
Cuando salgo a la calle, cuando entro en un bar, o tomo un taxis, o escucho sin querer los corrillos de las paradas de autobuses, la gente habla de la ruina que se aproxima, no de la que ha pasado y que ha dejado en muchísimas familias la desconsoladora imagen de la tristeza. Si todo ha pintado mal este año; si los trabajadores han perdido con la reforma de la ley laboral, que ha propiciado el gobierno, lo poco que habían logrado a través de varias décadas; si los autónomos han tirado la toalla por la precariedad de sus múltiples pérdidas a causa de los impuestos; si la dictatorial ley antitabaco, además de hacer más triste la vida a los fumadores, va a acarrear el cierre de no pocos negocios de hostelería, dejando en el paro a miles de trabajadores; si el gobierno, en vez de ser salvaguarda de los ciudadanos, se convierte en un trabuco intimidatorio pasa sacarles todo el jugo de unos míseros sueldos; si sube un 10% la tarifa energética por culpa de una pésima gestión; si todos los trenes suben un 3% el billetaje, aún los de cercanía que sirven para llevar al personal de los pueblos a los escasos trabajos de la capital; si sube el peaje de las autopistas, cuyas concesiones hace muchos años que caducaron; si se suprime la ayuda de la prestación a los natalicios y a aquellas miles de personas a las que se les ha agotado el subsidio del paro; si se suprime la desgravación por la vivienda, cuyo acceso ya hoy es imposible para la juventud; si se congelan las subidas de las pensiones y de los sueldos mientras todo sube y sube en una espiral incontrolada; y si el salario mínimo, que es el que cobran muchísimos trabajadores, se fija en 641 euros brutos, díganme si no es para estar llorando las veinticuatro horas del día en un país que presume de estar en la vanguardia de Europa en todo, menos en los sueldos. ¡Y todo esto por decreto!
Y digo yo: ¿No podría decretarse la desaparición de las autonomías, que son el verdadero cáncer de este país, el agujero por donde se pierden todos los fondos? ¿No podría sacarse un decreto para que desaparecieran más del 80% de los políticos, que tienen sueldos multimillonarios, coches oficiales, telefonía móvil de alta gama? ¿Hay algún país en el que existan tres vicepresidencias en el gobierno central y 17 presidentes autonómicos, acompañados de cientos de asesores, secretarios, vicesecretarios, amanuenses, chupatintas, abrepuertas y recogecosas con sueldos que dan vértigo? ¿Puede soportar un país, que está al borde de la bancarrota, televisiones autonómicas y municipales cuyas programaciones, además, caso de Canal Sur, son de auténtica vergüenza? ¿Tantos millones somos de españoles para tener la "necesidad" de que tanto desalmado nos gobierne? ¿No hay más jefes que indios en este campamento (del nuevo Frente de Juventudes sin futuro) que es España?
Si fuese imposible eliminar a esta jauría de políticos de nuevo cuño, que apenas si dan un palo al agua, ¿no se les podría fijar por decreto, como a los demás, ese sueldo de 641 euros brutos al mes para ver cómo se las apañan? Si esta utopía pudiese hacerse realidad, en sólo dos días nuestro país se vería libre de tanto político innecesario y las arcas se irían llenando torrencialmente sacándonos de esta ruina que nos va a llevar a un caos irremediable. Todo los analistas económicos coinciden en que lo peor está por llegar. Lo malo es que los españoles ya hemos llegado al índice mayor de la tristeza. Como decía el poeta José Luis Tejada: Mal momento para coplas/ y hace falta, tanta falta/ que ni su falta se nota./ Se nos ha muerto la gracia/ y ni la echamos de menos:/ ¿queremos mayor desgracia?
Y digo yo: ¿No podría decretarse la desaparición de las autonomías, que son el verdadero cáncer de este país, el agujero por donde se pierden todos los fondos? ¿No podría sacarse un decreto para que desaparecieran más del 80% de los políticos, que tienen sueldos multimillonarios, coches oficiales, telefonía móvil de alta gama? ¿Hay algún país en el que existan tres vicepresidencias en el gobierno central y 17 presidentes autonómicos, acompañados de cientos de asesores, secretarios, vicesecretarios, amanuenses, chupatintas, abrepuertas y recogecosas con sueldos que dan vértigo? ¿Puede soportar un país, que está al borde de la bancarrota, televisiones autonómicas y municipales cuyas programaciones, además, caso de Canal Sur, son de auténtica vergüenza? ¿Tantos millones somos de españoles para tener la "necesidad" de que tanto desalmado nos gobierne? ¿No hay más jefes que indios en este campamento (del nuevo Frente de Juventudes sin futuro) que es España?
Si fuese imposible eliminar a esta jauría de políticos de nuevo cuño, que apenas si dan un palo al agua, ¿no se les podría fijar por decreto, como a los demás, ese sueldo de 641 euros brutos al mes para ver cómo se las apañan? Si esta utopía pudiese hacerse realidad, en sólo dos días nuestro país se vería libre de tanto político innecesario y las arcas se irían llenando torrencialmente sacándonos de esta ruina que nos va a llevar a un caos irremediable. Todo los analistas económicos coinciden en que lo peor está por llegar. Lo malo es que los españoles ya hemos llegado al índice mayor de la tristeza. Como decía el poeta José Luis Tejada: Mal momento para coplas/ y hace falta, tanta falta/ que ni su falta se nota./ Se nos ha muerto la gracia/ y ni la echamos de menos:/ ¿queremos mayor desgracia?
Apabullante, Emilio, nada ha quedado por decir ni por predecir. Cómo es posible que no alcancen a ver -estos y los de enfrente- que un día cercano estallará la ira de un pueblo que ya sólo ve en ellos aprovechados sicarios de los dueños del mundo, frías y egoístas marionetas de los que han hecho que cada vez creamos menos en la existencia de la democracia.
ResponderEliminarNo es por dar ideas, pero como sigamos a este ritmo la toma de la Bastilla está cercana, pero ¿y luego...? Habrá que confiar en el despertar del alma de los hombres, si es que aún Ella confía en nosotros...
¿Y crees que lo escrito servirá para algo? El pueblo ya ha perdido toda la moral, menos estos ganadores que han crecido por todos sitios como por germinación espontánea y que han convertido el huerto del país en un triste baldío. Lo malo es que la rueda posible de repuesto también está pinchada.
ResponderEliminarEmilio he escrito un largo comentario sobre tu artículo, pero por los mengues de éstos cacharros se ha perdido.Es igual,con decirte ¡óle! por la sinceridad,exactitud y valentía del mismo es suficiente.
ResponderEliminarUn abrazo, que el Nuevo Año nos sea lo más leve posible y que Dios y la Virgen de Villaverde, Bendita Patrona de Ardales, nos echen una mano.
Creo que vamos a tener que recurrir a todo el santoral..., y ni por esas. Gracias por tu felicitación, que me anima a seguir luchando por un país más justo y solidario.
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