SABERLO TODOYo que creía ya saberlo todo
y vi sólo a través de un agujero
un pedazo del mundo y a mi modo
confundía el infinito con el cero.
Apenas distinguía sobrio, beodo,
trepa, cabal, granuja y caballero,
el nombre, el apellido y el apodo,
a quien se ve y no se le ve el plumero.
Mi empírico y vulgar aprendizaje
fue cada día atravesar la puerta
hasta el sol y la sombra del paisaje.
Vi convivir lisonja con agravio,
que la vida es demanda y es oferta
y yo más ignorante y menos sabio.
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