sábado, 7 de mayo de 2011

LA PRESENCIA DE LA MADRE EN EL CANCIONERO FLAMENCO (13)


Nuevamente, el mundo de la minería nos deja otra hermosa y triste letra para cantar por minera, original de José Luis Rodríguez Ojeda, recogida en su libro "Mis letras para el cante" (2008):

Mi mare vive en la pena,
va del llanto al desconsuelo.
Dos años de luto lleva,
dos años mi hermano muerto
por una mala barrena.

En muchas ocasiones, como nos cuenta la copla alosnera, se desoyen los consejos de la madre:

Mi madre me lo decía
que era falso tu querer,
tú tan ciego me ponías
que no la quería creer
por la venda que tenía.

Las madrastas suelen casar mal con los hijos ajenos. Nos lo anota Álvarez Curiel en el "Cancionero popular andaluz" (1991):

Porque lloré por mi madre
mi madrastra me pegó,
si no lloro por mi madre
¿por quién voy a llorar yo?

Siempre la muerte como el golpetazo más terrible:

Por qué me la quitó Dios
a la madre de mi alma,
si en su última agonía
pa que no sufriera yo
me miraba y se reía.

La desolación ante la ausencia en la copla de José el de la Tomasa, publicada en su libro "Alma de barco" (1990):

Pobre madre mía,
con lo que yo la camelo
y no está a la vera mía.

El grito por seguiriya ante la desolación y la pobreza en el cancionero popular:

Pa toíto los males
manda Dios remedio,
tan solamente pa mí y pa mi madre
no lo hay ni lo encuentro.

La petición del amor para los hijos en esta terrible y antigua seguiriya:

Yo no soy de esta tierra
ni conozco a nadie,
el que lo haga bien con mis niños
que Dios se lo pague.

La fiabilidad siempre en la madre, tal como recoge Manuel Garrido Palacios en "Alosno, palabra cantada":

No te fíes de mujer
que te lo pida llorando,
fíate de una sola,
si la que llora es tu madre
es la que de verdad llora.

La infinita mala suerte de este hombre que retrata la seguiriya popular:

No tengo yo padre
ni madre tampoco,
que lo que tengo el hermano de mi alma
se me ha vuelto loco.

Los consejos maternos se dejan ver de nuevo en este fandango del Alosno:

No pasa ni un sólo día
sin llevarme un desengaño,
mi madre me lo decía
y hoy me lo dicen los años,
mi madre razón tenía.

La defensa a ultranza de la madre en el fandango de "El Bizco Amate":

No me digas que lo quiera
que a mi mare le pegó,
no me digas que lo quiera,
que el que a mi mare le pega
a ese no lo quiero yo
porque mi mare es muy buena.

Impresionante la copla por minera original de Ángel Roca, recogida en "La carpeta de Pencho Cros":

Que un barreno me taladre
si vuelvo a la mina yo,
murió en la mina mi padre
y después se me murió
de tanto llorar mi madre.

El cariño de una madre siempre por encima de todo. Lo relata esta copla anotada por Camilo Gómez Cruz en su libro "La poesía del fandango" (1992):

Que no se debe olvidar
el cariño de una madre,
que luego cuando se muere
es muy difícil encontrar
el cariño que ella tiene.

La petición para que no se hunda el hogar en la letra de José Cenizo:

Que no se muriera,
que nidito donde la mare falta
muertecito queda.

El encontrarse sin el gran amor de la madre a la vuelta de un viaje, en esta letra que cantaba Rosalía de Triana:

Que las marecitas de toítas las gitanas
toas iban hacia el tren
y yo como marecita no tenía
nadie me venía a ver.

La peor de las noticias en la copla por seguiriyas de José Luis Rodríguez Ojeda, publicada en su libro "MIs letras para el cante" (2008):

Qué lástima, hermano,
con qué pena vengo.
Corre a casa, se durmió en mis brazos,
nuestra madre ha muerto.

Y la seguiriya escalofriante que nos dejó Manuel Balmaseda en su cancionero:

Que desgracia tengo,
madre, en el andar,
como los pasitos que p'alante doy
se me van p'atrás.

Estamos viendo la gran cantidad de coplas que con la madre como protagonista encierran los cancioneros de la lírica flamenca. Todavía nos quedan muchas más. Mañana seguiremos.

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