jueves, 12 de mayo de 2011

OJOS Y MIRADAS EN LA LÍRICA FLAMENCA (1)


En mi afán por dar a conocer gran parte de la lírica popular flamenca, labor que ya he ido realizando en este blog con temas como el erotismo, el humor, las coplas relativas al vino y al aguardiente, y el más reciente de la madre en el cancionero flamenco, quiero que iniciemos juntos este otro camino singular por las coplas que dimanaron los ojos y que se encuentran vivas en todos los volúmenes dedicados a tan sugestivo tema. Los ojos, con lo que arrastran en ellos: las miradas, los celos, los colores, la ceguera. Los ojos, como protagonistas de miles de coplas que teníamos archivadas de las anotadas por Fernán Caballero, Machado Álvarez "Demófilo", Rodríguez Marín, Gabriel María Vergara, Don Preciso, Gutiérrez Carbajo, Garrido Palacios, Álvarez Curiel.... y las de autores como Manuel Balmaseda, Andrés Ruiz, José Carlos de Luna, Salvador Rueda o Manuel Machado, llegando a nuestros días más inmediatos con las obras Antonio Murciano, Pineda Novo, José Luis Rodríguez Ojeda, José el de la Tomasa, José Cenizo, Juan Peña, y muchos más.

Nos decía el propio Manuel Machado, tan sabio en cantares, en su libro "Cante Hondo" (1912): No hay penita ni alegría / que se quede sin su copla. Él fue un maestro en estos menesteres que habla de la gran imaginación y sentido de la improvisación de un pueblo como el andaluz que siempre se ha expresado cantando. Pocos cancioneros generales pueden compararse al que fragüó Andalucía a lo largo de los años: poético en su concepción literaria más hermosa y tan diverso en temas que puede decirse que ninguno quedó por cantar. ¿No iban a inspirar al pueblo estos ojos hermosos que nos ofrece Carmen Amaya en la ilustración que nos sirve como portada?

Los ojos enamoran, los ojos causan desdenes, los ojos mienten, los ojos hablan. Unos lo hacen desde la profundidad insondable del color negro, otros desde la felina mirada de unos verdes, muchos desde la inocencia de unos azules o garzos, y algunos desde la melancolía castaña de la mirada. Con todo este manantial de ojos, el pueblo ha ido construyendo un cancionero extraordinario del que no me resisto a comentar una mínima parte.

La antigua seguidilla ya nos habla de fuego, de llama, de pasión y ardor, de amor en definitiva:

A la luz de una llama
veo tu rostro,
donde arden luceros
que son tus ojos.
Mira los míos,
si no les das tu fuego
mueren de frío.

Ojos como ladrones de amores en la copla recogida por Rodríguez Marín en su libro "El alma de Andalucía en sus mejores coplas amorosas" (1929):

A tu cara le yaman
Sierra Morena,
y a tus ojos, ladrones
que andan por eya.

Ojos negros y grandes, como nos retrata esta copla anotada por Gabriel María Vergara  en su libro "Mil cantares populares amorosos" (1921):

A veces miro tus ojos,
y cuando los miro pienso
que no es preciso ir a Oriente
para encontrar el mar Negro.

Ojos azules para mirarse en ellos en la voz de Manuel Machado:

Al cielo no miro yo,
porque me miro en tus ojos
que son del mismo color.

Ojos para la conversación, para hablarse tan sólo con la mirada:

Aquellos al despedirse
besos y abrazos se dan,
tú y yo sólo con los ojos
nos decimos mucho más.

Ojos como faros que guían en la vida y en el amor en la copla de José Luis Rodríguez Ojeda:

Ay, corazón,
por el faro de tus ojos
quisiera guiarme yo.

Ojos prestos para el piropo pronto, tal como recoge el cancionero popular:

Ayer tarde vi tu cara
dentro de una platería,
relucían más tus ojos
que la plata que allí había.

Ojos para seducir y engañar al mismo tiempo en la seguidilla anotada por Fernán Caballero (1861):

Capuchinos tus ojos
me han parecido,
y con ojos de santo
me has seducido.
¡Quién lo pensara
que con ojos de santo
tú me engañaras!

Ojos para maldecir la desgracia de la ceguera en la hermosa copla de Juan Peña, anotada en el libro "De la tierra al aire" (1992):

Cieguecito me he quedao.
Mira si me da coraje
que tú seas tan bonita
y yo no puea mirarte.

Ojos para el llanto y besos como pañuelo en la copla recogida por Gabriel María Vergara:

Con lágrimas en los ojos
te pedí que me olvidaras,
y con caricias y besos
tú mis lágrimas secabas.

Ojos para presentir en ellos la señal de la muerte en la copla por seguriya de José el de la Tomasa:

Cuando cantó el gallo
yo lo presentía
por los ojitos de mi hermana Gabriela:
mi madre moría.

Ojos también interiores, los ojos de los adentros a los que llamamos ojos del alma:

De mi vista se ha ausentao
pero no del pensamiento,
pues con los ojos del alma
la veo en cada momento.

Ojos de unos y de otros, a los que hay que agradecer el poder de la mirada:

Mucho quiero a tus ojitos,
mucho a tus ojitos quiero,
pero más quiero a los míos
que fueron los que te vieron.

Hermoso creo que es este tema que iremos desarrollando en los días venideros. Por este cancionero de urgencias nos pasarán cariños y desdenes, ojos como soles y ojos tristes de amargura y soledad, ojos llorosos por la huida del amado o de la amada, miradas profundas, pestañas que cierran y abren la hermosura de unos sacais profundos y grandes. La copla andaluza, tal como se encargó de recordarnos Manuel Machado...

Dice de ojos negros
y de rojos labios,
de venganza, de olvido, de ausencia,
de amor y de engaño.

Mañana miraremos esta torrentera de coplas, y ellas nos devolverán la mirada con el candor y la sabiduría de la lírica popular andaluza.

7 comentarios:

  1. No decaes en tu esfuerzo. Ahora los ojos. Buen tema, promete. Gracias, Emilio.

    ResponderEliminar
  2. Lo hago, querido Ángel, porque sabes que soy un amante de las coplas populares, pero también para que nunca venga ese "señor de nombre alemán" que nos roba la mamoria.
    Es un tema este de los ojos fascinantes como ellos. En Córdoba, ya te lo he dicho muchas veces, es un pecado quedarse en casa y no salir a la calle a contemplar, y gratuitamente, los más bellos ojos del mundo.
    ¡Qué hermosura eso de la mezcolanza de razas!

    ResponderEliminar
  3. Quise decir "memoria" y le sobra la "s" a fascinante"s", aunque bien pudiera incluirse.

    ResponderEliminar
  4. La verdad es que las coplas que acabo de leer son muy bellas y lindas.
    Leer ésta entrada me acaba de recordar que mi padre debe tener un libro mío, que compré hace años llamado "Coplas de Ciegos"(ó para ciegos, no recuerdo)... donde aparecían numerosas coplas dedicadas al amor,al desamor....algunas en forma de humor, pero la mayoría.
    Un saludo y gracias.

    ResponderEliminar
  5. Hay un libro muy interesante -no sé si será ese que dices- llamado "Coplas de los ciegos" de Domingo A. López Serrano, en el que se recogen antiguos romances que ellos cantaban por las calles, costumbre que ya venía de antiguo, aún antes del Siglo de Oro.

    ResponderEliminar
  6. Buenas,
    felicidades por su artículo. Yo soy un aficionado nacido en un pueblecito de Lleida... Llevo muchos años coleccionando letras flamencas con el tema de los ojos. Cuenta ya con unas 1700 y espero ver mi trabajo publicado en breve.

    ResponderEliminar
  7. Emilio Jiménez Díaz18 de mayo de 2011, 13:07

    Me encantaría conocerlo cuando lo publique. Yo soy un auténtico enamorado de la lírica popular flamenca y, por supuesto, del flamenco. No sé si ha leído en estas páginas el resto de las publicadas sobre el cancionero. Creo que puede sacar de ahí bastante material.
    Me gustaría estar en contacto con usted.
    Mi correo electrónico es: emiliojd@gmail.com

    Un cordial saludo, y bienvenido al blog.

    ResponderEliminar