jueves, 18 de agosto de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (13)


A pesar de que la vida nos asigne el puesto de nómada y sin techo y nos lleve por el camino difícil de la soledad y el abandono, siempre es necesario recurrir a la Cultura como alimento espiritual, aunque nuestra imaginación se abra, a base de galopes y tiros imaginarios, con las novelas del toledano Marcial Lafuente Estefanía. Como Machado, el gran Antonio, esta mujer va ligera de equipaje. He ahí, en la foto de Holgado, los fardos de todas sus pertenencias. No hace falta la luz cenital de la mesita de noche para echar a volar la imaginación por las tierras del Oeste americano. Interesante tiene que ser ese capítulo que la mantiene absorta en su desarrollo, ajena a su pobreza y ajena a todo. Qué más da la vida si el sheriff bueno acaba de un golpe con los hermanos Dalton. Qué más le da los transeúntes que pasan observando esa afición por la lectura de una desheredada como ella. ¿Sienten ellos remordimiento por su estado? ¿Alguien ha tratado de interesarse por su salud y de si se ha llevado algo caliente a la boca? Pues, ella, a lo suyo, a los cazarecompensas, a los tiradores hábilmente colocados en las laderas del cañón del Colorado, a la diligencia desvalijada en mitad del desierto, o al asalto y robo del tren que nos contaba Eswin S. Porter. 

Sus sueños irán parejos a caballos y pistoleros, peleas del saloon y chicas del can can. Y se le vendrán a la memoria, aunados por John Ford, los nombres de Gary Cooper y James Stewart, Kirk Douglas y Henry Fonda, John Waine y Eli Wallach, Clint Eastwood y Lee Van Cleef... ¿Y si a lo mejor piensa en la primera vez que sus padres la llevaron al cine, en aquellos tiempos felices en los que se le quedó grabada en la memoria la reserva india de los sioux, cheyennes y arapahoes cuando el coronel Custer envió en Dakota a su 7º de Caballería?

Ellos murieron con las botas puestas en un relato que tergiversó la historia, como siempre. Ella, sin darle cuenta a nadie, nos demuestra que sabe leer y que se interesa por la lectura. El decorado a su historia cotidiana, lo ha puesto la vida misma.

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

2 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes19 de agosto de 2011, 0:10

    Querido Emilio, ¿qué quieres que te diga de esta letra de mi música, si tu ya sabes que es magistral?

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  2. Esta fotografía tuya, da un buen pie por fuerza. Cualquiera lo podía haber puesto.

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