jueves, 4 de agosto de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (62)

LA MACARENA Y TRIANA


YO HE SOÑADO ALGUNA VEZ

Yo he soñado alguna vez
con dos barrios que se alzaban
sobre una nube maciza
de historias y de nostalgias.

Triana y La Macarena
se estaban echando en cara:
-Para que Sevilla pase
yo tengo un puente de plata.
-Para guardar a Sevilla
tengo yo puerta y murallas.
-Para que Sevilla sueñe,
los volcanes de mis fraguas.
-Para que Sevilla duerma,
las flores de mis ventanas...

Y en esta lucha de achares
en que los dos se enfrentaban,
yo vi que la Macarena
le ofrecía rosas blancas
a unas coplas que se abrían
por las calles de Triana.
Y del trianero barrio,
moreno de madrugadas,
los arroyos alfareros
por la Macarena entraban.
Y no comprendí por qué
las dos flores sevillanas,
si tienen el mismo tallo,
tienen distinta fragancia.

Y como los sueños vuelan
llegó la Semana Santa
y del fervor de sus calles
surgió la misma alabanza:
hacer un trono de gloria,
de azucenas y esmeraldas,
y entre los dos corazones
alzar la misma Esperanza
con dos nombres, bajo un palio
con los valores del alma:
¡Esperanza Macarena
y Esperanza de Triana!

Andrés Molina Moles

***

DOS BARRIOS

Se dice Macarena
y no hay que decir más,
como si todo el nombre
se llenase, a un tiempo, de hermosura,
de belleza,
de rasgo y señorío.

Son Macarena y Virgen
un nombre desdoblado.

No existe barrio,
ni recuerdo de barrio,
ni manantial de barrio.
Tres calles a extramuros
no conforman historia.
Ni tres huertas perdidas,
cercanas a los muertos,
dan tanta fe de vida
como este solar tiene.

Juntito a la muralla,
guardiana de ella,
yedra de su costado,
está La Macarena:
rubimorena,
llantosonrisa,
pueblorey.

Es una Virgen
que talló una mujer
-cuentan las lenguas
de los saberes sabios-.

Es la Virgen símbolo de Sevilla
por mucho que nos duela a los trianeros.

Triana sí.
Triana es barrio
y manantial de barrio
y guarda y collación
y frente a frente.
Esa luz, que ya va herida hacia el Poniente,
se cuela por su río
y la pone dorada
y, tal vez, le recuerde
el brillo de otros oros.

Triana es vida,
palpita su vivir
y es mucho más que el nombre de una imagen.

Ella, en sí misma, es imagen,
aún sin puente, sin veladas ni coplas,
sin gitanos,
sin toreros,
sin tantos abalorios con que la han disfrazado.

Triana.
Basta decir su nombre
para que todos sepan
que Triana es algo diferente.

A ese barrio que llaman Macarena
le hace falta una Virgen, sin embargo,
para que alguien lo lleve en su memoria.

Emilio Jiménez Díaz


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