MAGNOLIOSembrar un árbol o tener un hijo
o escribir libros para dejar huella.
No tengo un hijo que encienda mi estrella
con risas de colores. Yo me aflijo
por no ser padre y prolongar el eco
de sangre antigua de mi dinastía.
Quedan mis pobres versos, mi poesía,
en algún que otro libro. Hoy me obceco
por dejar algo más en esta vida
-hijo, árbol o libro-, algo mío,
cercano ya el umbral de la partida.
...Y un magnolio he sembrado yo en la plaza,
en tierra de mi tierra, al sol y al frío,
para verlo crecer desde mi casa.
...y qué hermosos los versos que nos dejaste, Paulino; qué huellas de tu paso...
ResponderEliminarEl de hoy, con el que terminamos sus dos libros de sonetos "Pretérito Imperfecto" y "Tren de lejanías", es ciertamente hermoso. Mañana, en la página dedicada a su homenaje, me he atrevido a dedicarle un soneto a él y a sus sueños, que también fueron en parte los míos.
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