Este cantaor de la población valenciana de Ruzafa, Enrique Castellón Vargas, conocido en el mundo artístico como "El Príncipe Gitano", porque como príncipe siempre lo llamaba su madre, es de los pocos que nacieron en una familia sin grandes problemas económicos, y de los pocos que tenían la clara obsesión de ser torero, cosa que consiguió a medias toreando algunas novilladas sin picadores y una con picadores en la plaza de toros de Zamora el año 1947, aunque algunos tratadistas dicen que llegó a tomar la alternativa un Domingo de Resurrección de 1951 nada más y nada menos que de manos de Antonio Bienvenida en la plaza de Cartagena, lo que parece totalmente incierto ya que no figura en el "Cossío" y, además, en su canción "Capote por soleares", de Molina Moles y Gordillo, él mismo dice en la copla, que parece biográfica, "se fue mi sueño de ser torero". Todo parece deberse a su natural fantasía, que empleaba en este y en otros temas. Era, aparte de un un cancionista, un impulsivo soñador fantacioso.
Tras el paso de su familia por Sevilla para terminar afincada en Madrid, el primer contrato que tuvo fue de palmero en un espectáculo de Lola Flores y May Paz en el año 1942. A mediados de esa década lo contrata la pareja formada por Carmen Morell y Pepe Blanco, en la que canta dos canciones que se hicieron muy famosas: "Tani", de Acosta y Monreal, y "El gurugú", aunque la que arrasó fue la primera:
A las cuevas que hay en Graná/ ha llegao de tierras lejanas/ como reina en carroza dorá/ una niña princesa gitana./ Tani se llama de nombre,/ es más bonita que un sol,/ no camela corona real/ y camela a un gitano español./ Su blanco pañuelo/ la rosa tendrá,/ que no hay novia/ más guapa y honrá.// Ay, Tani, Tani, mi Tani,/ ay, Tani, Tani, mi Ta,/ ay, Tani, Tani morena/ que corre en tus venas la sangre real./ Ay, Tani, que mi Tani, que mi Tani,/ ay, Tani, que mi Tani, que mi Ta,/ ay, Tani, Tani morena,/ gitana más buena/ no ha habío ni habrá./ Una y una dos,/ dos y una tres,/ no salen las cuentas/ porque falta un churumbel.// Hoy los novios se van a casar/ donde tiene su trono la santa/ y la fiesta se va a celebrar/ en el patio mejor de la Alhambra./ Llegan de to el mundo entero/ las caravanas calés/ y las palmas del rumbo le dan/ de la Isla, Triana y Jerez./ Los cayos reales/ le van a comprar/ coronas de plata/ de perlas del mar.// (Refrán).
A finales de los 40 el maestro Quiroga accedió a los ruegos del representante de Enrique -no así Quintero y Rafael de León- y le ofreció varias composiciones, entre la que se encontraría la que lanzó de una vez al estrellato al artista en ciernes: "Los Mimbrales", con letra de Palomar y García Padilla "Kola" y música del maestro Quiroga:
Brilla en toa la marisma como un lucero/ el cortijo famoso de Los Mimbrales,/ donde en medio de toros y de vaqueros/ se quisieron de niño los dos chavales./ Cuando pasa la luna por el cerrao/ y en el campo se abren las campanillas,/ canta así el vaquerillo desde el cercao/ a la chiquilla...//Cortijo de Los Mimbrales/ en la llana Andalucía,/ entre breñas y jarales/ guarda una perla escondía./ En la marisma huelvana,/ cuna de grandes vaqueros,/ es flor que abre la mañana/ la chiquilla que yo quiero.// Pa la fiesta campera to el señorío/ se juntó en el cortijo de Los Mimbrales/ y lució el vaquerillo su poderío/ derribando a los toros y a los erales. De la niña prendóse un ganaero,/ se olvidó la muchacha del vaquerillo/ y cegá por el brillo de su dinero,/ dejó al chiquillo...// Cortijo de Los Mimbrales,/ en la llana Andalucía,/ entre breñas y jarales/ lloro mi ilusión perdía./ En la marisma huelvana,/ cuna de bravos vaqueros,/ al despuntar la mañana/ me dejó la que más quiero.
Ignoro si el cortijo que nombran los autores es el mismo que, efectivamente, está situado en la provincia de Huelva, concretamente en el término de Almonte, a la derecha de la carretera del Coto de Doñana que lleva a Matalascañas.
Curiosamente, a "El Príncipe Gitano" se le escaparon los más grandes éxitos de la mano, la mayoría de ellos porque no se dió cuenta de lo que tenía por delante. Entre otros, él fue quien estrenó "El porompompero" en el Teatro Reina Victoria de Barcelona, donde en la canción se menciona a su hermana Dolores Vargas "La Terremoto" -ay, Lola, Lolita, Lola-, pero no quiso grabarlo, y Manolo Escobar, que estaba entonces en su Compañía, la grabó con el consiguiente éxito y fama, popularidad y dinero para el artista, Cuando Enrique la grabó ya nadie le tuvo en cuenta porque el éxito había sido del almeriense Manolo.
Lo mismo le pasó con la maravillosa canción "Tengo miedo", de Rafael de León y el maestro Juan Solano, que estrenó él en su espectáculo "Aquí estoy yo" (1963), pero que no grabó, haciéndolo entonces, casi al mismo tiempo, Lola Flores, Marifé de Triana y Rocío Jurado, que cantaba en su Compañía, y fue la que en verdad se llevó el gato al agua. Cuando "El Príncipe Gitano" la grabó, igual que le pasó con Manolo Escobar, el éxito ya era de la chipionera. En otra ocasión le ocurrió lo mismo con "Sortija de oro", que la convirtió en un gran éxito Antoñita Moreno. Se ve que Enrique no tenía ni buena vista ni olfato para adivinar dónde estaban las grandes ocasiones.
Tras el paso de su familia por Sevilla para terminar afincada en Madrid, el primer contrato que tuvo fue de palmero en un espectáculo de Lola Flores y May Paz en el año 1942. A mediados de esa década lo contrata la pareja formada por Carmen Morell y Pepe Blanco, en la que canta dos canciones que se hicieron muy famosas: "Tani", de Acosta y Monreal, y "El gurugú", aunque la que arrasó fue la primera:
A las cuevas que hay en Graná/ ha llegao de tierras lejanas/ como reina en carroza dorá/ una niña princesa gitana./ Tani se llama de nombre,/ es más bonita que un sol,/ no camela corona real/ y camela a un gitano español./ Su blanco pañuelo/ la rosa tendrá,/ que no hay novia/ más guapa y honrá.// Ay, Tani, Tani, mi Tani,/ ay, Tani, Tani, mi Ta,/ ay, Tani, Tani morena/ que corre en tus venas la sangre real./ Ay, Tani, que mi Tani, que mi Tani,/ ay, Tani, que mi Tani, que mi Ta,/ ay, Tani, Tani morena,/ gitana más buena/ no ha habío ni habrá./ Una y una dos,/ dos y una tres,/ no salen las cuentas/ porque falta un churumbel.// Hoy los novios se van a casar/ donde tiene su trono la santa/ y la fiesta se va a celebrar/ en el patio mejor de la Alhambra./ Llegan de to el mundo entero/ las caravanas calés/ y las palmas del rumbo le dan/ de la Isla, Triana y Jerez./ Los cayos reales/ le van a comprar/ coronas de plata/ de perlas del mar.// (Refrán).
A finales de los 40 el maestro Quiroga accedió a los ruegos del representante de Enrique -no así Quintero y Rafael de León- y le ofreció varias composiciones, entre la que se encontraría la que lanzó de una vez al estrellato al artista en ciernes: "Los Mimbrales", con letra de Palomar y García Padilla "Kola" y música del maestro Quiroga:
Brilla en toa la marisma como un lucero/ el cortijo famoso de Los Mimbrales,/ donde en medio de toros y de vaqueros/ se quisieron de niño los dos chavales./ Cuando pasa la luna por el cerrao/ y en el campo se abren las campanillas,/ canta así el vaquerillo desde el cercao/ a la chiquilla...//Cortijo de Los Mimbrales/ en la llana Andalucía,/ entre breñas y jarales/ guarda una perla escondía./ En la marisma huelvana,/ cuna de grandes vaqueros,/ es flor que abre la mañana/ la chiquilla que yo quiero.// Pa la fiesta campera to el señorío/ se juntó en el cortijo de Los Mimbrales/ y lució el vaquerillo su poderío/ derribando a los toros y a los erales. De la niña prendóse un ganaero,/ se olvidó la muchacha del vaquerillo/ y cegá por el brillo de su dinero,/ dejó al chiquillo...// Cortijo de Los Mimbrales,/ en la llana Andalucía,/ entre breñas y jarales/ lloro mi ilusión perdía./ En la marisma huelvana,/ cuna de bravos vaqueros,/ al despuntar la mañana/ me dejó la que más quiero.
Ignoro si el cortijo que nombran los autores es el mismo que, efectivamente, está situado en la provincia de Huelva, concretamente en el término de Almonte, a la derecha de la carretera del Coto de Doñana que lleva a Matalascañas.
Curiosamente, a "El Príncipe Gitano" se le escaparon los más grandes éxitos de la mano, la mayoría de ellos porque no se dió cuenta de lo que tenía por delante. Entre otros, él fue quien estrenó "El porompompero" en el Teatro Reina Victoria de Barcelona, donde en la canción se menciona a su hermana Dolores Vargas "La Terremoto" -ay, Lola, Lolita, Lola-, pero no quiso grabarlo, y Manolo Escobar, que estaba entonces en su Compañía, la grabó con el consiguiente éxito y fama, popularidad y dinero para el artista, Cuando Enrique la grabó ya nadie le tuvo en cuenta porque el éxito había sido del almeriense Manolo.
Lo mismo le pasó con la maravillosa canción "Tengo miedo", de Rafael de León y el maestro Juan Solano, que estrenó él en su espectáculo "Aquí estoy yo" (1963), pero que no grabó, haciéndolo entonces, casi al mismo tiempo, Lola Flores, Marifé de Triana y Rocío Jurado, que cantaba en su Compañía, y fue la que en verdad se llevó el gato al agua. Cuando "El Príncipe Gitano" la grabó, igual que le pasó con Manolo Escobar, el éxito ya era de la chipionera. En otra ocasión le ocurrió lo mismo con "Sortija de oro", que la convirtió en un gran éxito Antoñita Moreno. Se ve que Enrique no tenía ni buena vista ni olfato para adivinar dónde estaban las grandes ocasiones.
Como casi todos los artistas de su época también sucumbió al mundo del cine y rodó "Brindis al cielo" (1953), "Veraneo en España" (1955), "Heredero en apuros" (1956), "El alma de la copla" (1965) y "Españolear" (1969). Ninguna de ellas tuvo gran fortuna.
Él no fue jamás un cantaor flamenco pero sí un buen canzonetista, y tras sus citados éxitos grabó también "Celos de moro", de Quintero, León y Quiroga; "Sangre de mis venas", de los mismos autores; "El Príncipe", de Currito y Monreal; "Chivato, chivato", de Ochaíta, Velerio y Solano; "Ay, mi Dolores", de García Padilla, Palomar y Quiroga, o "Capote por soleares", de Molina Moles y el maestro Gordillo:
Yo tuve un sueño de campo abierto/ era una plaza con olivares/ y un toro negro que yo burlaba/ con mi capote por soleares./ Desde su barco de plata pura/ me dió la luna las banderillas/ y una guitarra cambió la suerte/ con sus bordones por seguiriyas./ Y al brindarle mi alegría/ en mis sueños vi a mi madre/ que lloraba y me decía:// Ay, la copla,/ vaya toro pa torero de tronío./ Ay, la copla,/ qué misterio de tesoros escondíos./ Torero, pon en juego/ tu capote y condición,/ que la copla si se arranca,/ que la copla si se arranca/ va derecha al corazón.// Se fue mi sueño de gran torero,/ mi copla reina desde barrera/ y le hago un quite por bulerías/ y me perfilo por peteneras./ Mi cante siento como el toreo/ con naturales y molinetes/ y se confunden mis alegrías/ con las tristezas del martinete./ Y a gozar con mis cantares/ se levantan con un grito/ los consejos de mi madre:// (Refrán).
Esta canción biográfica, que es la que comentaba antes, nos despeja la duda de esa alternativa que dice le había dado el propio Bienvenida, cuando lo único que consiguió en la plaza de Zamora el año 1947, en su presentación con picadores, es que le echaran sus toros al corral. Mantuvo su fama una época gracias a sus éxitos y a su extraordinaria calidad de voz. ¡Lástima que ni para los toros, ni para adivinar las grandes canciones, tuviese este gitano, de gran belleza física, el "pesqui" necesario! Ganó dinero, logró la fama, formó sus propios elencos..., pero tenía mucha fantasía.
(En la fotografía, "El Príncipe Gitano")
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