miércoles, 13 de abril de 2011

CANCIONES POR NUESTRAS VIDAS: EL MAREMÁGNUM MUSICAL (136)

Esta época que hoy vamos a iniciar en este brevísimo recorrido que nos va a llevar por los años de 1970 a 1980, la hemos denominado como la del maremágnum musical porque en ella se dan cita todos los estilos y tendencias, y hasta vuelven a aparecer algunas de las muestras de la canción tradicional en las voces de nuevos intérpretes. Son años en los que cantantes como Raphael, Serrat, Julio Iglesias, Cecilia, Mari Trini, María Ostiz, Elsa Baeza o Massiel, entre muchos otros, junto con grupos como Mocedades, Los Pekeniques, Los Diablos, Fórmula V, Jarcha, Los Bravos, etc., dejan canciones aún muy recordadas en nuestros días. En este paisaje, una mujer de Chipiona, María del Rocío Mohedano, a la que siempre se le conocerá como Rocío Jurado, que sabe bastante bien de los difíciles "palos" flamencos y que domina como pocas la llamada canción española, aparece con un temperamento especial, olvidando el vestuario de las batas de cola sustituyéndolas por trajes de gala, y haciendo de este tipo de canciones, que tanto interés tuvieron en la época de los 40 y 50, unas baladas dignas de escuchar. Una de ellas fue esta hermosa composición, titulada "Mi amigo", con letra de Rafael de León y el maestro Quiroga:

¿Por qué tienes ojeras esta tarde? / ¿Dónde estabas, amor, de madrugada, / cuando busqué tu palidez cobarde / en la nieve sin sol de la almohada? / Tienes la línea de los labios fría, / fría por algún beso mal pagado, / beso que yo no sé quién te daría, / pero que estoy segura que te han dado. / ¿Qué terciopelo negro te amorena / el perfil de tus ojos de buen trigo? / ¿Qué azul de vena o mapa te condena / al látigo de miel de mi castigo? / Y por qué me causaste esta pena / si sabes, ay amor, ¡Tú bien lo sabes! / que eres mi amigo. / ¡Mi amigo!

Una pareja musical del barrio de Triana da la vuelta musical al año 1975 con el lanzamiento de un hermosísimo disco de principio a fin. La pareja formada por Lole y Manuel rompe todos los esquemas y se cuela por todos los oídos. Su musicalidad y sus letras a nadie deja indiferente. Llenan teatros y grandes auditorios, sus discos se venden por miles y todas sus canciones se quedan pegadas al paladar. Sólo una cosa que apostillar: aunque Manuel Molina se pone como el autor de todos los títulos -no digo que no sea así  en cuanto a la música- creo, con casi total seguridad, que el autor de las letras fue el genial poeta, del que todo el mundo se aprovechó por... cosas de la vida, Juan Manuel Flores, al que desde aquí le rindo mi homenaje particular. Sea como fuese, las canciones que componen la grabación son dignas de ser enmarcadas en la memoria colectiva. Recuerden, si no, este maravilloso tema de "Nuevo día":

El sol, joven y fuerte, / ha vencido a la luna, / que se aleja impotente / del campo de batalla. / La luz vence tinieblas / por campiñas lejanas./ El aire huele a pan nuevo. / El pueblo se despereza. / Ha llegado la mañana. / Al amanecer, / con un beso blanco / yo te desperté. / La noche llegó, / porque la montaña / se ha tragao al sol. / Y en la montaña / se oye un eco de gemíos; / el viento ha quebrao un junco / que ya estaba florecío. / Porque se ha escondío el sol / se queda muda de pronto / la flauta del gorrión. / Saca la red, / hermano, saca la red, / que ya ha salío la luna, / no la vayas a coger. / Ayer cuando amaneció / una mariposa blanca / de un lirio se enamoró. / Que sí, que sí, que no, que no, / que tú a mí no me quieres / como te quiero yo.
HENRY STEPHEN
A principios de esta década, una sensual balada se quedaría para siempre en nuestros recuerdos musicales con el título "La nave del olvido" (1970), canción original del compositor Dino Ramos. Este tema se escribió para que lo cantase el gran cantante mexicano "José José", pero en nuestro país quien lo hizo popular fue el venezolano Henry Stephen, aquel que dos años antes hiciera super exitoso el tema "Limón limonero". ¿Lo recuerdan? El tema que ahora nos ocupa, "La nave del olvido", ha sido una de las canciones más versionada de estos años, grabándola, entre otros, el propio Julio Iglesías. Decía así:

Espera, / aún la nave del olvido no ha partido. / No condenemos al naufragio lo vivido. / Por nuestro ayer, / por nuestro amor, / yo te lo pido. / Espera, / aún me quedan en mis manos primaveras / para colmarte de caricias todas nuevas / que morirían / en mis manos / si te fueras. / Espera un poco, un poquito más, / para llevarte mi felicidad. / Espera un poco, un poquito más. / Me moriría si te vas. / Espera un poco, un poquito más, / para llevarte mi felicidad. / Espera un poco, un poquito más. / Me moriría si te vas. / Espera, / aún me quedan alegrías para darte. / Tengo mil noches de amor que regalarte. / Te doy mi vida a cambio de quedarte. / Espera, / No entendería mi mañana si te fueras, / y hasta te admito que tu amor me lo mintieras. / Te adoraría aunque tú no me quisieras. / Espera un poco, un poquito más, / para llevarte mi felicidad. / Espera un poco, un poquito más. / Me moriría si te vas. / Espera un poco, un poquito más, / para llevarte mi felicidad. / Espera un poco, un poquito más. / Me moriría si te vas. / Espera, espera.


¡Hermoso tema! Y dando un giro de noventa grados nos encontramos con una rumba que se colocó en el número uno de éxitos en las listas españolas, a cargo de dos hermanas gitanas, Carmela y Edelina (Tina) Barrull, más conocidas como "Las Grecas". La canción, cien por cien pegadiza, de ahí que aún quede en la memoria, tuvo la paternidad, en la letra y en la música, del compositor gaditano Felipe Campuzano, y su título: "Te estoy amando locamente":
LAS GRECAS

Te estoy amando locamente, / pero no sé cómo te lo voy a decir. / Quisiera que me comprendieras, / y sin darte cuenta te alejas de mí. / Prefiero no pensar, /  prefiero no sufrir. / Lo que quiero es que me beses, / recuerda que deseo tenerte muy cerca, / pero sin darte cuenta te alejas de mí. / Si me aconvenzo, si me aconvenzo, / dame tu ausencia, / sécame a besos. / Nai no nai no na, nai no nai no na, / nai no nai, nai no nai, nai no na. / Nai no nai no na, nai no nai no na, / nai no nai, nai no nai, nai no na. / Te estoy amando locamente, / pero no sé cómo te lo voy a decir. / Quisiera que me comprendieras, / y sin darte cuenta te alejas de mí. / Prefiero no pensar, /  prefiero no sufrir. / Lo que quiero es que me beses, / recuerda que deseo tenerte muy cerca, / pero sin darte cuenta te alejas de mí. / Si me aconvenzo, si me aconvenzo, / dame tu ausencia, / sécame a besos. / Nai no nai no na, nai no nai no na, / nai no nai, nai no nai, nai no na. / Nai no nai no na, nai no nai no na, / nai no nai, nai no nai, nai no na...


Dentro de todas las canciones que nos dejó desde 1965 y aún nos sigue dejando el genial cantautor catalán Juan Manuel Serrat, recogemos de este inicio del 70 el tema "Penélope", con letra del propio Serrat y música del compositor Augusto Algueró, canción que todavía pervive en la memoria colectiva:
JOAN MANUEL SERRAT

Penélope, / con su bolso de piel marrón / y sus zapatos de tacón / y su vestido de domingo. / Penélope, / se sienta en un banco en el andén / y espera que llegue el primer tren / meneando el abanico. / Dicen en el pueblo / que un caminante paró / su reloj / una tarde de primavera. / Adiós,  amor mío, / no me llores, volveré / antes que / de los sauces caigan las hojas. / Piensa en mí, / volveré a por ti. / Pobre infeliz, / se paró tu reloj infantil / una tarde plomiza de abril / cuando se fue tu amante. / Se marchitó / en tu huerto hasta la última flor, / no hay un sauce en la calle Mayor / para Penélope. / Penélope, / tristes a fuerza de esperar, / sus ojos parecen brillar / si un tren silba a lo lejos. / Penélope, / uno tras otro los ve pasar, / mira sus caras, les oye hablar, / para ella son muñecos. / Dicen en el pueblo / que el caminante volvió / y la encontró / en su banco de pino verde. / La llamó Penélope, / mi amante fiel, mi paz, / deja ya / de tejer sueños en tu mente. / Mírame. / Soy tu amor. Regresé. / Le sonrió / con los ojos llenitos de ayer, / no era así su cara ni su piel, / tú no eres quien yo espero. / Y se quedó / con su bolso de piel marrón / y sus zapatitos de tacón / sentada en la estación.


Hermoso maremágnum en esta década que nos irá ofreciendo, día a día, un manantial de canciones de todos los estilos y para todos los gustos. Canciones que, por una u otra razón, jamás se fueron de nuestra memoria colectiva.

2 comentarios:

  1. De absoluta justicia tu homenaje a Juan Manuel Flores, un superdotado para la lírica musical. La última vez que lo vi fue en Casa Cuesta; veníamos de regreso, Antonio Badía y yo, de la taberna "El Altozano" y allí estaba. Entramos a saludarlo y tomamos café mientras él se bebía un refresco. Nos dijo que ya era eso lo que tomaba. Estaba apartado de todo y, al poco, también se apartó de la vida...
    Es difícil igualar la calidad poética de sus letras que, además, hallaron en la Lole la voz ideal.

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  2. Fue un poeta excelente. Lo he visto escribir en servilletas verdaderas genialidades. Me dio mucho coraje de que Manuel se aprovechase de su nombre y no apareciese como autor de todas sus letras.

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