martes, 17 de mayo de 2011

OJOS Y MIRADAS EN LA LÍRICA FLAMENCA (6)


Tampoco tenía la mirada triste Carmen Sevilla, ¿verdad? ¡Qué maravilla hablar con los ojos y, además, si son tan hermosos como esos! El cancionero habla y no para por medio de los ojos. El poeta malagueño Salvador Rueda, tan erótico en su literatura para tiempos tan cerrados, nos dejó en su "Antología flamenca" esta almendra de la copla:

Hay en tu mirada
yo no sé qué cosa,
que en mis fibras penetra y penetra
como espada sorda.

¿Quién dice que una mirada no distrae de los quehaceres cotidianos? José el de la Tomasa, en su libro "Alma de barco" (1990) nos deja esta copla de su autoría diciéndonos lo contrario:

Haciendo canasta' estaba,
me miraste a los ojos
y el mimbre se me enreaba.

Cuando se mira a una mujer y se pierde hasta el "sentío", como se dice popularmente, para nada valen los juramentos. La copla que recopila Gabriel María Vergara en su libro "Mil cantares populares amorosos" (1921), así nos lo cuenta:

El no mirarla jamás
ante una cruz lo juré,
y ayer al verla en la calle
de la cruz no me acordé.

Cuando las miradas del amor se atraviesan por diversos motivos, también surge la copla para cantar ese momento de desafecto. La anota Álvarez Curiel en su "Cancionero popular andaluz":

Dices que no me pués ver
y el remedio está en tu mano,
cuando pases por mi vera
echa la vista a otro lao.

Miradas que se buscan para la dicha del amor en el juego eterno de las contemplaciones...

Desde aquí te estoy mirando
y tú mirándome estás,
con ojos de pillo, pillo.
pero no me pillarás.

Algunas veces se pone en la mirada tanto fuego que el contrincante, aún siendo valiente, pide un poco de mesura. La copla es del excelente poeta José Luis Rodríguez Ojeda:

Deja de mirarme así,
que son tus ojos candela
y no respondo de mí.

Hay miradas de las que no se puede escapar. Fernán Caballero, en su cancionero de 1861, recoge esta seguidilla:

Descuidados mis ojos
vieron tu cara,
cara les ha costado
esa mirada.
Pues dijo el alma:
¡Qué cara tan divina!
Pero ¡Qué cara!

La mirada puede convertirse también en una limosna para el enamorado. Nos lo refleja así esta hermosa soleá de José Luis Rodríguez Ojeda, publicada en su libro "Mis letras para el cante" (2008):

Con que me mires me sobra,
ya ves con que limosnita
mi corazón se conforma.

Tampoco las miradas son recompensadas de la misma forma. El cancionero popular nos refleja esta postura de la siguiente guisa:

Con mucho gusto te miro,
con poco gusto me ves,
mira si hay diferencia
de mi amor a tu querer.

Hay quien no le teme a las grandes aventuras, aunque les llega la desolación por la falta de una mirada. La copla popular se hace eco de este ánimo:

Yo no le temo a las aguas
cuando voy por altamar,
yo le temo a unos ojitos
cuando dejan de mirar.

Siempre se ha dicho que hay miradas que matan. ¿Que faltaría una copla para contarlo? ¡Qué va, el cancionero, como el refranero, siempre es puntual y sabio! La anota Gabriel María Vergara en 1921:

Yo he visto a un hombre vivir
con más de cien puñaladas,
y luego le vi morir
con una sola mirada.

Si no quiere envejecer, cuidado con mirar a las morenas. El cancionero popular siempre está alerta:

Todas las morenas, madre,
tienen un mirar extraño,
que cuando miran a un hombre
le quitan de vida un año.

Matar no sé si matan las miradas. Posiblemente. Cuidado sí es verdad que hay que tener con ellas:

Una miradita fue
la causa de amor tan grande.
¡Dios mío, por qué aquel día
no miraría a otra parte!

De amor profundo también fue esta otra mirada que nos recoge el cancionero de Gabriel María:

Una niña me miró
y yo me quedé cautivo.
¡Válgame Dios lo que pueden
los rayos del dios Cupido!

Y por hoy descansamos de miradas con esta última que nos remite la hermosa copla de soleá de Ginés Jorquera, ublicada en su libro "Hablando pa mí solo" (2005):

Con la luz de tu mirá
se hacen más cortas las noches
y los días duran más.

¡Ole, ole y ole por mi buen amigo Ginés! No se puede decir más en menos.

2 comentarios:

  1. ¡Ostras! Es hermosa hasta límites insospechados la última copla, la de D.Ginés jorquera.
    ¡Otro libro apuntado en mi libreta!¡Y se me acumulan!
    Interesantísimos y muy enriquecedores todo lo qe aporta sobre "Ojos y miradas en la Lírica Flamenca"

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  2. Gines Jorquera es un amigo mío de Cartagena que es tan buena persona, como poeta, como pintor. Sus coplas, como todas, son excelentes.

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