viernes, 22 de julio de 2011

MI PALABRA: EL RELOJ (12)


TODAS LAS HORAS

Cualquier reloj nos va robando todo
y agota el manantial de la alegría.
Año, mes y semana, día tras día
no hay quien lo frene en su manera y modo

de amargarnos la vida. Codo a codo,
con sus manillas prestas a porfía
el tiempo va segando y su agonía
el oro de la vida trueca en lodo.

Laudes, primas y tercias. Pasa el tiempo.
Queremos apresarlo y se evapora.
Todo lo borra, mudo, de un plumazo.

Nonas, vísperas, completas. Contemplo
que nada hay más injusto que su hora
ni abrazo más terrible que su abrazo.

Emilio Jiménez Díaz

2 comentarios:

  1. ¡Reloj! ¡Me cago en la madre que te parió!. Por favó, no marques las horas, por favó.Remueves los adentros con tu hermoso poema y tardas en reponerte. Te deja pensativo sin pensar.

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  2. El reloj, ese maldito reloj que nos mide el paso efímero de nuestro tiempo...

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