viernes, 5 de agosto de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (63)

LA MACARENA Y TRIANA


ROSARIO
(Fragmento)

Por la calle de la Sierpes,
de noche, lo van cantando;
¡A Sevilla le ha nacido
su bailaora: Rosario!

En la Alameda y Triana
reclaman su nacimiento...
Por una y por otra orilla
¡y el Guadalquivir en medio!

Y el Guadalquivir en medio
gritando a todos los barrios
que todos son la Sevilla
de la cuna de Rosario...

¿Qué más da si nació aquí...?
Si nació allí ¿qué más da?...
Trianeros, macarenos...
¿Vais por eso a regañar...?

Si la Macarena tiene
claro aroma de Esperanza,
también a Esperanza huele 
la Virgen que hay en Triana...

Rafael Duyos

***


MACARENA Y TRIANA

La Macarena, tu barrio
al alba lleva silencios
de noche recién cortada
por las tijeras del cielo.
Tiene perfiles de oros,
brillos de limones nuevos,
despertar de espigas altas
en aires de azul y fuego.
No tiene palomas, tiene
ruiseñores al acecho
ocultos en los dorados
ventanales de sus sueños.
Para defenderse eleva
murallas de buen cimiento
con piedras de estrellas claras
y adobes de luna y celos.
Para que Sevilla nunca
desconozca sus secretos
le abrió un arco en sus entrañas
por el que corren los ecos
de historias y de leyendas
detenidas en el tiempo.
Roma no cayó ¡Mentira!
Que Roma sigue existiendo.
Yo sé que todos los años
-ya romano y macareno-
César desfila en sus calles
con centuriones modernos.
A tu barrio lo traspasa
-dardo de amor y misterio-
una verdad inefable,
cumbre y luz del macareno.
Verdad que le abre camino
a una Esperanza. Yo quiero
decirte desde Triana
que tu Esperanza es anhelo
para los del barrio mío.
Puedo asegurarte, puedo
jurar que a tu Macarena
la quieren los trianeros.
Lleva Triana, mi barrio,
por las fronteras del cielo
calma de estrellas al alba,
centinelas de sus sueños.
Tiene contornos de plata,
fulgor de jazmines nuevos,
cal y sábanas dormidas
con pulcritudes de espejos.
Y no lleva ruiseñores
ocultos bajo sus techos,
sino palomas que tiñen
de blancura sus silencios.
Para defenderse tiene
un río de sentimientos
con sol y luna en sus aguas
y orilla de amor inquieto.
Para que nunca Sevilla
ignore sus pensamientos
y la considere extraña
por encontrarse tan lejos,
puso sobre el río puentes
por donde van sus secretos
abriéndose como pétalos
a la rosa de los vientos.
Grecia no murió. Imposible
pensar que su genio ha muerto.
Por las calles de Triana
-Atenas de siglos nuevos-
brillan el arte y la gracia
de un helenismo perfecto.
Mi barrio lleva clavada
-flecha de dolor y anhelo-
una certitud sublime
tan íntima como un sueño.
Certitud que abre a su vida
una Esperanza. Yo quiero
decirte, hermano que vives
en aquel barrio fraterno,
que esta Esperanza, la nuestra,
es también del macareno.

Manuel Pacheco Segura


2 comentarios:

  1. ... y Manolo se murió sin dar un pregón. Imagínatelo, Emilio, con la categoría de sus versos y la estupenda voz que lucía. Quizás nadie se lo pidiera por ese afán de ser un desconocido en el mundo de la poesía.
    Cada vez que descubres versos suyos es todo un acontecimiento. Urge una antología de los nuevos poetas trianeros.

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  2. Era genial nuestro amigo Manolo, tan genial como tristemente desconocido fuera de los círculos íntimos del barrio. Estoy empeñado en hacer esa antología. Espero que me ayudéis remitiéndome lo que yo no pueda tener.

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