miércoles, 3 de agosto de 2011

DESDE MI TORRE: AYER TRIANA SE COLÓ EN MI CASA


No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista, dice el refrán. Ayer, para romperme la soledad, vinieron a verme mis amigos, a compartir unas horas conmigo en esta Córdoba lejana y sola. La sorpresa del viaje, que me anunciaron el día anterior, fue para mí como la del niño que espera la noche mágica del día de Reyes. Triana se coló en mi casa con la presencia de Ángel Vela, que me trajo su último libro, aún calentito de la prensa, y de mi amigo José Luis Jiménez, que también me trajo la sorpresa de una botella de manzanilla sanluqueña a la que sus cosechadores, Bodegas Barón, han tenido el buen gusto de ponerle de nombre "La barca de Triana".
Tapeamos de lo lindo en una preciosa terraza cercana a mi domicilio, y bebimos con la alegría de las grandes satisfacciones. Pero lo importante era la conversación. Triana jugaba una y otra vez en nuestros labios. Recordamos viejos tiempos, aquellos en los que con Alberto Jiménez Becerril logramos hacer de nuestro barrio un peñón inexpugnable. Y de la mala política que en él había hecho Floranes, y de las esperanzas que tenemos puestas en el nuevo delegado, Francisco Pérez Guerrero. Bien podía parecer que estábamos sentado en el desaparecido Quiosco de las Flores, y que nuestro amigo Loren iba a aparecer por la puerta para ofrecernos otra ración de adobo. Triana no se escapaba jamás de nuestra conversación serena.
Salieron a la palestra los nombres de los innumerables amigos, tres "Manolos" de lujo: Manuel Lozano, Manuel Garrido y Manolo Pacheco, tres grandes poetas metidos en medio metro cuadrado. Salió el tema de la defenestrada revista "Triana", que con tanto cariño relanzamos allá por los ochenta y que el PSOE se cargó de un plumazo con la nefasta llegada de Alberto Moriña. Hablamos de José Manuel Holgado y de su grandeza como persona y como fotógrafo de varios quilates; y de otro Manuel, del gran Melado, del que me traían dedicado por él con mucho amor su último libro "Entre la nostalgia y la sonrisa". Parecía que el estado mayor de Triana se había desplazado a Córdoba para poner en mi vida un día de lujo cuando más falta me hacía.
Ellos, quizás no alcancen a comprender lo que para mí ha significado esta inesperada visita. Ha sido como agua de mayo, siempre benefactora. Y para colmo con ese pan debajo del brazo en forma de libro de mi querido Ángel, libro que he tenido el honor de prologar y en cuya presentación no pude estar presente por motivos familiares, hermoso libro sobre la Velá de Triana que recomiendo a todos por el copioso acarreo de datos sobre fiesta tan singular y entrañable y por el amor a Triana que lleva entre sus renglones.
Un día, queridos blogueros, para no olvidar. Las cosas mínimas hacen grande a las personas, pero para mí, tan alejado de mi barrio, fue todo un milagro poder compartir el pan candeal de las palabras durante algunas horas con estos dos grandes amigos, Ángel y José Luis, que me trajeron viva en sus palabras y vivencias a esa Triana que, a pesar de la lejanía, siempre está anclada en mi corazón y en mi memoria.
Para el otoño, me gustaría que mis amigos volviesen aún más acaudalados de compaña, con Paco Vega y mi maestro Antonio Badía, con Garrido, Lozano y Melado, con tantos y tantos amigos como, por culpa del maldito trabajo, tuve que dejar en mi orilla.
Gracias de corazón, Ángel y José Luis. Obrásteis el milagro de hacerme rey por un día..., y aún se me nota en los ojos y en la sonrisa.


8 comentarios:

  1. Siempre ha sido un placer para mi compartir contigo y con Ángel esos momentos de charla y amistad. La terraza donde tapeamos estaba además frente a la Plaza de Toros y, aunque el Guadalquivir está un poco retirado, bien podría parecernos que estabamos en nuestra calle Betis. Pasamos un día genial y doy fe de la felicidad de Ángel. En Otoño volveremos, y si es posible llenaremos de trianeros un vagón del AVE. Ve juntando porque la primera la pagas tú.

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  2. No había caído en lo de la Plaza de Toros, junto a casa. Bueno, sí, podíamos imaginarnos que el Guadalquivir pasaba a su pies y que estábamos en la calle Betis. El día fue sensacional. No se me olvida. Sólo con el placer de la conversación serena ya es una riqueza para mí. En otoño os espero. Ya he echado hoy 10 euros a la hucha.

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  3. Nunca me pareció una ciudad ajena tan mía; Córdoba es como un barrio sevillano al que te has mudado a la espera del regreso definitivo... y qué buenos bares y terrazas tiene esta Córdoba cercana y plena. Para mi fue un disfrute constante, desde que José Luis me recogió en su coche frente al "Serranito; viaje grato con buen flamenco y animada conversación y explosión de amistad y trianerismo ya en las manos y en los ojos de un anfitrión generoso y tan feliz como nosotros.
    Qué bien sabe una copa cuando se está a gusto... ¿y dos? Dos saben mejor. Al pobre de José Luis lo condenó el volante. La próxima vez cambiaremos de chófer.
    Gracias, Emilio; pues claro que estaremos pronto compartiendo de nuevo Triana. Y es que es verdad lo que afirma José Luis: tampoco yo, en ningún momento, me sentí lejos. Lástima que ese reloj que estás retratando juegue a correr con nosotros y siempre nos gane la carrera.

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  4. La próxima vez tenéis que venir en el "Avant" la lanzadera del AVE, que en 40 minutos os acerca hasta aquí. Así José Luis puede compartir sus copas con nosotros. Yo me lo pasé magnífico, y hoy se lo he relatado a mis cercanos amigos cordobeses. Estaba tan contento que, después de más de siete años, me tomé tres bimbazos contigo de JB (Juan Belmonte). Jamás me sentaron tan bien.
    Espero que se repita esos encuentros.
    Gracias por vuestra visita, esa que jamás olvidaré.

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  5. Esos "bimbazos" de Juan Belmonte (no caí nunca en esto) que mencionas me llevaron a la cama tres horas antes de los habitual... Y qué bien se sueña después. No hacemos apología del alcohol, sino de la amistad y sus milagrosos beneficios.

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  6. A mí también me llevaron antes de lo previsto. Un día es un día, y el del martes lo mereció.

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  7. ¡Con lo que me gusta a mí un medio de amargoso y una tapa de boquerones en vinagre o de japuta en adobo o de lechuga frita o de berenjenas fritas!. ¡Con lo que me gusta a mí Córdoba!."En Córdoba la encontré/ cuando en la feria de Mayo/ las veinte mulas compré...¿Y las piconeras, mare?.

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  8. Te tenías que haber venido con ellos, porque echamos un rato excepcional. Apúntate otra vez y recuerda así tus buenos tiempos de estudiante en Veterinaria.

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