miércoles, 17 de agosto de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (12)


Los niños, desde la inocencia mínima, ya van aprendiendo la mala leche de los mayores: joder al prójimo, aunque este pueda ser tu padre. El ciego de la fotografía de Holgado no sonríe, pero agarra y sostiene con pasión al pequeño David que ha convertido su honda en el dedo índice de su mano izquierda. ¿No querrá el niño, con tan traviesa broma, poner luz en sus ojos? ¿No querrá abrírselos como hacía Jesús en sus milagros evangélicos? ¿No presiente que quien lo acurruca en sus brazos, como un San Cristóbal, será capaz de sentir el mundo de la luz, del color y de las formas?
Holgado siempre te deja estas fotografías para que tú mismo pienses, para que le des vueltas al asunto, para que te pares a pensar por unos instantes. El ciego de la imagen, piensa. ¿En qué? Seguro que mira al niño con la misma verdad de su mirada profunda. Un día vi a un ciego que tentaba los mármoles de Julio Antonio, que los acariciaba y nos daba a los visitantes la mejor ilustración de la obra del artista. Sólo con sus manos sabía interpretar las esculturas bastante mejor que aquellos a los que nos bailaba la vista ante tanta hermosura. ¿Quién me dice a mí, quién es capaz de decírmelo, que este hombre no ve más que yo tras el lago cerrado de sus cuencas?

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

4 comentarios:

  1. ¡ Y yo que pensaba que era complicado superar el nivel de las anteriores fotografías y fextos !

    De renacuajo hice en numerosas ocasiones lo mismo que ese niño y otra serie de trastadas, ya que mi padrino era invidente, alguien que estuvo más de media vida vendiendo "los ciegos" a pie en la calle de La sierpes y terminó atrapado en un quiosco en República Argentina.
    Dejé de dudar de su ceguera en cuanto comprobé que era un maestro excelso a la hora de golpear con su bastón plegable.

    Mis máximas felicitaciones para ambos.

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  2. Muchas Gracias, Paco, por la parte que me corresponde, que es la más fácil.

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  3. José Manuel Holgado Brenes19 de agosto de 2011, 0:22

    Pues el fotógrafo dice que la más fácil es la mía, ya que consiste en ver y llevar una cámara para atrapar el momento. En fin, no discutamos, ¿verdad?
    Yo también un día vi como un ciego paseaba sus dedos-ojos por la piel herida, escupida, golpeada, insultada y delicada del Santísimo Cristo de las Misericordias de Santa Cruz en besapiés, y como sería la impresión que recibí que fuí totalmente incapaz de tomar la foto, aunque llevaba la cámara.

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  4. Yo también tengo cámara, José Manuel, pero no la sensibilidad para captar esas imágenes. Lo importante es que letra y música van al unísono.

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