martes, 2 de agosto de 2011

MI PALABRA: EL RELOJ (22)


RELOJ TAURINO

Impone este reloj que marca el miedo
de las horas en punto de la tarde.
Oro en el redondel, y el sol que arde.
Y tres toreros, tres. Quiero y no puedo.

Se cuaja hasta la sangre en esa espera
lenta de ese reloj que en la alta andana
oficia su liturgia. Soberana
la presencia ritual. Miedo en su esfera.

Y cuando dan las cinco, tres toreros
inician con temblor el paseíllo.
De oro sus cuerpos, y la mirada inerte.

No quieren ni mirar a los chiqueros.
Canosos se les pone hasta el flequillo
soñando con la gloria o con la muerte.

Emilio Jiménez Díaz

5 comentarios:

  1. Maravilloso,cuado lo lees es como si estubieras en las gradas de la Maestranza.Un abrazo del sobrino de Manolito el de Blas.

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  2. Por eso en todos los ruedos/ cuando minutos son horas/y las horas, horas de miedo/y la montera se achica/ y el vestío queda estrecho/ sobran en el esportón/ los minutos de silencio/ por muertes desconocidas/al empezar elpaseo.Emilio por e-mail te enviaré un reloj de regalo por este poema tan taurino y tan extraordinario.

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  3. No sé, Antonio, si el poema es bueno, lo que dudo habiendo salido de mí, que no soy poeta sino un regular versificador.
    Mis gracias al sobrino de Manolito el de Blas, al que tanto admiro y al que dediqué mi libro "Entre copas y coplas". ¡Qué gran hombre, qué gran maestro vinatero, y qué gran cantaor de malagueñas! Y por si fuera poco: el mejor y más profundo amigo que tuve en la tierra de Villanueva.

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  4. Las letras no importan, lo que importa es lo que digan y lo que lleven en las alforjas y éste poema tuyo tiene una gran carga taurina. Que te lo digo yo.

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  5. Tú de esto, Antonio, sabes más que Cúchares. Viniendo de ti ese piropo me siento muy halagado. Gracias.

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