TODAS LAS HORAS
Cualquier reloj nos va robando todo
y agota el manantial de la alegría.
Año, mes y semana, día tras día
no hay quien lo frene en su manera y modo
de amargarnos la vida. Codo a codo,
con sus manillas prestas a porfía
el tiempo va segando y su agonía
el oro de la vida trueca en lodo.
Laudes, primas y tercias. Pasa el tiempo.
Queremos apresarlo y se evapora.
Todo lo borra, mudo, de un plumazo.
Nonas, vísperas, completas. Contemplo
que nada hay más injusto que su hora
ni abrazo más terrible que su abrazo.
Emilio Jiménez Díaz

¡Reloj! ¡Me cago en la madre que te parió!. Por favó, no marques las horas, por favó.Remueves los adentros con tu hermoso poema y tardas en reponerte. Te deja pensativo sin pensar.
ResponderEliminarEl reloj, ese maldito reloj que nos mide el paso efímero de nuestro tiempo...
ResponderEliminar