jueves, 21 de julio de 2011

TRIANA EN LABIOS DE LA COPLA (48)

ESPERANZA DE TRIANA


CALLE PUREZA

A dos pasos de ti llegué a la vida
en un corral de amor, hambre y miseria,
y tu calle, la Larga, fue la arteria
de mi mirada niña y atrevida.

¡Cómo correteé, libre y sin brida,
por las aceras blancas de esa feria
que era mi vida entonces, hoy tan seria,
tan triste, tan sin alma y dolorida!

Aún me queda el placer de seguir viendo
aquella casa en la que fui creciendo
como en la encina crece la corteza...

mirándote a lo largo tu hermosura,
al quiebro un Esperanza en tu cintura,
y más pura que nunca tu Pureza.

Emilio Jiménez Díaz

***


A LA ESPERANZA DE TRIANA

Esperanza de Triana,
peregrina nazarena,
fanal de gracia morena
envuelta con filigrana.
Virgen pura. Soberana
de los sueños marineros,
lucero entre los luceros
de resplandor más brillante,
barca entre un mar delirante
de corazones trianeros.

Eres morena y hermosa
como un sol de mediodía,
como un jardín de poesía,
como una encendida rosa.
Aunque tu carne gloriosa
está limpia de pecado,
en tu pecho, traspasado
con un puñal de dolor,
por reflejo, se han juntado
las llagas del Redentor.

Horizonte siempre verde
en nuestro negro camino...
Espejo del bien divino...
Madre que nunca se pierde...
Todo el que sufra, recuerde
que en ella está la fontana
de agua santa y sobrehumana
que cura cualquier dolor...
¡Que es una fuente de Amor
la Esperanza de Triana...!

Ramón Charlo

***


LA ESPERANZA DE TRIANA

Sobre un palpitar de estrellas
se asoma la madrugada.
¿Dónde vas? Pregunta el río
a la brisa de la gracia.
¿Dónde vas? Dice un lucero
a la torre sevillana.
¿Dónde vas? Pregunta el cante
a la mantilla de España.
¿Dónde vas? Dice una rosa
al radiante clavel grana.
Y el clavel y la mantilla
y la brisa y la Giralda
responden. A San Jacinto,
que va a salir la Esperanza.

La Cava de los Gitanos,
senderos de luz, se ensancha
preludiando el vaticinio
de saetas y plegarias.

En la puerta de la iglesia,
entre varales de plata,
la Virgen es como un sueño
que a los cielos se levanta.
Se hace el murmullo clamor,
el clamor se hace montaña,
la montaña se hace río,
el río se hace cascada
y la cascada emoción
que a la muchedumbre arrastra.
Piropos... gritos... saetas...
La noche se hace más clara.
El Barrio... el puente... Sevilla...
Sevilla... el puente y... Triana.

La noche se ha consumido
entre el fervor de las almas.
El gentío forcejea
para que no llegue el alba
pero el alba victoriosa
le da paso a la mañana.
Ahora Triana es Sevilla
hecha cante, bronce y fragua.

La Virgen se ha vuelto al templo
por el cansancio más guapa.
Como si ella no quisiera
entrar, se vuelve de espaldas
para bendecir al pueblo
con la aurora de su cara.
Bajo el palio, la figura
celestial de la Esperanza
y en el aire, la saeta
con prisa de consolarla.
Sus divinos ojos fijos
en los miles que le aclaman.
Quiere sonreír, y el llanto
convierte en perlas sus lágrimas.
Los trianeros suplican:
Capataz... espera, aguarda;
déjala aún más en la calle
que está llorando Triana.

El cofre de San Jacinto
guardó la estrella más blanca.
Triana, rota de sueño,
con voz de llanto cantaba.

Andrés Molina Moles


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