sábado, 2 de julio de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (7)


Cada vez me lo pone más difícil José Manuel Holgado, como si quisiera arrastrarme a una cueva sin salidas en la que puedo sentir ahogarme lentamente por falta de oxígeno, por ausencia de vida, ¡tan vitalista yo!

Observo el robusto árbol, al que presiento frondoso y lleno de hojas, aleteando su resurrección anual en la clorofila de sus nuevos retoños. ¡La vida vuelve a surgir hacia el cielo, mientras que la muerte está a sus pies! No hay montajes, no hay trucos, no existe el tan manido "Photoshop" imitando a las revistas llamadas del corazón. Arrodillada está la vida misma de un hoy que ha perdido todas sus virtudes. Ese es el tesoro que legarán a las nuevas generaciones las que hoy habitan este planeta. Esa será nuestra arqueología. No la maravilla de un Partenón griego; ni de un teatro romano; ni de una ciudad inca; ni de un tesoro que, como el de El Carambolo, puso a prueba la sabiduría de no pocos científicos intentado ver en él la huella de la vieja Tartessos; ni la de los papiros importantes del Mar Muerto.

Para muerte, la de esta fotografía de Holgado. La bolsa de basura, que parece contener un feto recién tirado, junto a cartones y viejos periódicos, la botella de agua finiquitada que contenía un vientre de plástico, el termo de las noches en duermevela, las hojas también muertas, la botella agotada de Johnnie Walker, no sé si alguna jeringuilla letal despistada ante tanta mierda, pilas caducas, posible resto de un semen moribundo...

Pero esta es la "Historia de la Humanidad", una parte de esta historia que, en mis estudios de Humanidades, nadie tuvo la vergüenza y valentía de contarme.


Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

2 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes2 de julio de 2011, 17:33

    Pues el fotógrafo, como en otras ocasiones, desea hacer saber que puede jurar sobre los evangelios que nada es compuesto en este instantánea. La tomé en mi misma calle, frente a mi,casa, cuando la calle Arjona no había sido atracada por la furia dendricida, cuando aún la sombra de los árboles nos amparaba y entonces, como hoy, la humanidad sigue dejando sus tristes huellas. Supuse, aún hoy, que la caja de cartón era el envase de unos tomos de historia universal universal.
    Si la foto es interesante, el comentario de Emilio la eleva al cubo. Mi gratitud.

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  2. Es que la fotografía es buenísima, José Manuel.

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