
Antonio Molina de Hoces, "Antonio Molina", no era el caso de Juanito Valderrama. Aunque tocó alguna vez que otra cantes por fandangos, por vidalitas, colombianas, serranas o guajiras, lo suyo fue de siempre la canción porque poseía unos registros increibles y un falsete prolongado que hacía la delicia de todos los públicos. Comenzó, como muchos, como el propio Juanito, conviviendo con la pobreza y trabajando en varios menesteres para poder ayudar a su familia. La suerte le llegó tras la salida del servicio militar cuando conoció casualmente en un bar de Madrid al cuñado del compositor granadino José María Legaza, que tenía una academia en la calle Regina de Madrid. El maestro se ofreció a ayudarle totalmente gratis, dándole lecciones de canto y colocándole la voz, animándole a que se presentase a un concurso de Radio España que presentaba el locutor Ángel Soler, concurso en el que participa y gana. Gracias a ese galardón, la discográfica La Voz de su Amo le hace un contrato para tres años y graba su primer disco, en el año 1949, evidentemente que con composiciones de Legaza: "El macetero", "El agua del avellano", "Cuando siento una guitarra" y "De contrabando", haciéndose las dos primeras muy populares en muy poco tiempo. La letra de su primer éxito, a manera de hermoso pregón cantado, original de Fernando Castillejo Osuna y Marcelo Miguel Aguirre Cid, era la siguiente:
El macetero./ Abrir niñas los balcones/ que ya llegó el macetero/ con mi pregón sandunguero/ encandilo corazones./ Con mi pregón sandunguero/ encandilo corazones./ Vuelvan y compren las rosas/ sabrosonas y sin espinas,/ miren esta clavellina/ que huele a flor de romero,/ traigo alpidistras y geranios,/ de tó trae el macetero./ El macetero./ A ti te traigo, morena,/ mora de pelo azabache,/ esta bonita azucena/ de mi arriate en Graná./ Qué preciosa./ Y a ti, carita de rosa,/ con boquita de jazmines/ te traigo de mis jardines/ una violeta morá./ El macetero,/ el macetero,/ traigo las flores más frescas/ y lindas del mundo entero./ El macetero se va,/ El macetero se va,/ el macetero.
No se libraría tampoco Antonio Molina de ser parodiado por Emilio "El Moro" con su singular estilo del humor:
El macete-tete-tete-eee-ero./ Salid, niñas, que ha llegado/ el tío de las macetas./ Traigo flores chuchurrías/ y traigo azucenas secas,/ raigo flores chuchurrías/ y traigo azucenas secas./ Cómpreme usted esta rosa/ sin olor y con espinas,/ cómpreme esta adelfa fina,/ y a ver luego qué me dices,/ pues cada vez que la huelas/ se te hinchrán las narices./ ¡Otra vez!/ El macete-eee-ee./ La, la, la, la,/ la, la, la, la,/ la, lara, la, la, la./ Eee-ro./ Pa las solteras yo traigo/ clavelos y margaritos,/ pa las casadas los nardos,/ para las viudas los lirios,/ pa las suegras/ traigo cardos borriqueros/ y macetas de hortalizas/ y araclanes cebolleros,/ pa que algún día le puedan picar./ El macetero,/ el macetero./ Yo soy el más viejo/ que existe en el mundo entero./ El macetero se va,/ que el macetero se va./ El ma-ma/ y el ce-ce/ y el te-te-eee-aaaaaaaa-AAA-aaa-AAA-aaahh/ ¡Patrulla de tráfico!
Cuando llegaba al final la voz de Antonio Molina parecía que iba a quebrarse y romperse en mil pedazos, pero él tenía una fuerza prodigiosa con una modulación ciertamente increíble. Cuentan -lo dice Manuel Román en su libro "Memoria de la copla"- que el gran "mito Molina" se fragüa en Córdoba, donde debutó en el Gran Teatro con un traje prestado y había colas larguísimas para verlo. Tuvo que salir con el traje que le venía grande y un espectador le espetó desde el gallinero: -¡Antonio, qué bien cantas... pero que mal sastre tienes!
El año 1953 rodaría el artista malagueño su primera película , "El pescador de coplas", en la que incluye dos pasodobles que se harían rápidamente famosos: Adiós a España", con letra de Daniel Montorio y música de Ramón Perelló, y "Yo quiero ser matador", de Manuel Gordillo y Perelló. El primero de ellos, decía así:
Tengo una copla morena/ hecha de brisa, de brisa y de flor,/ cruzando la mar serena,/ con ella te digo adiós./ Adiós mi España preciosa,/ la tierra donde nací,/ bonita, alegre y graciosa/ como una rosa de abril:/ Ay, ay, ay,/ voy a morirme de pena/ viviendo tan lejos de ti./ Cruzando la mar serena/ con ella te digo adiós,/ qué lejos te estás quedando/ España de mi querer,/ a Dios le pido llorando/ que pronto te vuelva a ver./ Como una rosa encendía/ perfuma mi corazón,/ adiós mi España querida/ pa ti canto mi canción./ Y al darte mi despedía/ el beso se hace oración,/ España tierra querida,/ pa siempre adiós.
El año 1955 protagonizó su segunda película con la dirección de Luis Lucía, "Esa voz es una mina", en la que lógicamente incluye un gran éxito que ha llegado a la memoria de nuestros días, el célebre "Soy minero", de Montorio y Perelló:
Yo no maldigo mi suerte/ porque minero nací/ y aunque me ronde la muerte/ no tengo miedo a morir./ No me da envidia el dinero/ porque de orgullo me llena/ ser el mejor barrenero/ de toda Sierra Morena,/ de toda Sierra Morena./ Bajo a la mina cantando/ porque sé que en el altar/ mi madre queda rezando/ por el hijo que se va./ Y cuando tengo una pena/ lanzo al viento mi cantar./ Soy minero/ y templo mi corazón/ con pico y barrena./ Soy minero/ y con caña, vino y ron/ me quito las penas./ Soy barrenero/ porque a mí nada me espanta/ y sólo quiero/ el sonío de una taranta./ Compañero,/ dale al marro pa cantar/ mientras garbillo,/ que al compás del marro quiero/ repetirle al mundo entero:/ ¡Yo soy minero!
En todas las canciones demostraba las peculiaridades de su voz, poniendo de manifiesto ese falsete prolongado. No podía ser menos en la titulada "El agua del avellano", con autoría de su protector José María Legaza:
Qué fresquita va hoy/ el agua del avellano,/ el agua del avellano/ que en Graná vendiendo voy./ Al pie del Generalife,/ en las márgenes del Darro,/ hay una fuente famosa,/ la fuente del avellano./ Todas las mañanas subo/ caminito de la fuente/ y así lanzo mis pregones/ cuando paso por el puente./ Que va como la nieve/ el agua del avellano,/ que va como la nieve/ cristalina y con anises,/ fresquita no hay quien la pruebe/ el agua del avellano.
Tal vez donde hace un gran alarde de esas facultades fue en la composición del maestro Gordillo "Una paloma blanca", en la que se recrea en los dos últimos versos para hacer las florituras que tanto gustaban a sus seguidores:
Una paloma blanca como la nieve,/ como la nieve,/ la otra tarde bajó al río,/ bañarse quiere./ Tiene el pico de oro,/ alas de plata,/ color de lirio,/ paloma si vas a bañarte,/ vente conmigo.// Por candelas unos pastores/ corren algunas montañas,/ y tú con tus malas acciones/ me andas destrozando el alma,/ cómo quieres que yo te camele, ay./ Por meterme en tu cuarto a deshora/ prisionerito me llevan ahora,/ por meterme en tu cuarto a dormir,/ prisionerito me llevan a mí./ Caballo careto tordo/ sácame de este arenal/ que me viene persiguiendo/ la guardia municipal.// Una paloma blanca como la nieve,/ como la nieve,/ la otra tarde bajó al río,/ bañarse quiere./ Tiene el pico de oro,/ alas de plata,/ color de lirio,/ paloma si vas a bañarte,/ vente conmigo.
Antonio Molina realizó multitud de grabaciones y, aparte de la canción tradicional, llegó a atreverse con las clásicos boleros. Títulos como "Mi rosa morena", "Soy un pobre presidiario", "Yo quiero ser matador", "Triana mía", "Yo soy el cante", "A la sombra de un bambú", "Como en España ni hablar", "Si a ti te llaman Consuelo", "Cocinero, cocinero", "María de los Remedios", "En medio de los trigales"... Sería interminable numerar la lista de canciones de este artista que se dejó, literalmente, la voz en los escenarios y en los grandes espectáculos de las plazas de toros.
Aparte de las citadas, rodó "Malagueña" (1956), y en el mismo año "La hija de Juan Simón", que estaba basada en la anterior de "Angelillo", "El Cristo de los Faroles" (1957), "Café de Chinitas" (1960) y "Puente de coplas" (1961).
Su despedida de los escenarios la hizo el año 1986 con el espectáculo "Adiós España". El cantaor parecía presentir su final, ya que en 1989 se retira definitivamente por una larga y penosa enfermedad, muriendo el 18 de marzo de 1992.
El macetero./ Abrir niñas los balcones/ que ya llegó el macetero/ con mi pregón sandunguero/ encandilo corazones./ Con mi pregón sandunguero/ encandilo corazones./ Vuelvan y compren las rosas/ sabrosonas y sin espinas,/ miren esta clavellina/ que huele a flor de romero,/ traigo alpidistras y geranios,/ de tó trae el macetero./ El macetero./ A ti te traigo, morena,/ mora de pelo azabache,/ esta bonita azucena/ de mi arriate en Graná./ Qué preciosa./ Y a ti, carita de rosa,/ con boquita de jazmines/ te traigo de mis jardines/ una violeta morá./ El macetero,/ el macetero,/ traigo las flores más frescas/ y lindas del mundo entero./ El macetero se va,/ El macetero se va,/ el macetero.
No se libraría tampoco Antonio Molina de ser parodiado por Emilio "El Moro" con su singular estilo del humor:
El macete-tete-tete-eee-ero./ Salid, niñas, que ha llegado/ el tío de las macetas./ Traigo flores chuchurrías/ y traigo azucenas secas,/ raigo flores chuchurrías/ y traigo azucenas secas./ Cómpreme usted esta rosa/ sin olor y con espinas,/ cómpreme esta adelfa fina,/ y a ver luego qué me dices,/ pues cada vez que la huelas/ se te hinchrán las narices./ ¡Otra vez!/ El macete-eee-ee./ La, la, la, la,/ la, la, la, la,/ la, lara, la, la, la./ Eee-ro./ Pa las solteras yo traigo/ clavelos y margaritos,/ pa las casadas los nardos,/ para las viudas los lirios,/ pa las suegras/ traigo cardos borriqueros/ y macetas de hortalizas/ y araclanes cebolleros,/ pa que algún día le puedan picar./ El macetero,/ el macetero./ Yo soy el más viejo/ que existe en el mundo entero./ El macetero se va,/ que el macetero se va./ El ma-ma/ y el ce-ce/ y el te-te-eee-aaaaaaaa-AAA-aaa-AAA-aaahh/ ¡Patrulla de tráfico!
Cuando llegaba al final la voz de Antonio Molina parecía que iba a quebrarse y romperse en mil pedazos, pero él tenía una fuerza prodigiosa con una modulación ciertamente increíble. Cuentan -lo dice Manuel Román en su libro "Memoria de la copla"- que el gran "mito Molina" se fragüa en Córdoba, donde debutó en el Gran Teatro con un traje prestado y había colas larguísimas para verlo. Tuvo que salir con el traje que le venía grande y un espectador le espetó desde el gallinero: -¡Antonio, qué bien cantas... pero que mal sastre tienes!
El año 1953 rodaría el artista malagueño su primera película , "El pescador de coplas", en la que incluye dos pasodobles que se harían rápidamente famosos: Adiós a España", con letra de Daniel Montorio y música de Ramón Perelló, y "Yo quiero ser matador", de Manuel Gordillo y Perelló. El primero de ellos, decía así:
Tengo una copla morena/ hecha de brisa, de brisa y de flor,/ cruzando la mar serena,/ con ella te digo adiós./ Adiós mi España preciosa,/ la tierra donde nací,/ bonita, alegre y graciosa/ como una rosa de abril:/ Ay, ay, ay,/ voy a morirme de pena/ viviendo tan lejos de ti./ Cruzando la mar serena/ con ella te digo adiós,/ qué lejos te estás quedando/ España de mi querer,/ a Dios le pido llorando/ que pronto te vuelva a ver./ Como una rosa encendía/ perfuma mi corazón,/ adiós mi España querida/ pa ti canto mi canción./ Y al darte mi despedía/ el beso se hace oración,/ España tierra querida,/ pa siempre adiós.
El año 1955 protagonizó su segunda película con la dirección de Luis Lucía, "Esa voz es una mina", en la que lógicamente incluye un gran éxito que ha llegado a la memoria de nuestros días, el célebre "Soy minero", de Montorio y Perelló:
Yo no maldigo mi suerte/ porque minero nací/ y aunque me ronde la muerte/ no tengo miedo a morir./ No me da envidia el dinero/ porque de orgullo me llena/ ser el mejor barrenero/ de toda Sierra Morena,/ de toda Sierra Morena./ Bajo a la mina cantando/ porque sé que en el altar/ mi madre queda rezando/ por el hijo que se va./ Y cuando tengo una pena/ lanzo al viento mi cantar./ Soy minero/ y templo mi corazón/ con pico y barrena./ Soy minero/ y con caña, vino y ron/ me quito las penas./ Soy barrenero/ porque a mí nada me espanta/ y sólo quiero/ el sonío de una taranta./ Compañero,/ dale al marro pa cantar/ mientras garbillo,/ que al compás del marro quiero/ repetirle al mundo entero:/ ¡Yo soy minero!
En todas las canciones demostraba las peculiaridades de su voz, poniendo de manifiesto ese falsete prolongado. No podía ser menos en la titulada "El agua del avellano", con autoría de su protector José María Legaza:
Qué fresquita va hoy/ el agua del avellano,/ el agua del avellano/ que en Graná vendiendo voy./ Al pie del Generalife,/ en las márgenes del Darro,/ hay una fuente famosa,/ la fuente del avellano./ Todas las mañanas subo/ caminito de la fuente/ y así lanzo mis pregones/ cuando paso por el puente./ Que va como la nieve/ el agua del avellano,/ que va como la nieve/ cristalina y con anises,/ fresquita no hay quien la pruebe/ el agua del avellano.
Tal vez donde hace un gran alarde de esas facultades fue en la composición del maestro Gordillo "Una paloma blanca", en la que se recrea en los dos últimos versos para hacer las florituras que tanto gustaban a sus seguidores:
Una paloma blanca como la nieve,/ como la nieve,/ la otra tarde bajó al río,/ bañarse quiere./ Tiene el pico de oro,/ alas de plata,/ color de lirio,/ paloma si vas a bañarte,/ vente conmigo.// Por candelas unos pastores/ corren algunas montañas,/ y tú con tus malas acciones/ me andas destrozando el alma,/ cómo quieres que yo te camele, ay./ Por meterme en tu cuarto a deshora/ prisionerito me llevan ahora,/ por meterme en tu cuarto a dormir,/ prisionerito me llevan a mí./ Caballo careto tordo/ sácame de este arenal/ que me viene persiguiendo/ la guardia municipal.// Una paloma blanca como la nieve,/ como la nieve,/ la otra tarde bajó al río,/ bañarse quiere./ Tiene el pico de oro,/ alas de plata,/ color de lirio,/ paloma si vas a bañarte,/ vente conmigo.
Antonio Molina realizó multitud de grabaciones y, aparte de la canción tradicional, llegó a atreverse con las clásicos boleros. Títulos como "Mi rosa morena", "Soy un pobre presidiario", "Yo quiero ser matador", "Triana mía", "Yo soy el cante", "A la sombra de un bambú", "Como en España ni hablar", "Si a ti te llaman Consuelo", "Cocinero, cocinero", "María de los Remedios", "En medio de los trigales"... Sería interminable numerar la lista de canciones de este artista que se dejó, literalmente, la voz en los escenarios y en los grandes espectáculos de las plazas de toros.
Aparte de las citadas, rodó "Malagueña" (1956), y en el mismo año "La hija de Juan Simón", que estaba basada en la anterior de "Angelillo", "El Cristo de los Faroles" (1957), "Café de Chinitas" (1960) y "Puente de coplas" (1961).
Su despedida de los escenarios la hizo el año 1986 con el espectáculo "Adiós España". El cantaor parecía presentir su final, ya que en 1989 se retira definitivamente por una larga y penosa enfermedad, muriendo el 18 de marzo de 1992.
Emilio, ¿puedes dar algún dato sobre la canción "Triana mía"?
ResponderEliminarTuve ocasión de ver y escuchar a Antonio Molina en la plaza de la Maestranza una noche de verano; sus facultades estaban ya muy resentidas, tanto que parte del público lo abucheó; fue el momento más triste que he vivido como espectador. Soltó el micro con rabia y continuó cantando, y como a los fallos de voz se unieron los del sonido la protesta se convirtió en bronca. Antonio, haciendo alarde de agilidad se bajó de un salto del escenario y desapareció haciendo gestos de negación con la mano y repitiendo de voz que no volvería a Sevilla.
Nunca olvidaré que era el ídolo de mi hermano Mariano que se llevaba todo el día cantando sus canciones y no se perdía sus películas.
La letra era de Bazán y la música de García Tejero. Su letra era la siguiente:
ResponderEliminarDe san Telmo hasta Chapina,/ desde el puente hasta San Juan,/ es Triana más bonita/ que una rosa en su rosal./ La guitarra está sonando/ al compás del surtidor/ y un clavel se está meciendo/ en los hierros del balcón.// Triana, Triana mía,/ lucerito reluciente/ al amanecer del día./ Triana, qué señorío,/ con tu bata de lunares,/ ay, de lunares,/ retratándote en el río.// Las campanas de Santa Ana/ dan un viento al repicar/ con lirios para Triana/ que está de flores sembrá./ Triana, Triana mía, macetita de geranios/ al compás de bulerías.// Al bajar el Altozano/ con tus ojos me encontré/ y temblaban nuestras manos/ las promesas de un querer./ En tus labios de amapola/ puse un beso de pasión,/ y hasta el río por Triana/ daba vivas a nuestro amor.// (Refrán)
Espero haberte complacido, a pesar de los enormes tópicos sobre nuestro lugar de nacencia y la pésima letra.
foro de los buenos admiradores de Antonio Molina. Foro referencia sobre la vida y obra del inimitable.http://www.foroswebgratis.com/foro-foro_de_los_buenos_admiradores_de_antonio_molina-59520.htm
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