Parece que fue ayer y tal día como hoy hace un año que me asomé por primera vez, temerosamente, a las páginas de este blog, de esta modernidad que la tecnología ha puesto en nuestras manos para mejor comunicarnos, conocernos y compartir proyectos y opiniones. No tengo palabras, en verdad que me faltan, para agradeceros a todos el que hayamos conseguido en este espacio de tiempo cerca de las 60.000 visitas, y el que hayan pasado por estas páginas muchísimos blogueros de nuestro país, México, Estados Unidos, Argentina, Francia, Colombia, Chile, Perú, Alemania y Venezuela. No esperaba que mis palabras pudiesen traspasar las fronteras de mi barrio, ni que aparte de mis amigos se interesasen por ellas personas a las que jamás he llegado a conocer y que ya están dentro de mi corazón.
En momentos de claros desánimos interiores, de momentos difíciles para mí, esta página me ha traido un manantial de alegrías que jamás había soñado. A través de ella he conocido a personas que hoy son insustituibles en mi vida, he tenido la suerte de tomar de nuevo el pálpito a mi viejo arrabal de nacencia, de compartir emociones y de sentir que mi humilde palabra no ha caido en tierra yerma. Hasta ahora, desde mi torre, que habéis hecho vuestra, han volado 1378 palomas mensajeras que siempre han encontrado un nido propicio. Cerca de 60.000 visitas es un motivo más que suficiente para sentirse plenamente orgulloso de este camino de 365 días.
He intentado -y sigo en ello- que la poesía sea la principal protagonista de estas páginas, que el flamenco -que tanto me enamora- tenga su sitio de privilegio, que mi barrio de Triana se conozca con sus propias señas de identidad, que la canción nos envuelva con sus coplas, que el humor nos moje en tiempos difíciles, y que la opinión libre no esté hipotecada tan sólo por la clase política. Jamás me tembló la mano para la denuncia, ni jamás me temblará, aunque esta actitud me siga costando el olvido de aquellos que manejan los hilos de las programaciones culturales que auspicia el Poder. Me es igual, pero mi palabra no está en almoneda. Nada de esto hubiese sido posible si vosotros no estuviéseis detrás con vuestras lecturas y comentarios. Vosotros sois los auténticos protagonistas de este blog que nació como puro divertimento para llenar las muchas horas en soledad que te deja la jubilación, y que con vuestro apoyo se ha convertido en una necesidad diaria. Me siento crecido, querido y animado en vuestra compañía, que ojalá dure tantos años como Dios quiera concederme de vida.
Feliz cumpleaños, pues, a todos los que lo hacéis posible, esperando de vuestra parte nuevas ideas de secciones para hacer de estas páginas una casa en la que todos nos sintamos contentos.
Para celebrar este año de andadura en común, he querido traer a vuestra memoria la primera página que compartimos tal día como hoy del pasado 2010. ¡Felicidades!
Para celebrar este año de andadura en común, he querido traer a vuestra memoria la primera página que compartimos tal día como hoy del pasado 2010. ¡Felicidades!
MI PRIMER PASEO
¿Cuándo se colaría Sevilla por mis ojos como un mascarón de proa al que siempre he querido preñado de bellezas? ¿En qué momento sentiría el pálpito de su júbilo, las cales de su humilde nobleza, la hermosura del agua verdinegra de su río, lleno de sábalos y carpas que brincaban milagreándoles sus riberas?
Tuvo que existir un espacio puntual para la dicha. No sé cuándo ni cómo se produjo. Por ello daría todos mis poemas -pobre dádiva-, mis besos de infancia y juventud -gran secreto-, mis pocas alegrías y mis muchas esperanzas.
Seguro que mi madre, con vestido de piqué de grandes flores, insinuante escote de una juventud hermosa, la vida en su afilado rostro, y el amplio rodete cuajado de un verano de jazmines trenzados en una moña para los bucles de su pelo cobrizo, tampoco supo de aquel momento exacto en el que me enamoré, ciegamente, de un paisaje que ha marcado mi vida para siempre: SEVILLA.
¡Aquel primer paseo...! ¡Cómo agigantarían mis ojos la carne viva de la Ciudad, los bosques de sus naranjos, las piedras de sus casas, la bóveda azul de su firmamento...!
Hoy, cuando llevo los pasos de la nostalgia desandando las aceras de un tiempo que me perteneció, cuando ya no sabría qué hacer con aquel pandero que tuve un día entre mis dedos frágiles, cuando ya no hay trompos que olían a resina por mi revuelto cuarto ni sé liar la guita por su vientre torneado, cuando en mi vida ya no hay limas por los húmedos septiembres ni me animan los renacuajos a un chapuzón de miedos y aventuras por las cercanas charcas de las cortijadas del Aceitero y la Torrecilla, parece que se me van achicando los perfiles y se agrisan los colores, cual si todo hubiese sido una verdad a medias, una mentira soñada, un mágico y mínimo universo que sólo propició mi fantasía.
Busco aquellas luces primeras, pero no son las mismas, ni están esos hombres de otros tiempos idos, ni las quillas humildes de aquellas barcazas navajean mi río de altas alamedas.
Sólo aquella torre, llamada Giralda, única y precisa, la espiga más alta de mis ojos niños, está como siempre: arrogante y sabia, dorada de soles, en el firmamento del primer paseo que gozó mi infancia por la calle Betis, orilla del agua.


Felicidades por el blog y por tantas aportaciones que se contienen en el mismo. Mucha salud para seguir adelante con este y los demás proyectos que llevas a cabo.
ResponderEliminarBuenos dias amigo y enhorabuena.Afortunadamente éste cuaderno como todo lo que se siembra con buena semilla,ha producido su cosecha de satisfacciones y buenos momentos a su autor,pero también a sus lectores.Es mi lectura primera del día y éste rincón es algo ya habitual en mi vida.
ResponderEliminarLas modernidades no son tan malas y la de Internet propicia cosas tan hermosas como ésta.
Falta que nos tomemos unos medios en Córdoba ,pero eso Dios mediante se solucionará muy pronto, naturalmente que previo aviso y disponibilidad del cicerone.
Un abrazo que espero repetir por el mismo motivo el próximo año.
Un saludo muy cordial
Muchísimas gracias, Caty, por tu ánimo y excelente valoración. Espero seguir en el tajo hasta que os canséis de mi, cosa que espero no ocurra.
ResponderEliminarGracias, amigo Martín, por tus palabras y por ser un seguidor de los habituales. Internet tiene muchos defectos, evidentemente, pero son más las virtudes: como la de habernos conocido gracias a este blog y compartir gustos comunes a través de la red.
ResponderEliminarEl cicerone está siempre dispuesto, y el par de medios no nos va a faltar en tierra tan vinatera como Córdoba.
Esperamos repetir el abrazo tal día como día del próximo año, señal de que Dios nos ha dado salud.
Felicidades, Emilio. Este blog fue para mi un gran hallazgo y gracias a él pude conocerte. Tendremos que celebrar este primer año con algún brindis; Apúntate el sábado o domingo próximo en Córdoba que seguro estarás mejor. Deseo larga vida al blog.
ResponderEliminarMi enhorabuena, y gracias...
ResponderEliminarGracias a él tuve la gran oportunidad de conocerte y tenerte desde entonces como un hermano. Gracias a él supimos de que habíamos nacido en el mismo corral. ¡Cosas hermosas de las nuevas tecnologías!
ResponderEliminarDebemos celebrarlo en el momento que pase este arrechucho tan fuerte con el que he despedido y empezado el año.
Gracias a ti, Ángel, que has sido y sigues siendo uno de sus principales valedores.
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