino en general). De mayor la muerte es una sombra que va con la tuya de la mano y no sabemos como separarlas...

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  4. Es un tema tabú para mí. La sentí tan de cerca, acurrucado con mi hermana muerta el Jueves Santo de 1955, como tú bien sabes, que prefiero no pensar en ella. Como decía mi amigo de Villanueva del Ariscal: -¡Cuando venga, vinió!

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  5. Sí, pero que deje que seamos nosotros los que la llamemos cuando hayamos hecho todo lo pendiente.
    Y créeme que me ha costado reaccionar después de leer tu último comentario a pesar de que conocía la tragedia...

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  6. Siempre nos quedará algo pendiente. Por eso nunca queremos que venga, siempre es pronto.

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